La tortilla de patatas es un plato muy sencillo, asequible y gusta a todo el mundo siempre y cuando esté bien hecha. Aunque existen muchos tipos de variables según las preferencias por la receta con cebolla, sin ella, con el huevo más hecho, suelta… lo cierto es que existen algunos trucos para que quede perfecta en cualquiera de sus formas.
Las mejores herramientas

Para que la tortilla de patatas quede perfecta lo mejor es empezar por lo más básico, que será determinante durante el proceso de elaboración y tendrá mucho que ver con el resultado final: los utensilios que se van a escoger. Es crucial que busques una buena sartén con superficie antiadherente y que esté en buen estado.
Escoger bien esta herramienta hará que la tortilla no se pegue durante el proceso y evitará problemas a la hora de cocinar. Una buena idea es tener una sartén con estas características solo para realizar tortillas de patatas y huevos fritos. Si no estás segura de la calidad de tu sartén también tenemos un truco: cubre el fondo de esta con sal, fríela hasta que se tueste, retira la sal con papel de cocina y utiliza la sartén sin temor a que la tortilla se te quede pegada.
Cantidades e ingredientes

Los ingredientes de la tortilla de patatas perfecta pueden ser algo muy personal, probablemente es uno de los platos más versátiles en este sentido. Lo que es indudable es que la base estará en los huevos y las patatas, así que procura escogerlos de la mejor calidad y del tipo óptimo para esta elaboración.
Las cantidades tampoco son exactas, así que lo mejor que puedes hacer es buscar el equilibro entre los elementos que vayas a utilizar. Para calcular a ojo puedes añadir por cada patata del tamaño de la mano cerrada en un puño, aproximadamente, un huevo. Si te gusta la tortilla un poco suelta y jugosa añade cuatro huevos por cada tres patatas.
Las primeras elaboraciones

Lo primero que harás será pelar las patatas y trocearlas al gusto, puedes hacerlo en láminas o en daditos. Cualquier opción es válida siempre que se asegures de que el tamaño quede parecido para que los puntos de cocción no resulten muy dispares. Añade un poco de sal a las patatas y ponlas en aceite de oliva muy caliente.
Si vas a utilizar cebolla lo siguiente que harás será picar la cebolla, y ahí la cantidad también tiene mucho que ver con el gusto personal aunque es recomendable que se añada al menos una pequeña cantidad para dar sabor y jugosidad. Hay algunos trucos para evitar llorar cortando las cebollas, como conservarlas en la nevera peladas y lavadas y cortarlas con el extractor encendido o cerca de una ventana que haga corriente de aire.
Freír con maestría los ingredientes

Centrémonos en el proceso de freír los dados o láminas de patatas para tu tortilla, ya que es uno de los pasos más importantes. Tendrás que hacerlo con el aceite muy caliente y buscar el punto en el que queden a medio camino entre fritas y cocidas, sin que lleguen a tostarse. Cuando esté en este punto es cuando tendrás que añadir la cebolla al gusto y dejarla unos pocos minutos, bastará con dos o tres.
Mientras esta elaboración está en marcha puedes aprovechar el tiempo para batir los huevos y añadir a la mezcla un poquito de sal. Si quieres que tu receta de un resultado muy esponjoso lo mejor será que separes claras de yemas e intentes montar las claras a punto de nieve. Se consigue un efecto similar añadiendo un poquito de levadura. Para el último toque de jugosidad se puede añadir un poquito de leche fría a la mezcla.
Para una tortilla jugosa pero no grasienta

Cuando la elaboración de las patatas esté lista y con la textura adecuada debes escurrir muy bien el aceite que quede en la sartén para que no quede grasienta y aceitosa, para después añadir los huevos batidos. Debes dejar reposar la mezcla unos diez minutos para que las patatas queden bien impregnadas en los huevos batidos y la tortilla tenga una buena consistencia.
Asegúrate de que el huevo cubra bien la patata y la cebolla, no habrá ningún problema si has calculado bien las cantidades de los ingredientes. A continuación añade una cucharada de aceite de oliva a la sartén y, cuando esté bien caliente, añade la mezcla de patatas y huevos. Deja que se haga un par de minutos.
Los toques finales

En este punto tendrás que tener un plato a mano para dar la vuelta a la tortilla de patatas y es aconsejable que tenga un tamaño generoso, mayor al de la superficie de la sartén. Para que no existan problemas a la hora de dar la vuelta a la tortilla lo mejor será practicar un movimiento muy rápido y tajante. Se pone el plato sobre la sartén y se sujeta fuertemente con la mano, con la otra ayudarás a girar la sartén por el mango.
Una vez realizado este gesto con éxito la tortilla quedará en la sartén por el lado que falta por cocinar y solo tendrás que esperar un par de minutos más. Los tiempos siempre van a depender del gusto personal y lo cuajada que la quieras. Cuando esté listo ya solo tendrás que ponerla en un plato limpio y disfrutar.





















































































































