Carolina de Mónaco vive estos días sentimientos encontrados. Por un lado, está feliz al conocer que será abuela por cuarta vez. Así lo han anunciado su hijo Pierre Casiraghi y su mujer, Beatriz Borromeo. La pareja celebró su primer aniversario de bodas el pasado verano. Ya entonces se habló de que la italiana podría estar embarazada. Sin embargo, la noticia no se ha confirmado a la opinión pública hasta que la periodista ha entrado en su sexto mes de gestación.
La felicidad que vive la Princesa de Hannover contrasta con la desazón que siente por su hija Carlota, de quien dicen habría puesto el punto y final a la relación que mantenía con Lamberto Sanfelice. La ex pareja se instaló en Roma y las calles de esa ciudad han sido testigo mudo de su amor. Parecía que lo suyo iba en serio hasta que se ha sabido que ya no están juntos.

En esta nueva etapa, Carlota desea estar sola, lejos de la mirada protectora de su familia en Mónaco. Se ha instalado en París con su hijo, Raphael, nacido de su unión con Gad Elmaleh. La ex pareja mantiene una estupenda relación tras su separación. No llegaron a casarse pero firmaron un convenio regulador donde quedó recogido todo lo relativo a la crianza, educación y custodia de su vástago.
Lo cierto es que Carolina de Mónaco se muestra preocupada ante los vaivenes amorosos de su hija más parecida. A ella le gustaría que encontrara la estabilidad sentimental que tanto se le resiste. A la princesa le disgustó sobremanera que Carlota y Gad no se casaran tras conocerse que esperaban un hijo. Sin embargo, la pareja no cedió a las presiones y decidieron vivir a su manera.

Hace años que Carolina no está con Ernesto de Hannover. Contrajeron matrimonio en una ceremonia privada cuando la princesa estaba embarazada de su hija menor, Alexandra. El aristócrata alemán ha sido captado en diferentes ocasiones en compañía de otras mujeres y es notable su ausencia en los fastos monegascos. Sin embargo, el palacio de los Grimaldi no aclara si su princesa y el alemán se han divorciado. Todo indica que no ya que ella continúa utilizando el título de princesa de Hannover.

























Anna y Jorge forman una pareja muy atractiva. Ambos siguen la moda y llevan atuendos muy actuales. Con los pantalones rasgados, unas gafas de sol y chaquetilla de lana, Anna es una auténtica influencer. Jorge eligió unos pitillos azules y una camisa del mismo color para dar un paseo por Madrid.




Tras superar este mal trago, los colaboradores empezaron a preguntarle por su experiencia durante la grabación de los documentales y el posterior concierto ya que Verónica, no exenta de polémica, fue de las abanderadas que demandaba el mismo caché económico para los 16 concursantes. Una igualdad que apreciaban injusta todos los contertulios quienes le recriminaron que era «incomparable la trayectoria de Bisbal en estos 15 años con la de cualquier otro compañero de la misma edición».



























Visto y leído esto, suponíamos que el actor no volvería a tomar de nuevo las riendas de aquel barco que surcaba mares revueltos. Pero por lo visto no es así. El capitán es el último en abandonar y Rovira se niega a escuchar a los haters. Tal y como él mismo ha comentado: «¿Por qué dos amargados me van a impedir pasármelo bien?» La nueva cúpula directiva de la Academia del Cine Español (Ivonne Blake, Mariano Barroso y Nora Navas) se lo ha propuesto y el humorista ha aceptado.
















