¿Has oído hablar de la dieta inversa? Este método, tal y como su nombre indica, supone un procedimiento contrario al que se realiza en una dieta de adelgazamiento. Consiste en aumentar progresivamente la ingesta de calorías y se lleva cabo habitualmente tras un periodo de dieta estricta y baja en calorías para evitar ganar mucho peso de golpe al volver a una normalidad alimentaria. A continuación, te contamos todos los detalles sobre este interesante método.
Qué es la dieta inversa

La dieta inversa es un concepto que está cada vez más extendido y especialmente conocido entre aquellas personas que suelen realizar dietas de adelgazamiento por el motivo que sea. Lo primero que cabe aclarar es que su cometido no es hacer que las personas pierdan peso, pero tampoco es una dieta para engordar: es la fase de tránsito una vez finalizada la dieta y adquirido el peso ideal.
El objetivo fundamental de este sistema es evitar el temido efecto rebote. Esto ocurre cuando se finaliza un periodo de restricciones alimentarias con el fin de adelgazar y, una vez de vuelta a la ingesta habitual de alimentos, la persona recupera de golpe todos esos kilos que había perdido. Al volver a hacer una comida normal de forma progresiva el cuerpo asimilará mejor el cambio y se mantendrá en buen estado.
Calcular las calorías

La dieta inversa tiene sus propias características y protocolos. Para empezarla con buen pie uno de los primeros preceptos será conocer la cantidad de calorías que se está ingiriendo en ese momento. Esto será indicativo del mantenimiento necesario para continuar con el peso actual: sin adelgazar ni engordar.
Lo ideal para obtener este dato de forma precisa es realizar un seguimiento de todo lo que se está comiendo durante unos cuantos días. Así se podrá determinar la ingesta calórica promedio que se está llevando. Con esto se podrá crear un nuevo marco de alimentación que no resulte perjudicial y que evite cualquier efecto rebote.
Aumentar hidratos de carbono y grasas

Una vez controlada la cantidad de calorías actual se debe trazar una estrategia coherente con lo que se quiere conseguir y esto va a depender mucho de cada persona, de los motivos por los que haya realizado también la dieta anterior.
La clave es saber si deseas perder grasa, ganar músculo o evitar comer impulsivamente en momentos de ansiedad, por ejemplo. Es probable que se gane grasa corporal aumentando los hidratos de carbono y las grasas de golpe pero lo cierto es que evita el sentimiento de frustración que genera el privarse de ciertos alimentos.
Control del peso

Si el control de las calorías y la alimentación es crucial durante este proceso de la «dieta después de la dieta» también lo es ir controlando el peso para saber cuánto se está aumentando y a qué velocidad está ocurriendo esto.
El método ideal es escoger dos o tres días a la semana para pesarse y llevar un control apuntando las cifras en cada ocasión. Con estos datos podrás calcular el peso promedio que estás teniendo cada semana y controlar los aumentos, para que siempre esté controlado y puedas saber si te estás excediendo en algunos momentos.
Gestión del ejercicio

El ejercicio y las dietas suelen ir de la mano, y lo más saludable para tener un organismo en buenas condiciones es alimentarse adecuadamente además de evitar la vida sedentaria. En este periodo se debe reducir el ejercicio de tipo cardiovascular y aumentar el trabajo corporal con pesas.
Hacer levantamientos de pesas varios días a la semana es una gran forma de hacer ejercicio y de desarrollar los músculos, este tipo de deporte consigue aumentar el metabolismo también a largo plazo. En cambio, las sesiones de ejercicio cardiovascular más largas y lentas no son adecuadas para aumentar la masa muscular e incluso pueden ralentizar los procesos.
Ventajas de la dieta inversa

La dieta inversa es cada vez más utilizada para tener una buena transición entre los periodos de pérdida de peso y la vuelta a una normalidad alimentaria, además, resulta muy positiva para la salud en general. Su principal motivación es que puedas regresar a una dieta normal sin ganar grasa o minimizando este suceso, y es sin duda una de las grandes ventajas que se obtendrán a la hora de seguirla.
Otro beneficio que se obtiene es el aumento de la capacidad metabólica derivado de introducir las calorías de una forma paulatina, el cuerpo las metaboliza mucho mejor que cuando se ingieren de golpe. También es capaz de controlar la sensación de hambre que puede aparecer después de una dieta y a mantener a raya los posibles aumentos de peso. Es positiva para las personas que necesitan mejorar su relación con la comida o que tienen ciertas ansiedades.
Quién debe seguir la dieta inversa

Aunque esta dieta ofrece muchos beneficios y ventajas para el organismo en general, lo cierto es que es especialmente recomendada para algunos grupos de personas determinados. En primer lugar, es apropiada para todas aquellas personas que llevan un largo periodo de dieta.
También es una buena opción para aquellas personas que están consumiendo muy poca comida y aún así no están consiguiendo bajar de peso. Por último, es ideal para aquellas personas que han terminado algún tipo de competición o ejercicio físico que les supuso una mayor pérdida de peso o un cambio en las condiciones físicas.




















































































































































