Verónica Echegui también ha sufrido la tiranía de los cánones de belleza que imperan en nuestros días. Es por eso que la actriz, acompañada por su amiga Alba Galocha, ha querido compartir en Instagram una fotografía donde ambas aparecen con el pecho al descubierto. Y lo ha hecho porque está cansada de escuchar que estaría mejor, incluso que tendría más trabajo, si pasara por el quirófano. Además, explica la tortura que esto ha supuesto para ella. Dudas que la han atormentado durante años. Así lo explica ella:
“No os imagináis cuántas veces me han sugerido que me opere el pecho (un representante hace mucho, me dijo que no trabajaría incluso), o que me arregle la boca, o me han comentado sobre mi peso… pero lo que me da realmente pena, es haber dudado, habérmelo planteado y sobre todo me da pena pensar el tiempo de mi vida que he perdido pensando que nunca soy suficiente. Ni lo suficientemente guapa, ni lo suficientemente exuberante, ni lo suficientemente buena actriz y un largo etcétera que me llevaría tiempo acabar. Cuantos pensamientos y años he malgastado sintiéndome insatisfecha. ¿Cómo puede ser que una persona tan bella se haya sentido así? Nada a nuestro alrededor parece apoyar o estimular la creencia en que somos seres completos, llenos. Que no necesitamos nada del exterior para sentirnos más valiosos, especiales, queridos o vistos. Ni los medios de comunicación, ni la televisión, ni los colegios, ni nuestra gente más allegada (o con suerte sí) transmiten ese mensaje. Porque no va a ser que nos sintamos a gusto y felices con lo que somos/tenemos, y vayamos a dejar de consumir o darnos cuenta de en qué consiste el juego”.

Verónica sigue la estela de otras famosas que últimamente han querido levantar su voz contra la belleza perfecta a base de bisturí. Sin duda, un gran ejemplo para todas esas mujeres que viven atormentadas porque no les gusta su cuerpo. Cierto es que hay que cuidarse pero no vivir prisionera de unos arquetipos que imponen diferentes sectores en el mundo.








































En aquella entrevista, Belén se pronunciaba, por vez primera, sobre los problemas que estaba encontrando para firmar el convenio regulador: «No ha querido firmarlo. He pedido una casa para mi hija, 150.000 pesetas y un mes de verano que él escoja para que se la lleve. Pero como no está de acuerdo con las condiciones, este mes de agosto no se la dejo. No se la va a llevar porque por esa niña (con once meses) he dado la cara yo y soy yo la que la mantengo y la que la ha tenido». Ante la posesión con la que Belén se refería a su hija, Ximo Rovira llamaba la atención a su invitada: «Entiendo que también es su hija, no sé por qué te refieres a ella con esa posesión» a lo que ella respondió: «Yo le dije que se la llevara quince días en agosto y él me dijo que se la quería llevar todo el mes y yo le dije que todo el mes no».
Pero no solo en esta ocasión Belén Esteban confesaba no querer que Jesús tuviera relación con su hija. La Princesa del Pueblo visitaba el plató de ¡Qué calor! para conceder una entrevista a la periodista Cristina Tàrrega. Durante su intervención Belén reconocía lo que ahora niega: que Jesulín de Ubrique quería la custodia compartida: «Él no quiere darme la custodia de la niña. A mi hija te aseguro que no me quita, no tengo miedo de nada. No me la va a quitar por mucho que me diga que va a luchar por la custodia de su hija». En esa tertulia también explicó que Carmen Janeiro quería ver a su sobrina pero que, para que se produjeran esos encuentros «siempre tengo que estar yo delante, que soy su madre. Y eso es lo que tu no quieres».



De este modo, el Príncipe Andrés pretende blindar el futuro profesional y económico de sus hijas, que ven como poco a poco van siendo relegadas de su función con la corona desde la llegada de Kate Middelton a la corte británica. El que la mujer de Guillermo de Inglaterra, heredero del heredero al trono, cuente con el beneplácito de Isabel II, supone, a los ojos de las hijas del Príncipe Andrés que ella acuda a los eventos más glamurosos, tenga mucha más ropa, disponga de su propia limusina para sus desplazamientos y que, además, cuente con un equipo de protección real privada. Ella que no tiene sangre real, mientras que las nietas directas de la reina deben viajar en turista para ahorrar costes a la Corona.
Respecto a lo de Marc Márquez, la propia protagonista se ha pronunciado en el programa Partido a Partido de Radioset y ha asegurado que le parece un poco lucrativa esa noticia. «Ya lo dejé claro en su día, me pidió una foto y no ha habido nada más. Jamás he tenido una cita con él, no le he llegado a conocer más que aquella vez en la que pidió una foto cuando era pretendienta y nunca han salido palabras sobre él de mi boca. Sí que dije que era muy mono, que no sabia quien era cuando se me presentó pero no tengo nada que ver con él», ha concluido firmemente.













