El padre del rey Felipe VI atraviesa un momento bastante complicado en todos los sentidos. Juan Carlos I está pasando esta cuarentena en la más absoluta soledad y, por si fuera poco, sus problemas de salud se han agravado tanto que ahora necesita una silla de ruedas. ¿Quieres conocer más detalles? Sigue leyendo, te lo contamos todo a continuación.
El peor momento de Juan Carlos

> El monarca abdicado atraviesa por una situación bastante complicada. Recientemente se ha descubierto que está siendo investigado por las autoridades a consecuencia de sus chanchullos económicos, implicando una vez más a la Corona en un posible caso de corrupción. Para limpiar la imagen de la monarquía, el rey Felipe se vio obligado a renegar de su padre públicamente y le retiró su asignación presupuestaria. Un desprecio sin precedentes en la historia de la institución.
Para colmo, estos acontecimientos se han producido en medio de la crisis sanitaria por el coronavirus y el confinamiento ha pillado a Juan Carlos en la más absoluta soledad. Por si todo esto fuera poco, sus problemas de salud se han agravado considerablemente, hasta el punto de que necesita la ayuda de una silla de ruedas. ¿Quieres conocer más detalles? Sigue leyendo, te lo contamos todo en la página siguiente.
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Los graves problemas de salud de don Juan Carlos

> En los últimos años, el emérito ha requerido más atención médica de lo que le hubiera gustado. El pasado verano se sometió a una delicada intervención de corazón, y poco después tuvo que ser atendido a consecuencia de un golpe que se dio en la cabeza. Su salud se ha resentido mucho, especialmente en lo que se refiere a los problemas de cadera que, por desgracia, lo acompañan desde hace tiempo. Su movilidad se ha visito muy reducida y necesita la ayuda de otras personas para poder caminar, tal y como pudimos observar durante su visita a Simoneta Gómez-Acebo en el hospital.
De puertas de Zarzuela para adentro, Juan Carlos prefiere utilizar una silla de ruedas para moverse libremente por palacio, tal y como recoge Pilar Eyre en su columna de Lecturas. Algunas voces cercanas a la Corona aseguran que no la usa en público porque “no quiere que lo vean así”, pero lo cierto es que la necesita desde hace tiempo. A sus 83 años, toda ayuda es poca para poder paliar los achaques de la edad. Enfermo y abandonado por su familia, al emérito le ha tocado pasar sus días de jubilación sumido en la más profunda de las penas.
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Juan Carlos, abandonado por su familia

> El emérito ha de hacer frente a esta delicada situación sin el apoyo de casi nadie de su familia. No hace falta explicar que Letizia y él cortaron relaciones hace ya tiempo, pero este enfrentamiento se ha extendido ahora también a su hijo, el rey Felipe VI. “Los reyes actuales y los eméritos no se ven ni cruzan palabra. Don Juan Carlos se entera de las actividades de su hijo por la prensa”, apunta Pilar Eyre en su columna de Lecturas. A pesar de que todos pasan la cuarentena en el recinto de Zarzuela, no son capaces de recorrer los pocos metros que los separan para visitarse, denotando así las tensiones familiares existentes.
Tampoco don Juan Carlos puede contar con el apoyo de su esposa. Hace tiempo que hacen vidas separadas, exactamente, desde la muerte del dictador Francisco Franco, según recoge la periodista experta en realeza. La cosa no ha cambiado durante el confinamiento y la reina Sofía evita coincidir con su marido por los pasillos de palacio. “Ellos no se han cruzado una vez ni han intercambiado palabra, cosa habitual, por cierto, aunque no haya pandemia”, sostiene Pilar Eyre.
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Juan Carlos atraviesa por una depresión

> Los más íntimos del monarca abdicado lamentan que la decisión que tomó su hijo de apartarlo oficialmente de la Corona pasó factura a su estado anímico. Juan Carlos entiende que se ha desvivido por nuestro país y considera injusto el escarnio público al que su propia familia lo ha sometido.
“Está muy mal porque la familia ha quedado rota. Ya no vamos a verlo en ningún acto ni privado ni público con Felipe y Letizia, por supuesto. También está muy mal por la opinión pública. Se siente avergonzado, él cree que se ha entregado toda su vida a España. Se siente muy dolido y se encuentra en un momento muy bajo, de depresión, muy bajo”, señaló Pilar Eyre. A Juan Carlos se la acumulan las crisis, incluidas las personales, y tendrá que hacer grandes esfuerzos para salir airoso de todas.
































































































