Con la edición de 2017, que sigue a la de 2016, de la que fue autora Annie Leibovitz, el maestro alemán Peter Lindbergh se convierte en el único fotógrafo que ha sido llamado a realizar el Calendario Pirelli por tercera vez, tras el de 1996 en el desierto de El Mirage (California) y el de 2002, realizado en los estudios de la Paramount Pictures, en Los Ángeles. Además, en 2014 también fue Lindbergh quien, junto a Patrick Demarchelier, hizo las fotos conmemorativas del 50 aniversario del Calendario, nacido en 1964 y que este año, teniendo en cuenta algunas pausas en su publicación, llega a su edición número cuarenta y tres.


Elecciones que demuestran, una vez más, la afición de Lindbergh por el cine, y que han hecho de la «Cité du Cinéma» de Saint Denis, uno de los estudios de producción de cine más importantes de Europa, el escenario natural para la tradicional cena de gala en el transcurso de la cual se presenta el nuevo Calendario.
Con la edición de 2017, que sigue a la de 2016, de la que fue autora Annie Leibovitz, el maestro alemán Peter Lindbergh se convierte en el único fotógrafo que ha sido llamado a realizar el Calendario Pirelli por tercera vez, tras el de 1996 en el desierto de El Mirage (California) y el de 2002, realizado en los estudios de la Paramount Pictures, en Los Ángeles. Además, en 2014 también fue Lindbergh quien, junto a Patrick Demarchelier, hizo las fotos conmemorativas del 50 aniversario del Calendario, nacido en 1964 y que este año, teniendo en cuenta algunas pausas en su publicación, llega a su edición número cuarenta y tres.
Con la edición de 2017, que sigue a la de 2016, de la que fue autora Annie Leibovitz, el maestro alemán Peter Lindbergh se convierte en el único fotógrafo que ha sido llamado a realizar el Calendario Pirelli por tercera vez, tras el de 1996 en el desierto de El Mirage (California) y el de 2002, realizado en los estudios de la Paramount Pictures, en Los Ángeles. Además, en 2014 también fue Lindbergh quien, junto a Patrick Demarchelier, hizo las fotos conmemorativas del 50 aniversario del Calendario, nacido en 1964 y que este año, teniendo en cuenta algunas pausas en su publicación, llega a su edición número cuarenta y tres.
Con la edición de 2017, que sigue a la de 2016, de la que fue autora Annie Leibovitz, el maestro alemán Peter Lindbergh se convierte en el único fotógrafo que ha sido llamado a realizar el Calendario Pirelli por tercera vez, tras el de 1996 en el desierto de El Mirage (California) y el de 2002, realizado en los estudios de la Paramount Pictures, en Los Ángeles. Además, en 2014 también fue Lindbergh quien, junto a Patrick Demarchelier, hizo las fotos conmemorativas del 50 aniversario del Calendario, nacido en 1964 y que este año, teniendo en cuenta algunas pausas en su publicación, llega a su edición número cuarenta y tres.
Con la edición de 2017, que sigue a la de 2016, de la que fue autora Annie Leibovitz, el maestro alemán Peter Lindbergh se convierte en el único fotógrafo que ha sido llamado a realizar el Calendario Pirelli por tercera vez, tras el de 1996 en el desierto de El Mirage (California) y el de 2002, realizado en los estudios de la Paramount Pictures, en Los Ángeles. Además, en 2014 también fue Lindbergh quien, junto a Patrick Demarchelier, hizo las fotos conmemorativas del 50 aniversario del Calendario, nacido en 1964 y que este año, teniendo en cuenta algunas pausas en su publicación, llega a su edición número cuarenta y tres.









Una frase sin intención que fue utilizada por miles de seguidores del jugador para iniciar una guerra de insultos, faltas de respeto y de provocaciones que desde que decidió denunciar los hechos, ha tenido que soportar en las redes sociales, a través de su teléfono o por la calle. Desde ese día, las cosas se complicaron y Laura y su familia decidieron cerrar la boca y no hacer declaraciones. Su entorno las disculpa con un discurso más que comprensible: “Prefieren tener la sentencia en la mano y respetar lo que diga un juez”. Será sólo entonces cuando conozcamos los hechos probados, será entonces cuando conozcamos la verdad de una durísima historia que Laura todavía recuerda con angustia.



















Nunca nos creímos a Tamara cuando se manifestaba como una conversa de la religión católica. Esa manera de utilizar a Dios con fines mediáticos nos revolvió el estómago.


































































