Britney Spears, imputada por DUI tras entrar en rehabilitación

Britney Spears ha sido imputada por conducir bajo los efectos del alcohol apenas dos semanas después de internarse voluntariamente en una clínica de desintoxicación. La noticia, adelantada por Page Six, vuelve a colocar a la cantante en el centro de una conversación que su entorno llevaba meses tratando de blindar.

La intérprete de Toxic, de 44 años, ingresó por su propia voluntad en un centro de rehabilitación el pasado 12 de abril, según ha trascendido en publicaciones especializadas estadounidenses. La imputación por DUI —driving under the influence, conducir bajo los efectos— llega ahora, con la artista todavía vinculada al programa terapéutico, y abre un capítulo legal que se sumará a su ya complejo historial reciente.

La cronología que el entorno de la cantante prefería no airear

El relato que filtra el círculo cercano no es nuevo, pero sí más explícito. Britney habría buscado ayuda profesional antes de que llegara la imputación, en un movimiento que sus abogados están utilizando como argumento de atenuación. La decisión de internarse, según fuentes próximas citadas por Page Six, fue personal y precedió a la notificación judicial, un matiz nada menor en el calendario procesal estadounidense.

El cargo de DUI en California, donde reside la cantante, conlleva multas que oscilan entre 1.500 y 2.500 dólares (entre 1.380 y 2.300 euros aproximadamente) en una primera infracción, suspensión temporal del permiso y, en función de las circunstancias, programas obligatorios de tratamiento. Conviene matizar que las cifras se mueven al alza si concurren agravantes, algo que por ahora no se ha confirmado en su caso.

Una década difícil que el público creía superada

El nombre de Spears ha estado ligado a episodios de salud mental y dependencia desde mucho antes de que terminase, en noviembre de 2021, la tutela legal que su padre Jamie Spears ejerció sobre ella durante trece años. Aquella batalla judicial, narrada minuciosamente por la propia cantante en sus memorias The Woman in Me publicadas en 2023, se convirtió en uno de los procesos más comentados del Hollywood reciente y en el germen del movimiento Free Britney.

El caso recuerda inevitablemente a otros tropiezos legales de A-Listers tras periodos de exposición extrema: Lindsay Lohan acumuló varios DUI entre 2007 y 2012 antes de reconstruir su carrera desde Dubái; Reese Witherspoon fue arrestada en 2013 en circunstancias menores que resolvió con disculpa pública. La diferencia con Spears es la magnitud del foco: cualquier movimiento suyo se procesa en clave de fragilidad o de redención, raramente como un suceso ordinario.

Por qué este episodio importa más allá del titular

La imputación llega en un momento delicado en la dimensión profesional de la artista. Su regreso a la música ha sido objeto de especulación constante desde la publicación, en agosto de 2023, del tema Mind Your Business junto a will.i.am, sin que se haya materializado en nuevo álbum. El divorcio de Sam Asghari se cerró en mayo de 2024 con un acuerdo que respetó el prenupcial firmado en 2022, y la cantante ha mantenido desde entonces un perfil errático en redes que su equipo ha intentado, sin demasiado éxito, contextualizar.

La lectura editorial es clara: el ingreso voluntario en rehabilitación es una señal de autoconciencia que sus abogados explotarán en sede judicial, pero el daño reputacional asociado a la palabra DUI pesa en una industria que ya no concede el beneficio de la duda con la facilidad de la década pasada. La próxima vista, cuya fecha aún no se ha hecho pública, marcará la pauta del verano para una de las figuras más analizadas del pop contemporáneo.

De fondo, queda la pregunta que el entorno evita responder en voz alta: hasta qué punto el sistema, los focos y la propia maquinaria que orbita en torno a Spears han ofrecido un acompañamiento real en estos cuatro años de libertad recuperada. La respuesta llegará, como casi siempre en Hollywood, en sucesivos capítulos.

El Veredicto VIP

  • 📸 Imagen pública: El episodio reabre la narrativa de fragilidad que el equipo de la cantante llevaba meses tratando de cerrar, justo cuando se especulaba con un regreso musical.
  • 💎 El detalle de lujo: Spears reside en una mansión de Thousand Oaks adquirida en 2022 por unos 11 millones de euros, mismo enclave en el que firmó el prenupcial con Sam Asghari.
  • 🗣️ El entorno cuenta: Cercanos a la artista subrayan que el ingreso fue voluntario y previo a la imputación, un matiz que los abogados utilizarán como atenuante en la próxima vista.