María Pombo ha confesado el robo en un supermercado que la condenó a trabajos sociales. La anécdota, contada en plenas vacaciones en Cantabria, ha reabierto el debate sobre su pasado.
La anécdota del supermercado que ha terminado en confesión
Agosto en Cantabria, calor y compra de última hora. La influencer ha publicado un story a la salida de un supermercado en el que reconoce que se había guardado tres perfiladores de labios en el bolsillo mientras transportaba unos cartones de leche.
Al salir se dio cuenta de que no los había pagado y volvió al supermercado para pagar los tres perfiladores. La escena, contada por ella misma en su perfil oficial de Instagram, mezcla risa y un punto de bochorno: ‘Hola, perdona, he robado tres lip liner, vengo a pagarlos, básicamente’.
Lejos de quedarse en la broma, la anécdota ha servido para que Pombo recuerde un episodio mucho más serio de su juventud. Con quince años, en la otra punta del mundo, también cogió algo que no era suyo. Y aquella vez sí hubo consecuencias.
El robo de los quince años y los trabajos sociales en el extranjero
Según su relato, durante la etapa escolar sustrajo un zumo y una caja de sushi con quince años. No ha dado demasiados detalles sobre dónde ocurrió, pero la expresión ‘la otra punta del mundo’ apunta a los años que estudió en Estados Unidos y Canadá.
El castigo fue de manual: meses de trabajos sociales antes de ir al colegio. La confesión completa no tiene desperdicio. ‘Acabé haciendo trabajos sociales durante meses antes de ir al colegio’, ha explicado. Y ha rematado con una frase que resume su postura: ‘Experiencia más que suficiente para no reincidir’.
La confesión no es solo una anécdota: el castigo adolescente se ha convertido en el contexto perfecto para explicar el susto de este verano.
La reacción de los seguidores no se ha hecho esperar. Para unos, la historia la humaniza; para otros, es la enésima muestra de que cada salida de Pombo termina en debate. No es la primera vez que la creadora se mete en un berenjenal por contar detalles de su vida o por opinar sin filtro.
Leer no te hace mejor persona y otras polémicas que le persiguen
María Pombo ya viene de un verano con ruido mediático. Poco después del nacimiento de Mariana, su tercera hija con Pablo Castellano, parte del público le echó en cara que su marido condujera a una velocidad no permitida. Tampoco ayudó aquella frase de ‘leer no te hace mejor persona’, que encendió un debate sobre influencers, cultura y privilegio. Esta vez no hay víctimas, pero la maquinaria del cotilleo funciona igual: cada confesión se convierte en carne de cañón.
Yo lo tengo claro: la anécdota del robo adolescente es humana, incluso entrañable si se mira con distancia. El problema no es la confesión, es el ruido que la rodea. ¿Había necesidad de contarla en stories? Probablemente no, pero ahí está la gracia del personaje. Lo que convierte una chapuza adolescente en titular es la decisión de contarla. Y esa espontaneidad, precisamente, es lo que le empieza a pesar a María Pombo en redes. Unos la aplauden por transparente, otros la leen, como estrategia de contenidos.
En los próximos días toca ver si la anécdota se queda en anécdota o si termina en portada de revista, en pódcast ajeno o en un vídeo con respuesta de su entorno. Con Pombo, nunca se sabe.
El Termómetro de Cotilleo
- 🌡️ Nivel de drama: 5/10. Lo justo para agosto: una confesión sin víctimas, con susto y con story de vuelta al súper.
- 🏆 Quién gana, quién pierde: Gana la autenticidad de María Pombo, pierde quien venga buscando un delito de ahora: ya no lo hay.
- 🔮 ¿Habrá réplica o exclusiva pronto?: El clip no tardará en convertirse en meme y en pregunta obligada del próximo pódcast.







