En el Upper West Side, con un perro rescatista como testigo y una diadema rosa que ya es declaración de intenciones, Ariana Grande ha vuelto a escribir un capítulo que creíamos cerrado. La cantante, que convirtió su vida amorosa en material de éxito planetario con ‘Thank U, Next’, pasea de nuevo del brazo de Ricky Alvarez, el bailarín que inspiró algunos de sus versos más afilados.
La imagen, captada el 23 de julio y filtrada horas después, muestra a la artista con unos vaqueros desgastados, una camiseta gráfica corta y el pelo recogido en un moño bajo con un pasador de goma, rematado por una diadema rosa que la prensa especializada no ha tardado en bautizar como ‘el guiño Glinda’. A su lado, Alvarez firma un look casual — camiseta azul marino y gorro beanie a juego — pero la coreografía de sus gestos delata más intimidad que cualquier estilismo.
No es un reencuentro aislado. Fuentes próximas a la pareja sitúan otras citas públicas en las últimas semanas: una cena íntima por el cumpleaños de Grande, a principios de junio, y una excursión a un supermercado en Florida durante el puente del 4 de julio. El patrón se repite: espacios cotidianos, sin alfombra roja pero con la suficiente exposición como para que las redes sociales — y DeuxMoi, la cuenta anónima de cotilleos que marcó el ritmo de esta historia — no tarden en encender las alertas.
Una cita con perro incluido y estética de novela rosa
El paseo neoyorquino del 23 de julio incluyó a Toulouse, el perro que Grande adoptó durante su relación con Alvarez hace más de una década. El detalle no es menor: reintroducir a la mascota en sus encuentros públicos es, para quienes conocen a la cantante, una señal de confianza que va mucho más allá de un simple reencuentro amistoso. La elección del Upper West Side, un barrio residencial y alejado de los focos de Manhattan, refuerza la idea de que esta reconciliación se está cocinando a fuego lento, sin la presión mediática que acompañó sus romances anteriores.
En el terreno del estilo, Grande mantiene la estética ‘soft girl’ que ha instalado como seña de identidad en su gira ‘Eternal Sunshine’: prendas de algodón orgánico, paletas pastel y accesorios que bordean lo naíf. Alvarez, por su parte, se alinea con un clasicismo discreto que contrasta con los looks más estridentes de otros bailarines del entorno de la artista. Una pareja, en suma, que visualmente habla el mismo idioma.
Los guiños sobre el escenario que no dejan lugar a dudas
Mientras las imágenes del Upper West Side daban la vuelta al mundo, Grande ya había deslizado pistas sobre lo que se avecinaba durante sus conciertos. En varias paradas de la gira ‘Eternal Sunshine’, la cantante modificó la letra de ‘Thank U, Next’ para sustituir los versos originales por otros cargados de intención: ‘Wrote some songs about Ricky / I know he’s still got my back’ en una velada, y ‘And they still kinda slap’ en otra, arrancando vítores del público más atento.
El golpe definitivo llegó en el show del 13 de julio en el Barclays Center de Brooklyn, que coincidía con el cumpleaños de Alvarez. Allí, Grande cantó: ‘Wrote some songs about Ricky / We always find our way back’. Un giro lírico que, según los asistentes, provocó una ovación de varios minutos y convirtió la noche en una celebración oficiosa de la reconciliación. Para una artista que ha hecho de la autorreferencia su marca de fábrica, el mensaje era inequívoco.
Cambiar la letra de ‘Thank U, Next’ en directo y dedicársela a un antiguo amor es casi un manifiesto: el pasado no siempre pide distancia, a veces reclama segunda oportunidad.
Cuando la nostalgia se convierte en segundo acto
Los reencuentros sentimentales entre celebridades no son raros, pero sí lo es que uno de ellos se cocine con tanta transparencia y, a la vez, con tanta calma. El entorno de Grande insiste en que no hay prisa: ‘Ricky siempre ha sido un amigo y confidente para ella, realmente confía en él’, declaraba una fuente a People a principios de mes, añadiendo que la pareja ‘no se está metiendo en nada serio por el momento’.
La lectura que hace la industria es distinta. Ariana Grande ha construido una carrera donde cada relación amorosa se convierte en acto creativo — de Mac Miller a Pete Davidson, de Dalton Gomez a este regreso con Alvarez —, y la decisión de devolver a Ricky a su narrativa pública sugiere algo más que un flirteo pasajero. Si algo ha demostrado la cantante en sus últimos lanzamientos es que domina el arte de controlar su propio relato, y este ‘revival’ no parece una excepción.
Quizá la clave esté en el momento vital de Grande. Con más de una década de carrera a sus espaldas, un divorcio reciente y una gira mundial que la ha situado en la cima de su madurez artística, volver a los brazos de quien fue su primer gran apoyo profesional — se conocieron en la gira ‘The Honeymoon Tour’ en 2015 — tiene algo de cierre de círculo. O de apertura de uno nuevo.
El Veredicto VIP
- 📸 Imagen pública: La reconciliación devuelve a Grande al imaginario de la ‘buena chica’ que reconcilia su pasado, justo cuando su discurso artístico pedía un arco de redención amorosa.
- 💎 El detalle de lujo: La diadema rosa Glinda que lució en el paseo por Manhattan ya es objeto de culto entre sus seguidores y apunta a colaboración con una firma de accesorios aún por desvelar.
- 🗣️ El entorno cuenta: Amigos cercanos insisten en la cautela, pero todos coinciden en que la confianza entre ambos es absoluta y que ‘siempre encuentran el camino de vuelta’.







