El pueblo de 35 habitantes donde ha crecido Irene Montero: está en Ávila y tiene un río precioso

El pueblo donde creció Irene Montero es uno de esos lugares que apenas aparecen en los mapas mentales de la mayoría, pero que encierran una historia mucho más profunda de lo que su tamaño podría sugerir.

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Este es el pueblo de Irene Montero

Irene Montero posando. (Foto: Instagram)
Irene Montero posando. (Foto: Instagram)

Se trata de Tormellas, una pequeña localidad de la provincia de Ávila que apenas supera los 35 habitantes censados, aunque en los meses de verano su población se multiplica gracias al regreso de las familias que emigraron a las ciudades. En ese entorno rural, marcado por la tranquilidad absoluta y el sonido constante del agua, la actual eurodiputada pasó buena parte de su infancia y adolescencia, forjando recuerdos que, según ha reconocido en distintas ocasiones, siguen muy presentes en su memoria.

El vínculo de Montero con este enclave no es anecdótico, sino familiar y emocional. Su padre, Clemente Montero, nació en este mismo municipio antes de trasladarse a la capital, y sus abuelos, Ángel y Martina, trabajaron durante toda su vida en labores agrícolas y ganaderas en la zona. Esa raíz familiar explica por qué Tormellas se convirtió en un lugar de referencia en su infancia, un espacio de desconexión total donde los veranos transcurrían entre juegos, naturaleza y rutinas muy alejadas del ritmo urbano. La política ha reconocido en más de una ocasión que regresaba con frecuencia cuando era más joven, aunque ahora lleva años sin hacerlo con la misma asiduidad.

Uno de los elementos que más ha destacado ella misma del pueblo es su entorno natural. En una reciente aparición televisiva en El Sótano Club, el programa de TEN presentado por Alba Carrillo, la conversación derivó precisamente hacia esas raíces compartidas en la provincia de Ávila. Fue allí donde Montero recordó algunos de los rincones más significativos para ella, mencionando especialmente la zona del río Tormes y el conocido Charco de los Mozos, dos espacios naturales que, según explicó, prefiere no difundir demasiado para evitar la masificación turística.

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