Sydney Sweeney pasó en pocos años de ser una secundaria reconocible en series juveniles a convertirse en una de las actrices jóvenes con más presencia de Hollywood y, casi al mismo tiempo, en uno de los nombres que más polarización genera en Estados Unidos. Su caso es poco habitual: las controversias que la rodean mezclan decisiones profesionales, rumores de rodaje, una campaña publicitaria y debates políticos que le llegan desde fuera de su propio trabajo.
Los cinco episodios recogidos aquí no siguen un orden cronológico estricto ni miden la gravedad de cada acusación, sino el eco público que alcanzaron entre 2022 y 2025. Hay una negociación con Sam Levinson sobre los desnudos de Euphoria, unas fotos familiares leídas como posicionamiento ideológico, un cruce de declaraciones con una productora veterana y una campaña de vaqueros convertida en campo de batalla cultural. Se incluye tanto lo que ella dijo como lo que se dijo sobre ella.
1El anuncio de American Eagle y el doble sentido ‘jeans/genes’ (2025)
Pocos anuncios han pasado en 2025 de ser una campaña de vaqueros a convertirse en un caso de estudio sobre la polarización estadounidense como Sydney Sweeney Has Great Jeans, lanzado por American Eagle el 23 de julio. El eslogan se apoya en un juego de palabras que solo funciona en inglés: jeans (vaqueros) y genes se pronuncian igual. En uno de los vídeos, Sweeney explica que los genes se transmiten de padres a hijos y determinan rasgos como el color del pelo, la personalidad o los ojos, para rematar con un «my jeans are blue». En otro, tacha sobre una valla publicitaria la frase «Sydney Sweeney tiene buenos genes» y escribe encima «jeans». Con una actriz rubia, de ojos azules y tez pálida como hilo conductor, el doble sentido dejó de parecer una gracia publicitaria para leerse como una afirmación sobre la genética y el atractivo sexual.
Las críticas acusaron a la marca de flirtear con la eugenesia y la supremacía blanca, en pleno clima político de la era Trump y de desmantelamiento de las políticas de diversidad. El asunto escaló hasta la Casa Blanca: su director de comunicaciones, Steven Cheung, cargó contra la «cultura de la cancelación», el senador Ted Cruz salió en defensa de la actriz y Trump elogió el anuncio como el «más sexy» del momento tras saberse que Sweeney figura como votante republicana. American Eagle respondió el 1 de agosto que la campaña «siempre fue sobre los vaqueros». Lejos de hundirla, la polémica disparó a la empresa en bolsa —llegó a subir en torno a un 22% tras el mensaje de Trump— y las prendas se agotaron. Sweeney guardó silencio hasta noviembre y en diciembre admitió que callar «solo había ampliado la división».







