Susanna Griso se prepara para afrontar una nueva temporada al frente de ‘Espejo Público’. La presentadora, que acumula ya dos décadas vinculada al programa de Antena 3, encara el nuevo curso televisivo después de un verano especialmente importante en el terreno personal, marcado por su boda con Luis Enríquez. Ahora, con el regreso a la rutina, Griso vuelve a poner el foco en la actualidad y ofrece algunas pistas sobre el papel que tendrá el programa en los próximos meses.
Así afronta Susanna Griso la nueva temporada de su programa

La periodista ha concedido una entrevista a El Mundo en la que repasa su trayectoria, analiza la situación que atraviesa el periodismo y reflexiona sobre la creciente polarización política. Sus palabras llegan cuando las principales cadenas ultiman sus apuestas para la nueva temporada y cuando los magazines matinales vuelven a recuperar su protagonismo después del verano.
En el caso de ‘Espejo Público’, Griso afronta un nuevo curso con la experiencia de quien lleva muchos años al frente del formato. Dos décadas en televisión dan para numerosos cambios, tanto en la sociedad como en la manera de consumir información. Y la periodista considera que el momento actual obliga a los programas informativos a adaptarse a una realidad en la que la política ocupa prácticamente todos los espacios.
«La política es el nuevo corazón», afirma Griso en la entrevista. Una reflexión con la que describe una transformación que, a su juicio, ha hecho que las rutinas propias de la prensa del corazón hayan terminado trasladándose a la información política.
La presentadora considera que la política «ha invadido todos los terrenos» y que los medios se han quedado prácticamente con una sola gran sección, en la que se mezclan la crónica política y la judicial. Una situación que también afecta directamente a los programas matinales, que en muchas ocasiones se ven obligados a dedicar buena parte de su escaleta a asuntos políticos.
«Nosotros estamos haciendo monográficos de política porque la política lo invade todo», explica Griso. Y reconoce que la situación actual es tan excepcional que «lamentablemente se lo come todo».
La periodista, sin embargo, reivindica otro modelo de televisión. A su juicio, un magazine informativo debería recuperar su diversidad, con espacio para distintos tipos de contenidos y no únicamente para la actualidad política.
«Un síntoma de normalidad sería que volviésemos a lo que es un concepto clásico de un magazine informativo», sostiene. En ese modelo, explica, debería existir espacio para la política, la crónica de tribunales, la información social y también para el corazón.
Griso considera que este último contenido puede cumplir una función de entretenimiento y desconexión. «Me parece que es sano y que nos divierte y entretiene. Relaja un poco las posiciones», afirma. Una declaración que refleja su apuesta por una televisión capaz de combinar información y entretenimiento sin renunciar al rigor.
Su análisis también se extiende a la relación entre los políticos y los periodistas. Griso observa que cada vez resulta más complicado obtener respuestas directas de algunos dirigentes y compara esta situación con lo que tradicionalmente sucedía en la prensa del corazón.
«Como nos estamos encontrando que muchos de los dirigentes políticos no responden a las preguntas que les hacemos los periodistas», explica, antes de poner como ejemplo al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Según su razonamiento, cada vez es más habitual que el periodista formule preguntas mientras el protagonista evita responderlas directamente.
La política invade ‘Espejo Público’

La polarización es otro de los grandes asuntos que preocupan a la presentadora. Griso reconoce que existe una creciente necesidad social de colocar a cada periodista en una determinada posición política. «La gente tiene como mucha necesidad de encapsularte», apunta.
Frente a esta tendencia, la periodista reivindica la honestidad por encima de una supuesta objetividad absoluta. «Yo no aspiro a una máxima objetividad porque soy consciente de que la mirada siempre es subjetiva», reconoce. Sin embargo, considera fundamental actuar con honestidad dentro de esa subjetividad.
Para Griso, esa forma de entender el periodismo implica no tener una posición fija frente a todos los acontecimientos. Un periodista puede criticar al Gobierno y, en otro momento, defender determinadas decisiones, del mismo modo que puede cuestionar a la oposición y coincidir con ella en otros asuntos.
La presentadora también se ha referido a uno de los asuntos de actualidad que más le han sorprendido en los últimos tiempos: las informaciones relacionadas con José Luis Rodríguez Zapatero. Griso reconoce que se encuentra «bastante ojiplática» ante lo que ha trascendido sobre el expresidente.
Su relación con Zapatero, según recuerda, siempre fue buena en el terreno personal y profesional. La periodista asegura que podían conversar y discutir sobre diferentes cuestiones y que existía una relación basada en el intercambio de opiniones.
Por eso, si las informaciones que afectan al expresidente terminaran confirmándose, Griso considera que se produciría una contradicción difícil de asumir. Habla de una posible «disonancia entre el personaje y la persona» y reconoce que le costaría creerlo.
«Para mí sería una de las mayores decepciones de mi vida», confiesa. Una frase especialmente contundente que demuestra hasta qué punto las informaciones han sorprendido a la presentadora.
En cuanto al modelo televisivo actual, Griso también analiza el creciente protagonismo de las tertulias. La periodista admite que quizá se puede hablar de una «tertuliacracia», aunque rechaza la idea de que los colaboradores pretendan saber de todo.
Cuando se trata de cuestiones técnicas o asuntos especialmente complejos, explica que los programas recurren a especialistas y profesionales de cada ámbito. La opinión y el análisis, por tanto, conviven con la intervención de expertos cuando la situación lo requiere.
Esta dinámica se repite, según explica, en acontecimientos como incendios, accidentes y otras situaciones de emergencia, donde los programas necesitan recurrir a personas con conocimientos específicos para explicar lo que está ocurriendo.
La boda de Susanna Griso y Luis Enríquez

Pero más allá del periodismo y la televisión, Susanna Griso también ha hablado de su nueva vida personal junto a Luis Enríquez. La presentadora se casó recientemente en segundas nupcias y recuerda la celebración con enorme entusiasmo.
«Fue la boda que queríamos que fuera. La gente estaba entregada», asegura. La fiesta comenzó incluso antes de la ceremonia, durante una preboda que inicialmente estaba planteada como una celebración tranquila junto al mar y que terminó convirtiéndose en una noche de baile.
Uno de los elementos más comentados de la boda fue precisamente la particular elección de vestuario del novio. Luis Enríquez lució una guayabera cuyo color terminó convirtiéndose en protagonista de numerosos comentarios y memes.
Griso explica que la elección no fue casual. Si hubiera escogido una guayabera blanca o azul, habría pasado mucho más desapercibido porque eran colores habituales entre los invitados. Por eso decidieron apostar por una tonalidad diferente.
«Le dije a Luis: ‘Es una serpiente de verano’. Y él decía: ‘Ya, pero la serpiente de verano soy yo'», recuerda la periodista con humor.
La repercusión de la prenda ha llegado incluso hasta las vacaciones. «Ahora paran a mi marido y los tenderos le ofrecen las mejores piezas de atún. Ha nacido una estrella», cuenta Griso divertida, consciente de que la guayabera terminó convirtiendo a su marido en uno de los protagonistas inesperados del verano.
La periodista también recuerda el contraste entre su vestido de novia y el estilismo de Luis. Su diseñadora, Rosa Esteva, fue dando forma a un vestido que acabó convirtiéndose, según sus propias palabras, en «una auténtica joya».
Sin embargo, lo que realmente preocupaba a su marido no era la polémica relacionada con la guayabera. Lo que más le molestaba era que algunas fotografías pudieran transmitir que no estaba feliz.
«Lo que más le molestaba a Luis es que la gente dijera que no estaba feliz», explica. Según Griso, Enríquez es una persona seria y poco acostumbrada a posar ante las cámaras, pero eso no significa que no disfrutara de la celebración. Todo lo contrario: la presentadora asegura que fue la mejor fiesta de su vida.
La ceremonia tampoco estuvo exenta de incertidumbre. La lluvia hizo acto de presencia poco antes de la boda y Griso reconoce que llegó a preocuparse por si podía estropear el momento. Finalmente, el tiempo dio una tregua y dejó una luz que, según recuerda, terminó siendo espectacular.
Con el verano ya llegando a su fin, Susanna Griso vuelve a ponerse al frente de ‘Espejo Público’ con las ideas muy claras. La presentadora afronta una nueva temporada marcada por una actualidad política especialmente intensa, pero también defiende la necesidad de recuperar un modelo de magazine más amplio y equilibrado.



















