Pocholo Martínez-Bordiú: el origen de su mote y la enfermedad con la que nació

El barón de Gotor nació sietemesino con hepatitis B y su entorno empezó a llamarle 'pocho' por su salud frágil. La herencia del apellido Martínez-Bordiú y un padrino de lujo completan el retrato.

Pocholo Martínez-Bordiú nació sietemesino, con hepatitis B y con un mote que le ha durado más que el título de barón.

De José María a Pocholo: el mote que se comió el nombre

En el registro civil figura José María Martínez-Bordiú y Bassó, pero nadie le busca por ahí. Su apodo lleva cuarenta años funcionando como nombre artístico y, a estas alturas, hasta los que le conocen de siempre dudan un segundo antes de decir José María en voz alta.

El hombre nació el 2 de octubre de 1962 en Madrid, aunque se crio entre la capital y Marbella, con cuatro hermanos y una familia que venía con plano incluido. Su padre, José María, era hermano de Cristóbal Martínez-Bordiú, duque de Franco y marqués de Villaverde, casado con Carmen Franco. Traducción: el chaval creció emparentado con el dictador por vía de su tío y con un apellido que abría puertas antes de llamarlas.

La aguja mal hervida que le puso nombre

La explicación la ha dado él mismo en más de una ocasión, también en ‘El camino a casa’, de La Sexta. Su madre recibió durante el embarazo una inyección con una aguja hervida de forma deficiente en una cazuela de hierro: esa aguja arrastraba hepatitis B y se la transmitió. Pocholo llegó al mundo sietemesino y con la dolencia puesta.

El resultado era un crío que siempre andaba ‘pocho’, con la salud en huelga permanente. Y así, sin que nadie lo decidiera en una mesa de diseño, el apodo se instaló para siempre. De ahí el origen del mote que hoy titula su biografía entera.

Un mote nacido en un consultorio y sobrevivido a la fama, al alcohol y a los platós: pocas marcas de fábrica han aguantado tanto.

De propina, el padrino del bautizo fue Luis Miguel Dominguín. Ahí es nada. Si alguien busca la escena que resume esa España de apellidos, fincas y compadreo social, ya la tiene servida.

De la banca de Miami al ‘¿dónde está mi mochila?’

El guion familiar marcaba Veterinaria, pero el chico acabó Finanzas y Marketing en Suiza y trabajó un tiempo en el International Bank of Miami. El traje no le duró. Modelo, actor ocasional y, sobre todo, nocturno profesional en Ibiza, donde contó que era feliz sin un duro.

En 1992 se casó con la periodista Sonsoles Suárez, hija de Adolfo Suárez, y el matrimonio aguantó dos años. Después llegó la tele: ‘Hotel Glam’ y el grito de ‘¿dónde está mi mochila?’, convertido ya en meme generacional, entre el folclore,, la nostalgia y el cachondeo.

Hoy, a los 64 años, vive entre Ibiza y la estación de Baqueira Beret, donde trabaja como monitor de esquí, y mantiene una relación de la que se han publicado imágenes sin que él haya montado ningún número. El cambio no fue estético: fue sanitario. Un susto de su hermano con un pequeño cáncer de hígado le sirvió de aviso, según contó su hermana Kucca en ¡Hola!.

Por qué su biografía se cuenta siempre al revés

Pasa con media prensa rosa nacional: a Pocholo se le ha contado siempre desde el final, desde el personaje, y no desde el principio. Y el principio explica casi todo. Un niño sietemesino con hepatitis B en una familia emparentada con Franco, con Dominguín de padrino y un título de barón de Gotor heredado, tenía todas las papeletas para acabar siendo alguien que nunca necesitó presentarse.

Lo jugoso no es el árbol genealógico, es la ironía. El mote que le pusieron por enfermizo acabó siendo su nombre en los platós, y su sobrino Bosco Blach Martínez-Bordiú, hijo de su hermana Clotilde, también acabó en ‘Supervivientes’: la marca familiar sigue rentando en televisión. Mientras tanto, el hombre que explicó en ‘El Hormiguero’ que dejó el alcohol porque ‘si no, me moría’ lleva años demostrando que el personaje se desmonta sin drama, sin entrevista catártica y sin lágrima. No ha renegado de nada; simplemente ha cambiado de horario. Los próximos meses dirán si algún formato rescata su testimonio con calma y sin carcajada de fondo, porque material tiene de sobra.

El Termómetro de Cotilleo

  • 🌡️ Nivel de drama: 5/10. Un mote de consultorio y una boda de dos años: salseo de archivo, no de portada.
  • 🏆 Quién gana, quién pierde: Gana el personaje, que se ríe de su propio nombre; pierde el olvido, que no le llega ni de lejos.
  • 🔮 ¿Habrá réplica o exclusiva pronto?: Tarde o temprano cae un especial nostálgico de los 2000 y ahí estará él, contándolo otra vez.