Karra Elejalde destapa su fórmula para el precio del cine: entradas según el éxito

El actor compara el sistema actual con un bar que sirve todos los pinchos a dos euros y defiende que el precio dependa del presupuesto de cada producción. La entrada media en España cerró 2025 en 6,96 euros.

Karra Elejalde quiere revolucionar el precio del cine: que la entrada cueste según el éxito del filme.

El actor ha llevado la idea a El Hormiguero, donde acudió junto a Álvaro Cervantes para promocionar Colisión, la película que ya está disponible en Netflix. Entre risas y algún que otro aplauso, soltó una comparación que dejó al plató mirándose las manos.

Su teoría arranca en la barra de un bar. Imagínese, dijo, un local donde todos los pinchos cuestan lo mismo: ‘Pincho de tortilla, dos euros; pincho de caviar, dos euros; pincho de langosta, dos euros’. El diagnóstico de Elejalde es que eso no es normal y que la carta debería ir ‘en proporcionalidad a lo que cuestan’ las cosas.

Trasladado a la sala, la fórmula queda así: una película española de tres millones tendría entradas de tres euros. Y una superproducción tipo Terminator 27 con 10.000 millones de dólares de presupuesto —la hipérbole es suya— se iría a ’72 euros la entrada’. El razonamiento se apoya en la música: ‘No pagas lo mismo por ver a Estopa que por ver a Los Rolling o a U2’.

La cuenta que sí cuadra: 6,96 euros de media y 150 por salida familiar

El problema no es la entrada suelta, es el total del plan. Elejalde lo dibujó con una familia de cuatro: papá, mamá y dos niños, más las palomitas, más la hamburguesa, o el perrito caliente de después porque nadie ha cocinado. Ciento cincuenta euros, o ‘150 gordos’, como él mismo lo bautizó entre carcajadas.

El chiste funciona porque es verdad: el precio de una entrada nunca ha contado cuánto ha costado levantar la película.

Los números de la industria tampoco andan lejos del chiste. Según datos de Comscore, en 2025 los españoles pagaban de media 6,96 euros por entrada, frente a poco más de seis euros tres años antes. Y el cine español cerró el ejercicio con un 17,4% de cuota, solo dos décimas por encima del 17,2% de 2024.

Con una suscripción de plataforma que cuesta lo que dos entradas y media, la sala compite contra el sofá y contra las palomitas de casa. En ese pulso, el salón va ganando por goleada. Ahí está el nudo del asunto.

El problema no es el ejemplo, es quién pone el precio

En el fondo, Elejalde ha descrito algo que el teatro y la música practican desde hace décadas: precios vivos según lo que se ve en pantalla, o mejor dicho, sobre el escenario. El cine, en cambio, vive instalado en la tarifa única. Un mismo importe para la superproducción de doscientos millones y para la comedia rodada con cuatro amigos y una subvención.

El obstáculo es de fontanería, no de ocurrencia. Las distribuidoras negocian condiciones por película, las salas fijan sus precios por sesión y nadie tiene incentivo para auditar el presupuesto real de cada estreno. Añádase el riesgo evidente: si el cine español se etiqueta como la opción barata, se refuerza la sensación de que es el producto de segunda. Y eso es justo lo contrario de lo que necesita un sector atascado en el 17%.

Aun así, la ocurrencia tiene un mérito indudable: ha puesto el debate encima de la mesa en horario de máxima audiencia y con un ejemplo que cualquiera repite en la sobremesa. Sirve más que diez informes. Habrá que ver si alguna cadena de salas recoge el guante o si todo queda en el clip de la semana, ese que volveremos a ver cada vez que suba la entrada.

El Termómetro de Cotilleo

  • 🌡️ Nivel de drama: 4/10. Ni traición ni carpeta: un actor con gracia y un sector mirándose al espejo.
  • 🏆 Quién gana, quién pierde: Gana el cine español por el altavoz; pierde la cuenta corriente de cualquier familia con dos niños.
  • 🔮 ¿Habrá réplica o exclusiva pronto?: Alguna sala contestará en redes esta semana y el debate volverá cada vez que suba la entrada.