El pasado viernes María Patiño se moderó ante su archienemiga Aída Nizar y se confesó “disciplinada” para no zacandillear a la vallisoletana en su vuelta al Deluxe. La ex granhermana ha logrado regresar a Telecinco tras cuatro años de veto y lo ha hecho con el aval de Sálvame, cuyo equipo prácticamente al completo ha alabado el supuesto cambio de la ex tertuliana de Crónicas Marcianas.

 

¿De dónde viene la guerra entre ambas mujeres? Recuerden que en 2012 Aída envió un mensaje a través de su móvil a María en el que insultaba por dudar de la conveniencia de su sección dentro de Sálvame: “Compañera, me voy a convertir en el micrófono de la sociedad por decisión de la cadena, la productora y los directores. No eres nadie para cuestionar tal decisión. No olvides que yo no tengo fracasos televisivos a mis espaldas como los tienes tú. Tu papel no es presentar. Sólo eres una mera colaboradora. Eso sí, fue un gran error olvidarte cuál era tu papel y el público no te apoyó. Te pesa, o no, a mí me convirtieron en líder de la noche. Te emplazo a que mires la curva. Llegamos a subir al cielo. ¿Hay mejor respuesta que esa?. Un abrazo. Aída“. María le deseó que “ojalá que consigas ese micrófono, no sé si de oro… O de odio”.

Pero este lunes María no pudo cortarse y cuando sus compañeros elogiaban a Aída afirmó no creerse el cambio y señaló que para comprobar el mismo no había más que leer el periódico Ideal de Granada en su edición del pasado viernes. ¿De qué informaba el diario granadino hace unos días? De la supuesta entrada en cólera de Aída, sorprendentemente silenciada por los magazines de Telecinco.

 

Según el periódico, la vallisoletana montó un espectáculo dantesco antes de denunciar el famoso robo de 160.000 euros y se acercó a la recepcionista del hotel granadino para no parar de “golpear y dar manotazos con alto tono de voz”, tildándola de “ladrona” al señalar “estaba compinchada” con el que hubiese forzado la caja fuerte de su habitación. Según la denuncia que tiene la Guardia Civil, la recepcionista señala que Aída Nizar la agredió con “patadas en las piernas”, amenazándola con que la iba “a matar y a abrir la cabeza” mientras la calificaba a grito pelado de “hija de puta”. Recuerden que el robo ha sido atribuido a “un empleado de mantenimiento”, por el cual Aída se enfrenta a una sanción administrativa de alrededor de 600 euros por no haber declarado un movimiento de capital superior a 100.000 euros ante el Ministerio de Economía y Hacienda.

 

María Patiño al menos ha demostrado coherencia. Todo lo contrario que Jorge Javier Vázquez, al que Aída Nizar reclamaba 50.000 euros en 2013 por haberla insultado en Supervivientes dos años antes: “Lo que te podemos decir desde España que todo ese cariño que tu dabas en el plató… te lo dejaste en Madrid, ¿No? Si tienes un poco de dignidad, si todavía te queda algo, estate callada. Esta conversación ha sido vista por todos los responsables de este programa y nunca se había producida esa unanimidad al ver unas imágenes. La palabra es asco, bochorno, vergüenza, consternación… ¿Cómo se puede ser tan mala persona?, ¿Cómo se puede jugar con los sentimientos de esas familias? Hubiera empleado otro termino que empieza por ‘h’ y termina por puta. Cuando llegues a España vas a tener que mantener serias reuniones con la gente que te ha llevado allí y creyendo que ibas únicamente a colaborar con el programa que tanto te gustaba y a cumplir la palabra que nos habías dado. ¿Tú te crees que es digno hablarle a Rosa de dónde le gustaría ser enterrado Ortega Cano cuando ha estado semanas…? ¡No voy a seguir hablando con una enferma! (…) Si yo estuviera en la calle la hubiera llamado ‘¡hija de puta!”.

 

En aquel momento Aída Nizar ya había levando Supervivientes y Telecinco no estaba tan sedienta de audiencia como ahora, por lo cual algunos como Jorge Javier tienen que tragarse palabras añejas y afirmar que “me ha gustado muchísimo volver a verte en televisión”, señalando que está deseando que la vallisoletana vuelva a la plantilla de Sálvame. ¡Que Dios le pille confesado!