La detención de Nicolás Maduro y de su esposa, Cilia Flores, ha provocado una oleada de reacciones dentro y fuera de Venezuela, y una de las más sinceras y cargadas de emoción ha sido la de Fabiola Martínez. La modelo venezolana y exmujer de Bertín Osborne ha hablado sin tapujos sobre lo ocurrido, reconociendo que la noticia la dejó completamente descolocada durante unos segundos. “Todavía estoy impactada… parecía que nunca iba a pasar…”, confiesa, poniendo palabras a una sensación compartida por millones de venezolanos que durante años vieron cómo cualquier expectativa de cambio se desvanecía una y otra vez.
Las declaraciones de Fabiola Martínez

Fabiola explica que la imagen del presidente venezolano privado de libertad tiene un significado que va mucho más allá de lo político. Para ella, supone un golpe simbólico muy profundo después de años de sufrimiento colectivo. “Ver a Maduro como se merece, privado de derechos y libertad como ha tenido por años al pueblo venezolano”, afirma con contundencia, dejando claro que no se trata solo de una detención, sino de un gesto que muchos consideran reparador. Sus palabras están atravesadas por la emoción y por el recuerdo de un país marcado por el exilio y la separación forzada de miles de familias.
En ese contexto, Fabiola Martínez no oculta su alegría al pensar en los venezolanos que se vieron obligados a abandonar su tierra. “Estoy muy feliz por mi país y por tantos venezolanos exiliados forzosamente que por fin abrazan la posibilidad de volver con sus familiares”, asegura, subrayando la dimensión humana de lo sucedido. Para ella, esta posibilidad de reencuentro representa uno de los aspectos más esperanzadores de este nuevo escenario, tras años en los que regresar era impensable para muchos.
No obstante, la venezolana insiste en que el momento exige cabeza fría y prudencia, alejándose de cualquier euforia precipitada. Tal y como ha explicado en una entrevista concedida a Informalia, Fabiola considera que lo ocurrido es solo el primer paso de un proceso largo y complejo. “Pero, aún debemos ser prudentes y esperar los siguientes pasos”, advierte, consciente de que el futuro inmediato está lleno de incógnitas y decisiones clave que marcarán el rumbo del país.
Desde su punto de vista, la caída de Maduro podría destapar una red mucho más amplia de responsabilidades y consecuencias. “Esto es solo la punta del iceberg, no sabemos lo que va a arrastrar ni a cuántos va a salpicar…”, señala, dejando entrever que lo sucedido podría tener ramificaciones tanto dentro como fuera de Venezuela. Una reflexión que conecta con la dimensión internacional del conflicto y con el papel que distintas potencias han jugado en los últimos años.
Esta es la postura de Fabiola Martínez

Fabiola Martínez también analiza el mensaje político que se lanza al mundo tras esta operación. “La declaración de intenciones que Trump lanza al mundo es muy clara… a ver cómo afecta esto al resto de países y eso incluye a España”, apunta, ampliando el foco más allá de las fronteras venezolanas. Para ella, el escenario que se abre no solo redefine el futuro de su país, sino que puede alterar equilibrios diplomáticos y económicos a nivel global.
En este sentido, la modelo subraya la importancia estratégica de Venezuela en el tablero internacional. “En estos momentos Venezuela es una ficha muy importante en un tablero de ajedrez llamado economía y poder, porque un narcogobierno no se construye solo”, afirma, poniendo el acento en las conexiones y estructuras que, según ella, han sostenido el régimen durante años. Sus palabras reflejan una visión amplia y consciente de la complejidad del momento histórico que atraviesa el país.
Lejos de los discursos simplistas, Fabiola Martínez insiste en que el verdadero reto comienza ahora. “Es fundamental tener paciencia para que haya una transición pacífica, con verdad, justicia y sobre todo reconstrucción institucional”, concluye, apelando a un proceso ordenado que permita sanar heridas profundas. Su testimonio, marcado por la emoción pero también por la cautela, resume el sentir de muchos venezolanos que observan este punto de inflexión con esperanza, pero sin perder de vista la dificultad del camino que aún queda por recorrer.
Fabiola Martínez mantiene una postura de cautela ante lo que pueda suceder tras la detención de Maduro y su mujer, mostrando que es consciente de la complejidad del momento y de la incertidumbre que rodea el futuro de Venezuela. Subraya que lo ocurrido puede ser solo el inicio de un proceso más amplio, y que será necesario observar con atención cómo se desarrollan los próximos pasos y las consecuencias de esta operación. Además, pone el foco en la importancia de que cualquier transición en Venezuela se lleve a cabo de manera ordenada, con paciencia y buscando la reconstrucción institucional del país. Considera fundamental que este cambio histórico se gestione con responsabilidad y prudencia, priorizando la estabilidad y el bienestar de los ciudadanos después de años de crisis y fractura social.















































