La infanta Sofía vuelve a la actualidad y no por un vestido: una psicóloga ha diseccionado su papel sin paños calientes.
Los Premios Princesa de Asturias han vuelto a poner el foco en las hijas de los Reyes y, como cada otoño, en el reparto de planos. Leonor, en el centro. Sofía, al lado. Y sobre esa coreografía, una psicóloga ha puesto nombre a lo que muchos comentaban por lo bajo.
Lo que la psicóloga dice de Sofía: acompañar no es encogerse
Leticia Martín Enjuto, psicóloga general y sanitaria, atiende a Diez Minutos para analizar la posición de la infanta y suelta una frase que pide imán de nevera: ‘Ser discreta no significa tener que hacerse pequeña’. Añade que acompañar a una hermana y respetar su protagonismo no debería implicar renunciar a la propia personalidad.
El matiz importa porque desactiva el relato de la renuncia. Leonor tiene obligaciones institucionales que marcan su formación y su exposición; Sofía camina por otro recorrido. Distinto no significa menor. Y esa diferencia, que en cualquier familia se aprende a base de años, aquí se aprende delante de doscientas cámaras.
Leonor en el centro, Sofía al lado: el reparto que se vio en Oviedo
Los actos de la última edición quedaron registrados en la agenda oficial que publica Casa Real, y el calendario permite reconstruir la coreografía: audiencias, entrega y discursos. Ahí se ve el reparto. La heredera recibió en solitario a los premiados, un paso más en su recorrido institucional. Su hermana ocupó el lugar del acompañamiento familiar, que es justo el que le toca cuando el protocolo decide quién abre la puerta.
Donde sí hubo tema de conversación fue en el vestuario. Según la crónica de Diez Minutos, Letizia llevó pantalones de talle alto, Leonor un traje de estilo lencero y Sofía un vestido con estreno incluido: la infanta se calzó tacones por primera vez en este escenario. Detalle de armario que, en esta casa, funciona casi como un comunicado.
Acompañar no es desaparecer, y la distancia entre tener un papel secundario y ser una persona secundaria es la misma que hay entre un plano y una vida.
La experta insiste en ese punto con otra frase que conviene subrayar: ‘Que una de las hermanas tenga más responsabilidades públicas no significa que deba existir una jerarquía emocional entre ellas’. Traducido al idioma de la calle: salir menos en las fotos no convierte a nadie en comparsa. Ni en el palco ni en el salón de casa.
Y hay un detalle que se pasa por alto. Crecer a la sombra de alguien que acapara flashes puede ser un desafío, pero también una escuela. Martín Enjuto recuerda que la comparación es un mecanismo cotidiano, casi automático, y que la tentación de medir el propio valor con la vara del hermano famoso es costumbre social, no un destino escrito.
Comparar hermanas sigue siendo el deporte nacional
Aquí conviene mirar atrás. La Corona española ha tenido infantas que tardaron años en encontrar su hueco, y no siempre lo encontraron entre aplausos. La diferencia con Sofía es de guion: a ella no le corresponde heredar, pero tampoco existe un manual público que explique qué se espera de una infanta que no es heredera. Y eso, en una institución que vive de símbolos, es territorio ambiguo.
La jerarquía institucional está escrita; la emocional la escriben ellas cada vez que se miran en mitad de un acto. De momento ganan las hermanas. La lectura fácil es la del segundón resignado; la lectura fina es la de una joven que aún está decidiendo qué quiere ser y que no ha convertido cada aparición en una reivindicación. Eso también es elegancia. Lo que toca vigilar en las próximas citas no es el vestido, sino si Sofía empieza a tener agenda propia. El día que eso pase, la conversación cambiará de tercio y más de uno tendrá que reciclar el discurso.
El Termómetro de Cotilleo
- 🌡️ Nivel de drama: 5/10. Sin gritos ni portadas rotas: es un drama de sofá y manta, de los que se comentan con el café.
- 🏆 Quién gana, quién pierde: Gana Sofía, que sale del relato de comparsa; pierde la manía nacional de comparar hermanas como si fuera deporte olímpico.
- 🔮 ¿Habrá réplica o exclusiva pronto?: La próxima vez que coincidan, la prensa contará tacones antes que discursos. Y volverá otra experta a opinar.







