No son buenos tiempos para el monarca abdicado. Desde que sus tejemanejes económicos vieron la luz, Juan Carlos I está en boca de todos. El escándalo ha menoscabado su popularidad entre la ciudadanía, y hay quien piensa que todo esto podría obedecer a una venganza de doña Letizia. ¿Quieres conocer más detalles? Sigue leyendo, te lo contamos todo a continuación.
Juan Carlos, deprimido y abandonado

> El monarca abdicado no levanta cabeza desde que su hijo renegó de él públicamente. En un intento de lavarse las manos, Felipe VI publicó un comunicado en el que se desvinculaba de la cuenta offshore de su padre y lo apartaba de la Corona, retirándole su asignación presupuestaria. Se trata de un escándalo sin precedentes que ha hecho mella en el estado anímico de Juan Carlos I.
“Está muy mal porque la familia ha quedado rota. Ya no vamos a verlo en ningún acto ni privado ni público con Felipe y Letizia, por supuesto. También está muy mal por la opinión pública. Se siente avergonzado, él cree que se ha entregado toda su vida a España. Se siente muy dolido y se encuentra en un momento muy bajo, de depresión, muy bajo”, señaló Pilar Eyre, periodista experta en asuntos de la realeza.
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La venganza de Letizia

> Juan Carlos estaba acostumbrado a hacer y deshacer a su antojo. En una institución arcaica y antigua como la monarquía, se mantenían viejas tradiciones que hoy no son bien recibidas por la sociedad. Todo cambió cuando llegó Letizia, acostumbrada a una vida sencilla y austera, tal y como aseguro Antonio Montero en Sálvame. “Ha sido muy buena para Felipe, le ha abierto los ojos. Le debieron de chocar muchas cosas que ella no estaba dispuesta a asumir, como ciertas prebendas que se toman como algo normal, que te regalen un coche o un rifle el día de tu cumpleaños y que deben ser de Patrimonio”, señaló el paparazzi.
De sus palabras se intuye que Letizia intentó acabar con los chanchullos y negocios turbios que pudieran embarrar a la monarquía, aunque para ello tuviera que precipitar el declive de su suegro. Aquello de ‘aquí las cosas funcionan así’ no funcionaba con Ortiz. “Ella no quiere obedecer, es una rebelde, y quiere poner claras las cosas. Pienso que el día que se convirtió en reina, al rey Juan Carlos se le vino el mundo abajo”, apuntó Antonio Montero.
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Letizia, el azote de Juan Carlos I

> Fuentes cercanas a Zarzuela aseguran que la reina es quien lleva los pantalones en Zarzuela. Los más críticos con ella la acusan de adoctrinar a Felipe VI y de separarlo de su familia, pero, de ser así, no tiene que tratarse de algo negativo. De hecho, algunos expertos en realeza consideran que Letizia ha blanqueado la imagen de la monarquía y ha ayudado a su marido a desprenderse de algunos lastres que podrían poner en peligro su reinado.
“Apartó al rey Felipe de las amistades de su padre con ciertas monarquías en las que no se respetan los derechos humanos y donde los reyes viven en palacios gigantescos con grandes coches de lujo”, señaló Antonio Montero en Sálvame. A día de hoy, se considera inadmisible que se mantenga una buena relación con líderes de dictaduras que atentan contra sus ciudadanos, o al menos que se haga de forma tan notoria como acostumbraba Juan Carlos I.
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El complicado papel de la reina Sofía

> Durante años, la madre de don Felipe VI ha tenido que soportar los engaños y las infidelidades de su marido, por el bien de la Corona. Para ella, suponía toda una humillación tener que dejarse ver junto a Juan Carlos, luciendo la mejor de sus sonrisas, mientras toda España conocía las aventuras del monarca. Una vez más, los escándalos de su esposo han puesto contra las cuerdas a la monarquía, y los más cercanos a la reina Sofía están seguros de que la invade un profundo sentimiento de vergüenza.
Sin embargo, otros consideran que es el precio a pagar por los privilegios de los que todavía hoy goza. “Le ha ido mal en lo personal con el rey Juan Carlos, pero su forma de vida ha sido muy cómoda. Ha hecho muy poca vida social y ha estado encerrada en su mundo, rodeada de comodidades para ella y su familia”, apunta Antonio Montero.


















































































