La polémica en torno a la tauromaquia ha estallado con fuerza en televisión y ha terminado salpicando de lleno a varios rostros conocidos. José Ortega Cano ha decidido romper su silencio tras las duras palabras de Pelayo Díaz, que han generado un auténtico terremoto mediático. El conflicto, que ya enfrentaba a su hija Gloria Camila con el estilista, suma ahora un nuevo y contundente capítulo.
1Las palabra de Pelayo Díaz
Todo comenzó cuando Pelayo Díaz lanzó una afirmación que no dejó indiferente a nadie en el programa El Tiempo Justo: “si matas animales, es normal que te llamen asesino”. Un comentario que encendió la mecha de la controversia, especialmente por la defensa previa de la tauromaquia en plató y por la reacción inmediata de Gloria Camila. La hija del torero no dudó en plantar cara, dejando claro que no estaba dispuesta a tolerar ese tipo de calificativos hacia una profesión que forma parte de su vida.
La respuesta de Ortega Cano no se ha hecho esperar. Interceptado por la prensa en la vía pública, el diestro ha sido tajante y contundente al valorar las palabras del estilista: “Para mí, esa persona no tiene ningún valor”. Una declaración directa que refleja su profundo malestar y que deja clara su postura en defensa de la tauromaquia. Además, ha respaldado sin fisuras a su hija, asegurando que comparte completamente su opinión: “Lo mismo que ha dicho ella, digo yo”.
El viudo de Rocío Jurado ha insistido en que siempre ha defendido su profesión, reivindicando el respeto hacia el mundo del toro frente a las críticas. Sus palabras no solo responden a Pelayo Díaz, sino que refuerzan un discurso firme en un debate social cada vez más polarizado. La tensión entre ambas posturas evidencia un choque de valores difícil de reconciliar.
Por su parte, Pelayo Díaz tampoco ha rebajado el tono de la polémica. El estilista ha lanzado nuevos dardos contra Gloria Camila, cuestionando incluso su formación académica con comentarios irónicos sobre su preparación en moda. Unas declaraciones que no han hecho más que avivar el enfrentamiento, elevando aún más la intensidad del conflicto mediático.
La controversia sigue creciendo y amenaza con ir a más, con José Ortega Cano firme en su defensa y Pelayo Díaz manteniendo su discurso sin concesiones. El choque entre ambos mundos, el de la tradición taurina y el de las nuevas sensibilidades, vuelve a situarse en el centro del debate público, dejando claro que la polémica está lejos de apagarse.







