Carmen Lomana trabaja porque quiere y destapa su relación ‘fija discontinua’

La socialité ha confesado a LOC que su relación con Antonio Gutiérrez no es exclusiva ni convencional. Reivindica su oficio y suelta un zasca a la televisión: no hace falta ser periodista para comunicar.

Carmen Lomana trabaja porque le da la gana y, de paso, ha sacado pecho con una definición laboral y sentimental que ya es de las suyas. En una entrevista con LOC, la socialité destapa que su relación con Antonio Gutiérrez es un ‘fijo discontinuo’ y deja una frase para el recuerdo: no trabaja por dinero.

La relación ‘fija discontinua’ que Carmen defiende sin complejos

La escena es la de cada verano. Carmen, a sus 78 años, vuelve a la gala solidaria de Starlite en Marbella y reivindica que lleva 17 años sin faltar a la cita. «Yo soy un clásico de aquí. Es más, no entiendo por qué no se me ha dado ningún premio», ha contado con esa mezcla de elegancia y retranca que la define.

La queja va en serio y en broma, como casi todo lo que dice. Starlite entrega galardones a los personajes más solidarios y, según ella, nunca le han dado el suyo pese a que siempre ha ayudado. Eso sí, reconoce que por su trayectoria en el papel couché sí ha recibido otros muchos reconocimientos. «El mejor premio es el cariño de la gente», remata.

Vamos a lo importante. Carmen está pasando una temporada muy tranquila en la Costa del Sol, pero desde mañana se le acaba la calma. Su novio, el inspector de Hacienda Antonio Gutiérrez, llega el 15 de agosto para reencontrarse con ella. Y aquí viene el titular: no tienen una relación exclusiva ni convencional.

Nada de dramas ni ataduras. «Nosotros nos conocemos hace mucho tiempo y es verdad que estamos más unidos actualmente. Pero también somos muy libres los dos. Es mi ‘fijo discontinuo’. No estamos todo el día juntos», ha explicado. Él es viudo, como ella, tiene hijos, y una vida llena de cosas. Sus deportes favoritos: el golf y el pádel. Poco amigo de alfombras rojas, por cierto.

Carmen Lomana no pide permiso para su salseo: define la relación, decide cuándo trabajar y anuncia su lifting como quien apunta en la agenda.

Trabajar porque quiere y la teoría de los periodistas

Aunque a ella también le tira el deporte. De joven jugaba al tenis, hasta que el manguito rotador dijo basta. La lesión no le ha impedido seguir al pie del cañón en televisión, donde le llueven las ofertas. «Me han ofrecido un montón de cosas y estoy teniendo ya que decir que no», asegura. Eso sí, elige sin mirar la cifra.

La frase que incendia las redes es más larga y más Lomana. «No quiero decir que no necesito la pasta, porque queda feo. Pero es una realidad. Trabajo porque me encanta comunicar. Me encantan los medios y he aprendido mucho haciéndolo». Vamos, que no le hace falta el sueldo pero le encanta el escaparate.

Y ojo con el zasca que suelta a la profesión periodística. Cree que merece presentar un programa propio, pero le frena una teoría del gremio: hay que ser periodista. «Y es una idiotez, porque hay periodistas que aunque hayan estudiado no saben comunicar», lanza. Ella estudió Filosofía y Letras y, tal y como ha dicho, sabe muchísimas cosas y ha vivido muchísimas cosas. Ya saben: vale más por lo que calla.

Para cerrar, la confesión estética que no esperábamos. Quiere someterse a un lifting facial a comienzos de 2027 porque enero no hay mucho trabajo. «Yo tengo complejos, como todo el mundo. Por otro lado, también me quiero hacer los ojos… porque yo era guapa, pero ahora ya no sé», ha rematado con una punzada de ternura y autocrítica.

El método Lomana: ironía, sin filtro y lifting cuando ella decide

La trayectoria de Carmen Lomana en la prensa rosa es un caso de longevidad que se estudia solo. Lleva décadas en el radar y no por la cuenta corriente, sino por un personaje que se retroalimenta: la viuda elegante, la socialité con opinión y la invitada que nunca deja un plató sin titular. Otras celebrities de su generación se han apagado o han querido ser discretas; ella sigue viniendo cada verano a Marbella y quejándose con una sonrisa de que no le dan un premio. Y lo cuenta con esa mezcla de agradecimiento y exigencia que engancha al lector mayor y al que la descubre ahora por los clips virales.

Lo de trabajar por gusto más que por nómina no es postureo nuevo, pero dicho por ella suena a sentencia generacional. Hay una parte del público que aplaude la independencia y otra que levanta la ceja. El salseo, en realidad, está en los matices: dice que no necesita la pasta, pero sigue eligiendo proyectos, sigue hablando de que merece presentar y sigue anunciando su lifting como una estrategia de calendario. La reinvención es su deporte de alto rendimiento.

La próxima parada en el calendario Lomana será ese reencuentro del 15 de agosto. Después, el lifting de enero de 2027. Y mientras tanto, la gran duda queda en el aire: ¿le darán al fin el premio solidario en Starlite o seguirá coleccionando agravios por las esquinas? Algo me dice que el año que viene volverá a quejarse. Y, si no, no sería Carmen.

El Termómetro de Cotilleo

  • 🌡️ Nivel de drama: 6/10. No hay ruina ni ruptura, pero Carmen siempre deja un par de frases para el debate.
  • 🏆 Quién gana, quién pierde: Gana ella, que vuelve a ser portada sin esforzarse; pierde Starlite, a la espera de un premio que no llega.
  • 🔮 ¿Habrá réplica o exclusiva pronto?: Si Antonio Gutiérrez habla, se desata el salseo; si calla, Carmen seguirá contando lo justo.