Diego Matamoros está desolado. En una entrevista en exclusiva a la revista ‘Semana‘ el hijo de Kiko Matamoros relata cómo está siendo el calvario después de saber que la hija que tenía con Tanit, su expareja, no es suya.
«No soy el padre de mi hija»

Con estas duras palabras llega la portada de la revista ‘Semana’ a nuestros quioscos. El hijo de Kiko Matamoros, Diego Matamoros, cuenta todo lo que ha tenido que vivir con Tanit, desde antes incluso del nacimiento de la que ya se sabe que no es su hija hasta la fecha de hoy, en el que unas pruebas de paternidad demuestran que había sido engañado.
«Estoy mal. Son muchos sentimientos. Es dolor, es conmoción, necesito tiempo para superarlo, para curarme y para saber cómo avanzar con mi vida», cuenta un Diego Matamoros abatido por haber descubierto la cruda realidad.
Diego Matamoros confiesa estar roto de dolor, y en declaraciones exclusivas para la mencionada publicación ha querido dejar claro que… (Pasa a la siguiente página).
La prueba de ADN

Los resultados de la prueba que confirman que Diego no es el padre de la que creía su hija le llegaron el pasado 1 de noviembre. En dicho mail se adjuntaba una foto de su hija, una imagen que no se ha podido quitar de la cabeza. A pesar del correo, Diego reconoce que para él «esto es comparable a una muerte en vida. La niña está ahí, está a mi alcance pero ya no es nada mío».
Un cúmulo de sensaciones a las que se suma la del tiempo perdido al haber estado viviendo una mentira. «Tengo la sensación de que no sé con quien he estado viviendo, que he perdido mi tiempo y mi vida», dice Matamoros en la entrevista.
Sin verla desde el 22 de febrero
Ahora es cuando Diego no tiene ningún tipo de obligación como padre, pero hasta el 31 de octubre sí que las tenía. A pesar de eso, la última vez que se le permitió ver a la niña fue el 22 de febrero. «He recordado muchas veces ese día. Esa tarde grabamos unos vídeos y cuando los he vuelto a ver me he venido abajo».
Después de esa fecha, la relación con Tanit se rompió. Ella le interpuso una orden de alejamiento de 8 meses, pero a pesar de que el juez contempló la posibilidad de que pudiera ver a la niña, ella nunca lo permitió, según Diego.
Itziar, el padre de la niña

Todo apuntaría a que, según las declaraciones de Diego, un hombre llamado Itziar sería el padre de la niña. Diego descubrió en la Guardia Civil que había otro hombre que podría ser el padre. «Poco antes de nacer mi hija ella recibió un mensaje de una persona que decía llamarse Itziar», cuenta Diego.
En ese mensaje la otra persona le decía que si quedaban en un piso en Madrid. Yo entonces le pregunté que pasaba y Tanit me dijo que había estado dos años con esa persona y lo que quedaba entre ellos era un juego telefónico». Entonces él se creyó la historia, pero la realidad le demostró que no era así, porque ante el juez Tanit «contó que durante el embarazo había estado conmigo y con otra persona y que las probabilidades de que la niña fuese mía eran de un 30%». Un testimonio desolador para Matamoros.
El apoyo de su familia

A pesar de las discrepancias del pasado, Diego asegura que su padre, Kiko Matamoros, está siendo uno de sus apoyos, junto al resto de su familia. «Mi padre y mi madre siempre me dijeron que tenía que averiguar la verdad. Para Kiko era la primera nieta, para mi madre también, para mis hermanas era su primera sobrina, querían esa niña. Mi familia también es una parte damnificada», dice Diego en la entrevista en ‘Semana’. «Ellos han estado conmigo en todo momento y me animan a que tire hacia adelante».
De hecho, reconoce haber necesitado ayuda para poderlo superar. «He necesitado ayuda, tengo que avanzar, olvidarme de la que era mi hija, pero primero tendré que aceptarlo. Yo quiero ser feliz, pero esto siempre va a ser una cicatriza que tenga ahí», dice Matamoros.
El futuro con la niña

A pesar de haberse demostrado de que él no es padre biológico de la niña, Diego tiene claro que va a seguir estando ahí para lo que pueda necesitar. «A mi me gustaría que supiese que estoy aquí para ella para el esto de mi vida y que he sido su padre durante casi los primeros cuatro años de su vida.»
A pesar de todo, asume que su papel será secundario dentro de la vida de la pequeña. «Yo no seré nadie importante porque no se acordará de mí, pero para mí ella sí que lo es. Lo que más pena me da es que la niña también es una víctima de todo esto», dice diego en su entrevista.





































































































































