Guillermo de Gales quiso ser DJ antes que rey. Su nombre artístico, DJ Xara, ha tardado dos décadas en trascender.
DJ Xara, la equis delante y un gesto que nunca fue un movimiento de cabina
La confesión llegó en la entrega de The Graham Norton Show emitida el pasado 23 de octubre, con el príncipe de Gales sentado junto a Cate Blanchett, Robert Irwin, y Hannah Waddingham. Entre bromas y confidencias, el heredero británico admitió que se inventó un alias para pinchar discos. No era una leyenda urbana de palacio: era verdad, y era peor de lo que suena.
‘Pasé por una etapa en la que quería ser DJ, que no salió demasiado bien’, admitió. ‘Y me inventé un nombre. Me llamaba DJ Xara, con X’.
Hannah Waddingham no tardó en reaccionar: ‘¿DJ Zara? Eso es malísimo’. Blanchett, más atenta a la ortografía, quiso saber cómo se escribía exactamente aquello, y el príncipe dibujó en el aire el trazo que colocaba la equis delante. De ahí a la pregunta inevitable: ‘¿Y ese era uno de tus movimientos?’. La respuesta, seca: ‘No, no hice el gesto’.
El resto de la carrera musical duró lo que dura un chiste bien contado. ‘Rápidamente dejó de tener gracia’, reconoció. Y remató con la sinceridad que se permite un hombre de 44 años al que ya no le queda nada que demostrar en una cabina: ‘Nunca llegué a ser bueno’.
La corona se humaniza mejor con una equis mal puesta que con veinte discursos sobre la excelencia.
La cabina no fue su única fantasía profesional. También fantaseó con enfundarse un uniforme: pensó que ‘podría ser un buen policía’, una ocurrencia que Norton celebró señalando que su altura sería una ventaja evidente en la calle. ‘Exactamente’, respondió él entre risas. ‘Ser policía me parecía bastante cool’.
Un heredero enganchado a ‘Celebrity Traitors’ y persiguiendo a Ross Kemp
Hay una segunda confesión que dice más sobre el Guillermo de 2026 que la del alias. El príncipe admitió que en casa están enganchados a ‘Celebrity Traitors’, la versión con famosos del concurso de la BBC, y que el asunto ha dejado de ser un entretenimiento para convertirse en una afición familiar. Sus tres hijos, según contó, son los más entusiastas.
El episodio más revelador es el del encuentro con Ross Kemp, uno de los concursantes de la última temporada británica, al que se cruzó después de que se emitiera el primer programa. ‘No pude evitar intentar —de la forma más apropiada— tocarle para ver qué reacción obtenía’, confesó. ‘Resultó que estaba muy nervioso’. El príncipe que trata con jefes de Estado se acercó con prudencia a un rostro de la telerrealidad, y esa imagen vale más que cualquier nota de prensa.
Lo que la anécdota de DJ Xara revela de la nueva comunicación de la corona
Los Windsor llevan dos décadas ensayando un equilibrio delicado: ser institución sin parecer un mausoleo. La anécdota de DJ Xara encaja en esa estrategia con una precisión casi sospechosa. No hay desmentido, no hay matización, no hay nervios: hay un heredero de 44 años riéndose de sí mismo en un plató mientras la opinión pública olvida por un rato las preguntas incómodas.
Conviene recordar el precedente. El rey Guillermo Alejandro de los Países Bajos pilotó durante 21 años como copiloto de KLM y lo contó en 2017, en una entrevista, sin que la revelación erosionara la monarquía neerlandesa: la humanizó. El paralelismo marca la frontera exacta. Una afición contada por uno mismo es simpatía; descubierta por terceros, se convierte en escándalo. El príncipe de Gales ha elegido el primer camino, y lo hace en el formato más controlado posible: entretenimiento en horario de máxima audiencia, con un presentador que lleva dos décadas bromeando con la clase dirigente británica.
No es un detalle menor que la confesión llegue en un otoño en el que la corona necesita relatos amables. La lectura cínica es evidente; la lectura más justa, también. Un futuro jefe de Estado que admite haber fracasado en algo —aunque ese algo sea pinchar discos con una equis delante— proyecta una resistencia al ridículo que ningún comunicado oficial consigue. Y de paso recuerda que la institución la forman personas con gustos discutibles y planes de juventud que no salieron.
La próxima cita de calado será una nueva edición de los Premios Earthshot, el proyecto medioambiental que el príncipe fundó en 2020 y que cada año lo devuelve a los escenarios serios. Allí no habrá equis. O eso cabe esperar.
El Veredicto VIP
- 📸 Imagen pública: La confesión convierte al heredero en un personaje cercano y desactiva, por unas horas, el relato de rigidez institucional.
- 💎 El detalle de lujo: Aquí el único lujo verificable es intangible: el privilegio de un futuro rey riéndose de su propio fracaso ante millones de espectadores.
- 🗣️ El entorno cuenta: Del círculo del príncipe trasciende satisfacción: la anécdota salió sin guion y él la sostuvo sin una sola nota.







