Cantora vuelve a situarse en el centro de la actualidad después de que hayan trascendido nuevos detalles sobre la visita que Kiko Rivera realizó a la finca familiar tras cinco años sin pisarla. La vivienda, vinculada durante décadas a la historia de Isabel Pantoja y su familia, ha vuelto a generar un intenso debate después de que se mostraran imágenes de su estado actual y de que el entorno del DJ revelara cómo vivió ese reencuentro con el lugar donde pasó buena parte de su infancia.
El estado de Cantora

Todo comenzó tras la emisión de ‘El precio de…’, espacio en el que se pudo acceder a distintas zonas de Cantora gracias al testimonio de antiguos trabajadores y de Canales Rivera. Las imágenes mostradas permitieron comprobar el estado en el que se encuentra actualmente la finca, deshabitada desde hace varios años.
Poco después, Isabel Pantoja quiso pronunciarse sobre la polémica en una entrevista concedida a la revista Semana. La cantante restó importancia a que se hubieran difundido imágenes del interior de la propiedad y aseguró que no le molestaba que se hubiera accedido a la finca. Además, explicó que el deterioro responde al hecho de que Cantora lleva tres años sin estar habitada, una circunstancia que, según sus palabras, ha pasado factura al estado de conservación del inmueble.
Sin embargo, ha sido ahora cuando se han conocido nuevos detalles sobre la visita de Kiko Rivera, gracias a la información aportada por Pepe del Real en el programa ‘Vamos a ver’. El colaborador explicó que personas del entorno del hijo de Isabel Pantoja le trasladaron cómo fue realmente su reacción al volver a recorrer los espacios que marcaron su infancia.
«Alguien del entorno de Kiko me cuenta que estaba sorprendidísimo y que se le partía el alma. Esa reacción nunca se había contado», aseguró el periodista durante la emisión del programa, desvelando por primera vez el fuerte impacto emocional que habría sufrido el DJ al comprobar el estado en el que se encontraba la propiedad.
Según relató Pepe del Real, el deterioro exterior fue uno de los aspectos que más impresionó a Kiko Rivera. Especialmente llamativa le resultó la situación de la piscina, completamente invadida por la vegetación tras años sin mantenimiento. «La piscina llena de maleza y hierbas le impresionó muchísimo», explicó el colaborador.
Kiko Rivera está muy afectado

Pepe del Real ha explicado que Kiko Rivera no acudió solo a Cantora. Durante esa visita estuvo acompañado por su mujer, Irene Rosales, además de un amigo y otra persona que transportaba maquinaria destinada a retirar puertas y otros elementos de la vivienda. Fue en ese momento cuando, según el relato compartido en televisión, el DJ no pudo ocultar su sorpresa.
«Se llevó las manos a la cabeza y no podía creer que todo estuviera tan dejado», aseguró Pepe del Real, describiendo la reacción que le transmitieron personas cercanas al hijo de la tonadillera.
Pero el momento más emotivo habría llegado cuando Kiko Rivera decidió recorrer el interior de la casa. El DJ visitó algunas de las habitaciones más importantes de su historia personal, entrando en el dormitorio que ocupó durante años, así como en las habitaciones de su madre y de su tío. Un recorrido cargado de recuerdos que realizó prácticamente en solitario, acompañado únicamente por Lola, según explicó el colaborador.
De acuerdo con la información ofrecida en ‘Vamos a ver’, la estancia que más le impactó fue el salón principal de Cantora. Ver aquel espacio completamente vacío y alejado de la imagen que conservaba de su infancia le habría provocado una profunda emoción.
«Me cuentan que estuvo a punto de echarse a llorar al entrar», reveló Pepe del Real, poniendo de manifiesto la intensidad de un momento que, hasta ahora, no había trascendido públicamente.
Estas nuevas informaciones vuelven a colocar a Cantora en el foco mediático, una finca que durante años ha sido escenario de algunos de los episodios más importantes de la vida de Isabel Pantoja y su familia. Mientras la cantante defiende que el estado actual de la propiedad es consecuencia lógica de llevar años deshabitada, el testimonio desvelado en televisión refleja el fuerte impacto emocional que habría supuesto para Kiko Rivera comprobar en primera persona el deterioro de un lugar lleno de recuerdos. Una reacción que, según quienes la presenciaron, estuvo marcada por la incredulidad, la tristeza y la nostalgia.















