Rosario Mohedano defiende a Rocío Carrasco en ‘Supervivientes All Stars 3’: «No me gustaba cuando la maltrataban»

La hija de Rosa Benito se pronuncia en plató sobre la guerra familiar y reconoce que no se siente cómoda con lo que su madre cuenta desde la isla. La pregunta de Jorge Javier sobre la cena con Carrasco lo cambió todo.

Rosario Mohedano ha defendido a Rocío Carrasco en ‘Supervivientes All Stars 3’ con una frase que incomoda a su madre. Y lo ha hecho en el mismo plató en el que Rosa Benito lleva días contando la intimidad del clan desde la isla.

La última gala tuvo de todo. Vídeo de la concursante hablando de su familia, cara de circunstancias en el plató de la cadena y Jorge Javier Vázquez con el micrófono apuntando a la hija, que es quien responde cuando la madre está a kilómetros de distancia. El momento se veía venir desde que arrancó el concurso.

La frase exacta que heló el plató

Rosario empezó por Rocío Flores: ‘a Rocío Flores la quiero muchísimo, siempre diré que es muy muy injusto cuando estás expuesta públicamente’. Después giró hacia su propio historial, ese que lleva años reivindicando a base de frases cortas y mirada fija: diez años sintiéndose machacada en los medios de comunicación, con 27 o 28 años y la sensación de que nadie miraba.

Y ahí llegó el giro. ‘A mí siempre me ha unido una empatía enorme con mi prima Rocío, con Rocío Carrasco, porque tampoco me gustaba cuando la maltrataban públicamente’, dijo. Acto seguido, el matiz que lo cambia todo: ‘Pero no era la familia la que la maltrataba’.

La frase tiene miga. Rosario no ha renegado de su prima; ha renegado del relato que se colocó alrededor de la familia. Y ha puesto fecha: la ruptura se sitúa en 2022, cuando la docuserie ya estaba en emisión y, según su versión, fue Carrasco quien la sacó de su vida.

Hay distancias que se marcan con abogados y otras que se marcan con una frase bien medida en plató. Rosario eligió la segunda.

Antes había hablado Rosa Benito desde la isla, y lo había hecho sin freno: cargó contra Rocío Carrasco con frases duras —’qué tía más mala’— y defendió a Rocío Flores asegurando que ‘no la han dejado vivir su juventud en paz’. Palabras que el programa emitió y que la propia Rosario escuchó sentada en el plató.

Su reacción fue de manual: ‘No me siento cómoda, para nada’. Y añadió la que probablemente sea la frase más honesta de la noche: ‘Hay cosas que no se tienen que hablar en un plató’. Luego prometió tirarle de las orejas a su madre cuando salga. Cariño con colleja incluida.

Jorge Javier suelta la cena que lo cambia todo

El presentador tenía guardado un as en la manga. Contó que la noche anterior Rocío Carrasco había estado cenando en su casa y que Rosario, al enterarse, le preguntó por ella: ‘¿ella está bien?’. La pregunta la hizo de viva voz, sin guion previsto, y dice bastante de por dónde respira la familia cuando nadie mira.

Jorge Javier también puso su opinión sobre la mesa, y no fue tibia: ‘Yo creo en su testimonio, quiero a mi amiga Rocío Carrasco’. Y después el dardo a la concursante: ‘No me gusta ver a Rosa Benito así, porque creo que tiene el suficiente bagaje para hacer un concurso no tirando de esta situación’.

Dos familias, un plató y el mismo guion de siempre

Hay un patrón que se repite cada vez que un miembro del clan Mohedano entra en un reality: el conflicto con los Carrasco vuelve a la parrilla como si fuera material recién salido del horno. Y funciona, claro que funciona. Pero conviene mirar el detalle: quien está defendiendo a Rocío Carrasco es la hija de quien la está atacando en el mismo programa, en la misma semana y con el mismo equipo detrás. Para más contexto sobre la protagonista, su ficha de Wikipedia resume dos décadas de portadas.

Rosario ha hecho algo más difícil de lo que parece. No ha blanqueado a su madre, tampoco la ha enterrado: ha dicho que la quiere, que está orgullosa y que le va a tirar de las orejas. Y al mismo tiempo ha reconocido la empatía con su prima y ha dejado claro que no le desea ningún mal a nadie de la lista, ni a los Flores, ni a los Mohedano, ni a Gloria Camila, ni a nadie. Es la equidistancia más incómoda del mundo, y aun así, la defendió con una sonrisa tensa.

La comparación con otras entregas del clan es inevitable. Lo que aquí cambia es el contexto: una docuserie que ya quedó atrás, cuatro años de silencio y una prima que cena en casa del presentador. Para el lector que lleva media vida siguiendo a esta familia, el salseo tiene poco de nuevo; para el que acaba de aterrizar, esto es una clase magistral de cómo se sostiene un drama durante dos décadas sin que nadie se mueva del foco.

Queda la pregunta de siempre: ¿habrá respuesta de Rosa Benito desde la isla? ¿Cambiará el guion de la próxima gala? De momento, la que ha ganado credibilidad es la hija, y eso no estaba en el cálculo inicial de nadie.

El Termómetro de Cotilleo

  • 🌡️ Nivel de drama: 8/10. Madre en la isla, hija en el plató y una cena secreta de por medio. Servido en bandeja.
  • 🏆 Quién gana, quién pierde: Gana Rosario, que sale seria y coherente; pierde el relato de Rosa Benito, que queda como la que airea lo que su hija calla.
  • 🔮 ¿Habrá réplica o exclusiva pronto?: La próxima gala volverá sobre el tema y, si hay portada, será de Lecturas antes del domingo.