María Patiño vuelve a ponerse delante de una cámara, y esta vez no como colaboradora: TEN le entrega ‘El sótano’ para reinventarlo.
Del plató de Marc Giró al sótano de TEN
El miércoles 21 de octubre, la periodista coruñesa se sentó en ‘Cara al show’ con algo de nervios y mucha alegría. No iba a hablar de otros: iba a hablar de ella. Y de lo que venía después.
Lo que venía después era un 2025 que Patiño ha resumido con dos frases que duelen: en su entrevista con Martín Bianchi para El País contó que, tras años de actividad frenética, «el teléfono dejó de sonar» y que hubo un tiempo en el que «encender la tele me hacía daño». Palabras de una profesional que lleva dos décadas viviendo en directo.
El desgaste tenía precedentes. ‘La familia de la tele’ no cuajó en La 1, ‘Ni que fuéramos Shh’ cerró etapa y ‘No somos nadie’ dijo adiós en TEN. Tres intentos, tres finales. Un equipo entero buscando sitio después de ‘Sálvame’.
Desde enero, Patiño ha aparecido en actos públicos pero no en la pequeña pantalla. Un paréntesis de casi diez meses que, en un sector que olvida rápido, es una eternidad.
Un presentador puede permitirse desaparecer; lo que el público no perdona es que vuelva sin nada que contar.
Osa Producciones le devuelve la llave del piso
El movimiento lo firma Osa Producciones, la antigua Fábrica de la Tele: la casa en la que Patiño se hizo. Ahí está la clave. No es un rescate, es una vuelta a casa.
El detonante es la salida repentina de Alba Carrillo de ‘El sótano club’, el magazine de las tardes de TEN. Lejos de colocar a un sustituto plano, el formato se reinventa y hasta cambia de nombre: pasa a llamarse ‘El sótano queen’.
El estreno, el próximo lunes 26 de octubre. Emisión de lunes a viernes, de 15.45 a 19.45. Cuatro horas de directo al día. Ni una menos.
La línea editorial se mantiene: actualidad política, social y del corazón, con el mismo tono gamberro y con la experiencia de la presentadora como valor añadido. Quien un día la siguió en ‘el pisito’ junto a Belén Esteban, Kiko Matamoros, y Chelo García Cortés va a reconocer el gesto.
Por qué este regreso importa más de lo que parece
Patiño no hereda un formato: lo rebautiza. Y ese detalle, en televisión, significa propiedad. Durante años fue la que preguntaba, la que sostenía el plano mientras otro soltaba la bomba; ahora decide a quién se le pregunta y cuándo se corta.
El precedente más cercano está en su propia cadena. TEN lleva temporadas reciclando el tono de ‘Sálvame’ en espacios que duran lo que dura la paciencia de una parrilla. Poner el nombre de la presentadora en el título es otra cosa: ya no se vende un formato, se vende a una persona. Y eso, cuando sale bien, no se desmonta en tres meses.
Hay un detalle que casi nadie ha mirado. Patiño debutó muy joven en un espacio de citas, ‘Amor a primera vista’, según recoge su ficha biográfica, y tres décadas después sigue en la misma casa. Eso no es suerte. Es oficio.
Habrá que mirar la cuota del primer lunes y, sobre todo, la del segundo. Ahí se sabe si el sótano tiene inquilina fija o de paso. De momento, el teléfono ha vuelto a sonar.
El Termómetro de Cotilleo
- 🌡️ Nivel de drama: 6/10. Regreso, rebautizo y una salida incómoda por el medio: salseo de despacho, que también cuenta.
- 🏆 Quién gana, quién pierde: Gana Patiño, que pasa de colaboradora a dueña del plató; pierde Alba Carrillo, fuera del formato que ella misma estrenó.
- 🔮 ¿Habrá réplica o exclusiva pronto?: El martes tendremos comparativa de audiencias y alguna cara larga en los pasillos de la cadena.







