El pasado martes 28 de abril, el programa Y ahora Sonsoles vivió uno de sus momentos más emotivos cuando su presentadora, Sonsoles Ónega, terminó completamente sobrepasada por la emoción en pleno directo.
Un momento muy emotivo

Lo que debía ser una entrevista tranquila por el lanzamiento de su novela Llevará tu nombre se convirtió en un inesperado viaje a sus recuerdos más personales. El equipo del programa había preparado una sorpresa que ella no conocía y que acabaría rompiéndole por completo.
La producción se desplazó hasta Mosteiro, una pequeña aldea gallega donde Sonsoles pasó gran parte de sus veranos familiares. Allí, el periodista Carlos García López recorrió algunos de los rincones más significativos para la presentadora y habló con vecinos del lugar, entre ellos Maruja, prima de su padre, el reconocido periodista Fernando Ónega. Las imágenes mostraban calles, casas y escenarios cargados de memoria personal, lo que provocó una reacción inmediata en plató incluso antes de que se emitieran los mensajes más emotivos.
Nada más comenzar el vídeo, Sonsoles Ónega no pudo contener las lágrimas. La emoción fue tan intensa que tuvo que apartar la mirada de la pantalla mientras intentaba recomponerse con un pañuelo en la mano. Al ver los paisajes de su infancia y escuchar a los vecinos de Mosteiro, la presentadora rompió a llorar desconsoladamente. Uno de los momentos más impactantes llegó cuando varios de los habitantes del pueblo le enviaron un mensaje directo: «Sonsoles, estamos muy orgullosos de ti y de toda tu familia, te queremos. Un beso muy grande». En ese instante, la periodista apenas pudo hablar.
Con la voz entrecortada y visiblemente emocionada, Sonsoles confesó en directo: “Ay, esto no lo sabía, eh…”, mientras intentaba dirigirse a la dirección del programa sin poder contener las lágrimas. La presentadora incluso bromeó entre sollozos al ver su maquillaje afectado: “Se me ha corrido todo”, dijo, intentando quitar importancia al momento mientras seguía luchando por recomponerse ante las cámaras.
Sonsoles Ónega se acuerda de su padre

Ante la intensidad del momento, su compañera Pepa Romero intervino para darle un respiro y cedió el turno a la periodista Beatriz Cortázar, quien quiso contextualizar la emoción del momento. Cortázar recordó que la infancia es una etapa clave en la vida de cualquier persona y que este tipo de recuerdos suelen volver con mucha fuerza con el paso del tiempo. “La infancia es lo que nos marca como personas”, apuntó, subrayando la carga emocional del reportaje.
La conversación dio un giro aún más íntimo cuando se habló de la figura de su padre, Fernando Ónega. Beatriz Cortázar planteó cómo pudo influir en su vida crecer siendo hija de un periodista conocido, aunque Sonsoles respondió con naturalidad: “Yo tenía un padre periodista, sin más, no era un padre famoso”, aunque la emoción volvió a quebrarle la voz y terminó llorando de nuevo. En ese momento, la colaboradora Lorena Vázquez intervino para mostrar su apoyo, recordando que la pérdida de un padre o un ser querido siempre deja una huella emocional profunda, especialmente cuando los recuerdos aún están muy presentes.
El homenaje continuó con nuevas imágenes del entorno familiar y del propio Fernando Ónega, lo que volvió a desbordar a la presentadora. Sonsoles explicó con cariño que muchas de las personas que aparecían en el reportaje formaban parte de su infancia y de la historia de su familia en la aldea. “Son los que quedan, no quedan muchos”, confesó con tristeza, reflexionando sobre el paso del tiempo y la importancia de mantener vivas las raíces.
En un tono más reflexivo, la periodista añadió que ese tipo de recuerdos le hacen pensar en la transmisión de la memoria familiar a sus propios hijos. “No sabes si serás capaz de trasladar ese amor por la tierra, por la raíz, por lo esencial”, dijo, dejando entrever la carga emocional que le supone ese legado.
El momento más difícil llegó cuando el programa mostró un último vídeo centrado en la relación con su padre. Al anticipar lo que iba a ver, Sonsoles intentó tomárselo con humor preguntando si había “algún anuncio” para poder recomponerse, pero no fue posible. El homenaje visual a Fernando Ónega terminó de romperla en directo, provocando uno de los silencios más emotivos del programa.
Finalmente, el equipo del programa respetó su emoción mientras Sonsoles intentaba recuperar la compostura. El plató quedó marcado por un momento televisivo de gran carga emocional, en el que la presentadora mostró su lado más humano, vulnerable y cercano, convirtiendo la promoción de su novela en un inesperado homenaje a su historia personal y familiar.







