En medio del nuevo terremoto mediático que rodea a Kiko Rivera, la figura de Lola García ha cobrado un protagonismo inesperado al convertirse en su principal apoyo público en uno de sus momentos más tensos. La bailaora ha reaparecido ante las cámaras de Europa Press tras varios días de silencio y ha querido dejar claro, aunque sin un discurso extenso, que considera injusto el tratamiento mediático que está recibiendo su pareja.
Lola García rompe su silencio

Con un gesto claro y significativo, Lola García ha dado la cara por el DJ y ha mostrado su respaldo en plena tormenta familiar. Según su entorno, la artista está convencida de que el linchamiento mediático que rodea a Kiko Rivera se ha intensificado de forma desproporcionada y que muchas de sus palabras están siendo interpretadas fuera de contexto. Su reacción, discreta pero contundente, ha sido interpretada como un mensaje de apoyo total e incondicional en un momento especialmente delicado.
Este gesto de respaldo llega justo cuando el nombre del DJ vuelve a ocupar titulares por sus polémicas declaraciones hacia su familia. El breve oasis de calma que había vivido en las últimas semanas, marcado por una aparente tregua con su madre, Isabel Pantoja, ha saltado por los aires tras una serie de comentarios que han reabierto viejas heridas dentro del clan.
El punto de mayor tensión ha llegado con sus palabras dirigidas a su hermana, Isa Pantoja, a quien llegó a descalificar públicamente en el contexto de las declaraciones sobre la herencia de Paquirri. En ese ataque verbal, Kiko la comparó con una “cuchara que ni pincha ni corta”, una frase que rápidamente se hizo viral y que fue interpretada como un nuevo episodio de ruptura total entre ambos hermanos.
Pero la polémica no se detuvo ahí. El artista también dirigió sus críticas hacia su exmujer, Irene Rosales, tras una campaña publicitaria en la que la influencer utilizaba el juego de palabras “un mal Kiko”. La respuesta del DJ elevó aún más la tensión con declaraciones que han generado un fuerte rechazo social. Entre ellas, llegó a afirmar que su ex “no piensa y la mente no le da para más, pobrecita”, un comentario que provocó una oleada de críticas en redes sociales.
El momento más polémico llegó cuando Kiko Rivera lanzó una frase que muchos han considerado especialmente dolorosa: “Yo por lo menos tengo a mi madre”, un dardo interpretado como una referencia directa a la situación familiar y que ha sido tachado de especialmente cruel por numerosos usuarios y colaboradores televisivos.
Kiko Rivera, el personaje del momento

La suma de todas estas declaraciones ha colocado nuevamente al DJ en el centro del huracán mediático, con una división clara entre quienes critican la dureza de sus palabras y quienes consideran que la reacción pública está siendo excesiva. En este contexto, el apoyo de Lola García ha adquirido un valor aún mayor, ya que se ha convertido en una de las pocas voces que se han posicionado claramente a su favor en medio de la tormenta.
El entorno de la bailaora insiste en que su postura nace de la convicción de que la situación se ha desbordado mediáticamente y de que el relato público no refleja la totalidad del contexto. Para ella, las críticas hacia Kiko Rivera han cruzado una línea de dureza que no se corresponde con la realidad de los hechos.
Mientras tanto, el conflicto dentro del clan Pantoja vuelve a activarse con fuerza, reabriendo heridas que parecían parcialmente calmadas en las últimas semanas. La relación entre los miembros de la familia, especialmente entre Kiko Rivera, Isa Pantoja e Irene Rosales, vuelve a quedar expuesta ante la opinión pública en un nuevo capítulo de una historia marcada por los desencuentros.
Por ahora, ni Isa ni Irene han respondido públicamente a las últimas declaraciones, pero el eco mediático sigue creciendo. Y en el centro de todo, el gesto de Lola García se consolida como el único apoyo visible para el DJ en uno de sus momentos más complicados.













