La relación entre Belén Esteban y Jesulín de Ubrique fue una de las historias sentimentales que más atención despertaron en la prensa del corazón durante los años noventa. De aquel romance nació Andrea Janeiro, pero pocos meses después del nacimiento de la niña, la pareja terminó separándose y Belén abandonó la finca Ambiciones junto a su hija.
La familia de Jesulín de Ubrique

Con el paso de los años, la colaboradora ha explicado en numerosas ocasiones que su convivencia con la familia Janeiro no fue sencilla. Belén se trasladó a Ambiciones después del nacimiento de Andrea, pero su experiencia en la finca estuvo marcada por las dificultades para integrarse en el entorno familiar del torero. De hecho, las crónicas de aquella época ya apuntaban a los problemas de convivencia con la familia de Jesulín, que residía en la misma casa.
La situación llegó a un punto de no retorno en marzo del año 2000, cuando Belén decidió abandonar Ambiciones con su hija, que todavía era un bebé. La salida de la finca se convirtió en el símbolo del final de su relación con Jesulín y dio comienzo a una etapa completamente diferente en la vida de la madrileña.
La propia Belén ha contado posteriormente que no era feliz en Ambiciones y que la convivencia se había vuelto insostenible. «No era feliz, no podía seguir allí, me invitaron a salir», explicó años después al recordar aquel episodio. También aseguró que se produjo una discusión delante de la familia y que, después de aquello, decidió marcharse con su hija.
Por tanto, la mala relación con el entorno familiar de Jesulín aparece como uno de los elementos determinantes de aquella ruptura. Belén nunca ocultó que no se sentía integrada dentro del clan Janeiro y que la convivencia en la finca había sido especialmente complicada. El diario El País también recogió en su momento que la familia política, que vivía en la misma casa, no habría facilitado que Belén encontrara su lugar dentro de Ambiciones.
Una situación muy complicada

La situación fue todavía más complicada porque Belén acababa de convertirse en madre. Andrea Janeiro nació el 20 de julio de 1999 y apenas unos meses después su madre abandonaba la finca con ella. La pareja ponía así punto final a una relación de varios años que había comenzado cuando Belén era todavía una joven desconocida para el gran público.
Aquel episodio marcaría para siempre la relación entre Belén y la familia de Jesulín. Con el paso del tiempo, la colaboradora ha mantenido una postura muy crítica respecto a determinados miembros del clan y ha dejado claro en diferentes ocasiones que su verdadera familia es la formada por su hija, su marido, su madre y sus hermanos. En 2020, tras el fallecimiento de Humberto Janeiro, padre de Jesulín, volvió a dejar patente la distancia que mantenía con el entorno familiar del torero.
La historia, además, no terminó simplemente con aquella salida de Ambiciones. La ruptura sentimental dio paso a más de dos décadas de desencuentros, especialmente en lo relacionado con la relación de Jesulín con su hija mayor. Belén ha hablado públicamente durante años de las dificultades que ha atravesado Andrea y de la escasa relación existente entre padre e hija.
En la actualidad, Belén Esteban y Jesulín de Ubrique mantienen caminos completamente separados. La colaboradora ha llegado a asegurar que no mantiene contacto con el torero y que incluso lo tiene bloqueado en su teléfono. Su única conexión continúa siendo Andrea, aunque la joven ha optado por mantenerse completamente alejada de la exposición mediática.
Así, más de 25 años después de aquella ruptura, Ambiciones continúa siendo una pieza fundamental para entender el final de una de las relaciones más mediáticas de la prensa del corazón española. La difícil convivencia de Belén con la familia Janeiro, su sensación de no estar integrada y aquella tensa discusión terminaron convirtiéndose en el punto de inflexión de una historia de amor que había comenzado con el nacimiento de una hija y que acabó de manera abrupta en la primavera del año 2000.






















