No cabe duda de que los especiales de Operación Triunfo han sido un auténtico renacer. No solo para la marca del concurso, sino también para los cantantes de la primera edición que han pasado de la nada a convertirse, casi de repente, en estrellas rutilantes de los programas de televisión. Vuelven a despertar interés mediático, quince años después y con sus vidas ya asentadas. Y es que ya lo dijo Naim Thomas, el concurso les había cambiado la vida en dos ocasiones. Y esta es la segunda.

Pero si a alguien le siguen yendo las cosas de color de rosa es a David Bisbal. El almeriense lleva quince años con la fama intacta. Aunque con la sombra de su relación con Chenoa a cuestas. Tanto es así que lo ocurrido sobre el escenario del Palau Sant Jordi de Barcelona está, incluso, formando parte de los informativos nacionales. La cobra que hizo a Chenoa está provocando una auténtica revolución en los medios. Ella ya se ha pronunciado, negando la mayor, y asegurando, con cierto humor, que allí no pasó nada.
El que guardaba silencio era Bisbal. Hasta ahora. La revista Papel ha entrevistado al cantante y esto es lo que ha respondido sobre la polémica: «Por supuesto que no fue una cobra. He hablado con ella luego y antes y después…», dice. Está en la misma posición que yo, es decir, que sabe que la gente va a poder hablar muchas cosas. La gente se monta muchas películas y nosotros no podemos hacer nada. Tengo que decir que ha habido memes muy graciosos, eh», comenta entre risas. «Me han mandado hasta la carátula de la película de John Cobra y todo. Y también fotos de los Caballeros del Zodíaco cuando dicen ‘¡A mí la cobra!’. Es que tampoco han sido comentarios destructivos, han sido más graciosos… La gente simplemente decía ‘pues sí, pues no…’. Era un poco como libre opinión».







Toño, además relata en la entrevista, que han sido muchas las ocasiones que Belén Esteban se ha inventado una subida o bajada de azúcar para evitar ir a trabajar. «Estas últimas semanas ha tenido que bajar el médico a hacerme un análisis porque la semana pasada me dio dos «bajones» de azúcar», explicaba por teléfono la angustiada colaboradora.
Visto y leído esto, suponíamos que el actor no volvería a tomar de nuevo las riendas de aquel barco que surcaba mares revueltos. Pero por lo visto no es así. El capitán es el último en abandonar y Rovira se niega a escuchar a los haters. Tal y como él mismo ha comentado: «¿Por qué dos amargados me van a impedir pasármelo bien?» La nueva cúpula directiva de la Academia del Cine Español (Ivonne Blake, Mariano Barroso y Nora Navas) se lo ha propuesto y el humorista ha aceptado.




















































