En Palacio están de luto. Doña Pilar de Borbón, la hermana mayor del rey Juan Carlos I, falleció el pasado ocho de enero a consecuencia del cáncer de colon que padecía. Los miembros de la realeza y la aristocracia se reunieron en casa de la infanta para darle un último adiós. Allí, los reyes Felipe VI y Letizia se convirtieron en blanco de las críticas a raíz de un feísimo gesto que ya está en boca de todos. ¿Quieres saber de qué se trata? Sigue leyendo, te contamos todos los detalles a continuación.
Desolación en Zarzuela

> Doña Pilar de borbón falleció el pasado ocho de enero a la edad de ochenta y tres años. La hermana mayor del rey Juan Carlos I no pudo vencer al cáncer de colon que padecía desde principios del año pasado. A pesar de su enfermedad, la duquesa de Badajoz nunca perdió la sonrisa y hacía alarde de su buen humor ante los medios. Para despedirse de ella, gran parte de la realeza y la aristocracia se presentó en su casa, donde se erigió la capilla ardiente y se celebraron los actos funerarios. Destacó la presencia de las infantas Cristina y Elena, acompañadas por sus hijos Juan Valentín Urdangarín, Victoria Federica y Felipe Juan Froilán de Marichalar. Tampoco faltó la reina Sofía, que estaba muy unida a la infanta. Más tarde, se produjo la llegada de los reyes Felipe y Letizia, que quisieron acompañar a su padre y suegro, respectivamente, en este momento tan complicado. Sin embargo, una tremenda falta de respeto de la soberana empañó su buena fe. ¿Quieres saber de qué se trata? Sigue leyendo, te contamos todos los detalles en la página siguiente.
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La falta de respeto de Letizia

> En cuanto doña Pilar murió, se erigió una improvisada capilla ardiente en su casa. Aquella misma tarde, don Felipe y doña Letizia se dejaron caer por el domicilio para dar el último adiós a la duquesa de Badajoz y apoyar al rey Juan Carlos I, visiblemente conmocionado por la pérdida de su hermana mayor. Cumplida su obligación moral de asistir al velatorio, no se ha vuelto a ver a los reyes por las inmediaciones del lugar. Ayer, el cuerpo sin vida de la infanta también recibió la visita de gran parte de la realeza y la aristocracia, pero ni rastro de los soberanos. Una tamaña falta de respeto que nadie ha pasado por alto. Ortiz no olvida la animadversión que siente hacia su cuñada ni siquiera en este momento tan complicado, y prefirió seguir con su agenda oficial antes que coincidir con ella. De hecho, acudió a un acto el día después del fallecimiento. Toda una desconsideración que de seguro no ha sentado muy bien a los eméritos.
Para contentarlos a ellos y a su marido, Letizia ha accedido a acudir al entierro de doña Pilar, que se ha producido durante la tarde del 10 de enero. En el cementerio ha coincidido con la infanta Cristina, aunque se puede intuir que apenas se habrán dirigido la palabra. Su animadversión es mutua desde hace tiempo.
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El enfado de Letizia y Cristina

> Esta inquina mutua que sienten viene de lejos. Doña Cristina nunca miró con buenos ojos a doña Letizia, pero llegaron a un punto de entendimiento por el bien de la familia. Sin embargo, cuando estalló el Caso Nóos y la corrupción manchó a la Corona, la situación volvió a recrudecerse y Ortiz echó las cruces de forma definitiva a la infanta y a su marido, Iñaki Urdangarín, del que nunca se fio plenamente. El exjugador de balonmano fue condenado a cinco años y diez meses de prisión, y su mujer al ostracismo de Zarzuela. Felipe VI apartó a las infantas de la Familia Real y, de puertas de Palacio para afuera, no quiere tener nada que ver con sus hermanas. Si bien la mayor entendió y acató, a regañadientes, la decisión; la pequeña no ha perdonado al soberano y su relación es distante, cuanto menos, desde entonces. Un auténtico drama familiar que no parece tener pronta solución.
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Cristina se venga de Letizia

> El permiso penitenciario que Iñaki Urdangarín disfrutó durante la pasada Navidad generó un tremendo revuelo entre la opinión pública. Volvió a traer al recuerdo de los ciudadanos aquel espantoso escándalo de corrupción que manchó para siempre la imagen de la Corona. Por este motivo, desde Zarzuela habrían preferido que la reunión entre doña Cristina y su marido se hubiera producido en la más estricta intimidad, para evitar así alimentar la polémica. Nada más lejos de la realidad, la infanta y el deportista se dejaron ver junto a sus hijos, como una familia feliz, paseando por las calles de Vitoria, a ojos de todo el mundo. La prensa no tardó en cubrir el momento, y la fotografía de los exduques de Palma ocuparon las portadas de diferentes medios. De este modo, la Monarquía fracasó en su objetivo y la población fue bombardeada con un golpe de realidad: la hermana del rey está casada con un hombre que robó cantidades ingentes de dinero público. Un mensaje demoledor que la cuñada de Letizia no se esfuerza en disimular, en una clara venganza contra ella y Felipe.
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Elena traiciona a Cristina

> Lo cierto es que Cristina ha perdido gran parte de los apoyos de su familia. Su hermano pequeño y su cuñada, Letizia, le dieron la espalda hace mucho tiempo, pero lo último que esperaba ella es que su hermana mayor, doña Elena de Borbón, también la dejara de lado. Así ocurrió durante la Nochebuena pasada. Los reyes celebraron una cena en su casa y don Juan Carlos, doña Sofía y la infanta formaban parte de la lista de invitados. La duquesa de Lugo aceptó la oferta y tanto ella como sus hijos, Victoria Federica y Felipe Juan Froilán de Marichalar, se sentaron a la mesa de los soberanos. Parece que está limando asperezas con Ortiz, un acercamiento que de seguro no habrá sentado muy bien a la exduquesa de Palma.







































































































