7 hijos de celebridades que brillaron tanto o más que sus padres

Llegar al mundo con un apellido que ya suena en las portadas tiene sus ventajas y también su factura. La puerta se abre antes, pero cada logro queda bajo sospecha: el mérito se mide siempre contra la sombra del padre o de la madre. El debate sobre los llamados nepo babies —hijos de famosos que acceden a la industria con ventaja— ha vuelto a poner el foco en esa mezcla de privilegio y exigencia, aunque también ha demostrado que la puerta abierta no basta: sin talento propio, el apellido solo retrasa el fracaso.

Los siete nombres que siguen comparten un rasgo: ninguno se quedó a vivir del apellido. Hay quien lo ocultó para que escucharan una maqueta, quien llegó a la Casa Blanca después de que su padre ya la hubiera ocupado y quien completó el EGOT. El criterio es exigente: se han seleccionado trayectorias propias y verificables —estatuillas, récords de ventas, cargos electos— que igualan o superan las de sus progenitores, en la música, el cine y la política, desde los años cuarenta hasta hoy.

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Michael Douglas y Kirk Douglas: dos generaciones de Oscars en la misma familia

Michael Douglas y Kirk Douglas
Michael Douglas y Kirk Douglas. Fuente: Agencias

Kirk Douglas (1916-2020) encarnó como pocos la edad dorada de Hollywood: hijo de inmigrantes judíos rusos, debutó en 1946, rodó cerca de un centenar de películas y encabezó títulos como Espartaco (1960), con la que ayudó a enterrar la lista negra al contratar al guionista Dalton Trumbo. Acumuló tres nominaciones al Óscar —por Champion (1949), Cautivos del mal (1952) y Lust for Life (1956)— y nunca logró una estatuilla competitiva; la Academia se la concedió con carácter honorífico en 1996. Su hijo Michael (Nueva Jersey, 1944) consiguió justo lo que a él se le resistió: dos Óscar en dos nominaciones, uno como productor de Alguien voló sobre el nido del cuco (1975) y otro como actor por Wall Street (1987). Al recoger el segundo, en abril de 1988, dio las gracias a su padre por haberle ayudado «a salir de su sombra».

El relevo también se mide en premios a toda una carrera. Michael recibió el Cecil B. DeMille en 2004 y se convirtió en el primer ganador de segunda generación de un galardón que su padre había obtenido en 1968. En 2009, cuando la AFI le entregó su premio a la trayectoria —que Kirk había recogido en 1991—, la institución reconocía por primera vez a dos generaciones de actores y cineastas de una misma familia. Ambos compartieron, además, un perfil poco común: fueron estrellas y productores con compañía propia. Si el padre dominó el Hollywood de los cincuenta, el hijo conectó con el público de las décadas siguientes con Fatal Attraction, Instinto básico, Un día de furia o Traffic, y ha seguido trabajando con más de 70 años en películas de Marvel como Ant-Man.