7 hijos de celebridades que brillaron tanto o más que sus padres

Llegar al mundo con un apellido que ya suena en las portadas tiene sus ventajas y también su factura. La puerta se abre antes, pero cada logro queda bajo sospecha: el mérito se mide siempre contra la sombra del padre o de la madre. El debate sobre los llamados nepo babies —hijos de famosos que acceden a la industria con ventaja— ha vuelto a poner el foco en esa mezcla de privilegio y exigencia, aunque también ha demostrado que la puerta abierta no basta: sin talento propio, el apellido solo retrasa el fracaso.

Los siete nombres que siguen comparten un rasgo: ninguno se quedó a vivir del apellido. Hay quien lo ocultó para que escucharan una maqueta, quien llegó a la Casa Blanca después de que su padre ya la hubiera ocupado y quien completó el EGOT. El criterio es exigente: se han seleccionado trayectorias propias y verificables —estatuillas, récords de ventas, cargos electos— que igualan o superan las de sus progenitores, en la música, el cine y la política, desde los años cuarenta hasta hoy.

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Liza Minnelli, la hija de Judy Garland que completó el EGOT

Liza Minnelli y Judy Garland
Liza Minnelli y Judy Garland. Fuente: Agencias

Nacida en Los Ángeles el 12 de marzo de 1946, Liza May Minnelli creció prácticamente en el plató: era hija de Judy Garland, protagonista de El mago de Oz y uno de los grandes mitos de Hollywood, y del director Vincente Minnelli, ganador del Oscar por Gigi. Su manera de responder a ese apellido no fue la imitación, sino una carrera propia: en 1969 fue nominada al Oscar por The Sterile Cuckoo, y madre e hija se convirtieron en el primer tándem familiar de la historia nominado en categorías interpretativas. La estatuilla llegó por Cabaret (1972), el filme de Bob Fosse que la consagró como Sally Bowles y que le dio el premio que Garland solo había rozado, además de un Emmy en 1973 por el especial televisivo Liza with a Z. En Broadway ya había sumado un Tony en 1965, con 19 años, por Flora, the Red Menace, al que siguieron el de The Act en 1978 y varios Tony especiales. El Grammy Legend Award de 1990 —honorífico, no competitivo, de ahí que en los listados más estrictos no se la cuente como EGOT «de concurso»— cerró la ecuación de los cuatro grandes galardones estadounidenses.

A sus 80 años, cumplidos el 12 de marzo de 2026, Minnelli sigue siendo noticia por motivos que refuerzan su sitio en esta lista. Ese mismo día publicó su primera autobiografía, Kids, Wait Till You Hear This!, escrita con Michael Feinstein, que alcanzó el número uno en la lista de superventas del New York Times y en la que reivindica su versión frente a las ficciones que, sostiene, no la han entendido. En 2024 fue la protagonista del documental Liza: A Truly Terrific Absolutely True Story y tiene en marcha una adaptación televisiva de su vida para la que ya ha puesto una condición: quiere «una actriz que ame moverse». Su salud es frágil desde la encefalitis viral que sufrió en 2000 y que le dejó secuelas de movilidad —se desplaza en silla de ruedas y apenas hace apariciones puntuales—, aunque en octubre de 2025 reapareció para entregar el premio Icon of the Year a Janet Jackson en la gala de Dancers Against Cancer. Sobria desde que ingresó en rehabilitación en 2015, este año ha contado que colabora con la Universidad de California en un programa de apoyo a personas con trastorno por consumo de sustancias, la enfermedad que, según su propio relato, heredó de su madre.