Miley Cyrus confiesa el miedo que la asaltó antes de la boda con Maxx Morando

La cantante, de 33 años, ha contado a Zane Lowe que temía perder el interés por su prometido tras seis años de relación. La pareja se comprometió en 2025 y sigue sin fecha de boda.

Miley Cyrus temió perder el interés por Maxx Morando tras comprometerse con él, según ha confesado a Zane Lowe.

La cantante, de 33 años, ha contado en una entrevista difundida por Apple Music el 17 de septiembre que el miedo apareció sin aviso, seis años después de empezar a salir con el batería de Liily. Se conocieron en una cita a ciegas, él tiene 27 años, y el compromiso llegó en 2025. Desde entonces, ni fecha ni lugar: la pareja todavía no ha anunciado cuándo se casará.

El ‘ick’ que asaltó a Miley Cyrus después de seis años de relación

“Llevamos seis años juntos y nunca había sentido el ick”, explicó la intérprete de Wrecking Ball. “De repente me metí en la cabeza: ‘Dios mío, nos vamos a casar. ¿Y si me da el ick?’”. El término, que el castellano no traduce con exactitud, designa un rechazo repentino e irracional hacia alguien a quien se quiere. Cyrus lo puso sobre la mesa con el anillo ya en el dedo.

Conviene atender al calendario de ese miedo. No apareció en el primer año, ni en el tercero. Apareció con el compromiso cerrado y la fecha de la boda sin decidir. El compromiso activó un miedo que seis años no habían activado.

La lógica del ick es perversa: cuanto más cerca está la firma, más fino se vuelve el radar. El historial sentimental de Miley Cyrus es público desde la adolescencia: un compromiso, una ruptura, una boda en Tennessee y una separación anunciada ocho meses después.

Hay parejas que se rompen por un gesto mal hecho y parejas que, precisamente por ese gesto, deciden quedarse.

La respuesta de Maxx Morando que la dejó sin argumentos

Morando no se quedó en silencio. “Le pregunté qué pasaría si a él le daba el ick una vez casados”, prosigue Cyrus, “y me dijo: ‘Lo afrontas, lo superas y no te comportas como un crío. El ick es de quinto de primaria’”. Una respuesta que, según la cantante, demostró que ya tenía madera de marido.

Entonces el temido ick se puso a prueba enseguida. “Hizo algo que me dio el ick durante un minuto”, reconoce entre risas, sin especificar qué fue. Él también tiene su lista: le molesta cuando ella se pone insoportable, algo que Cyrus admite sin ambages. “Me vuelvo muy icky cuando soy una brat”, concede.

Lo que sostiene la relación, dice, es no mandar siempre. “Lo que también me encanta es que no soy del todo la jefa en casa”, explica. “Es un alivio poder reblandecerme, porque él va a ver esto y va a decir: ‘No eres la jefa. Los dos mandamos’”.

De ahí su conclusión sobre el matrimonio. “Creo que eso es lo que quizá no nos enseñaron las generaciones anteriores: casarse no tiene que ser una prisión. Puede ser un patio de recreo”. La frase tiene más fondo del que aparenta.

Por qué esta boda se mira con otros ojos que la de Liam Hemsworth

En diciembre de 2018, Cyrus se casó con Liam Hemsworth en su casa de Franklin, Tennessee. Ocho meses después llegó la separación. El contraste con el momento actual es inevitable: seis años de relación antes del compromiso, una pareja sin historial de rupturas virales y una confesión que suena más a autoconocimiento que a crisis.

En Hollywood, el compromiso sin fecha se ha normalizado: el anuncio de la boda se agota antes del banquete. Cyrus, que construyó su carrera sobre el exceso, elige aquí la contención.

El miedo confesado no es una grieta, es una señal de que la decisión se ha tomado en serio. La duda apareció cuando ya no había vuelta atrás y la respuesta de Morando desactivó el ruido. Queda por escribir el capítulo visible: el día, el lugar y el vestido.

El Veredicto VIP

  • 📸 Imagen pública: Cyrus convierte una duda íntima en relato generacional y sale reforzada: habla de su boda sin épica.
  • 💎 El detalle de lujo: Ni el diseño del anillo ni la finca de la ceremonia han trascendido; la pareja protege una boda que aún no tiene escenario.
  • 🗣️ El entorno cuenta: El círculo de la artista no ha filtrado fecha ni invitados; todo apunta a una celebración pequeña y ajena al circuito de las bodas-espectáculo.