A French Stewart le ha bastado un mensaje en Instagram para defender a Anna Faris de Chuck Lorre.
El actor, que dio vida al jefe de la protagonista durante siete temporadas de Mom en CBS, publicó el 21 de octubre un texto en el que rompe una lanza por su compañera y, de paso, deja un retrato del creador de la serie que no invita a brindar. El respaldo reabre la polémica sobre la serie y su final. ‘Me desanimó ver a Chuck Lorre lanzarla bajo el autobús de la televisión en su nuevo libro’, escribió.
‘Cada vez que veía a Anna, veía a una mujer trabajando duro para sacar adelante una buena serie’, añadió sobre la actriz que el público conoce por ‘Scary Movie’, a la que sitúa entre sus compañeras favoritas de todos los tiempos y de la que subraya que respondía en la noche de grabación.
‘La mayor parte de mis ocho años en Mom los pasé trabajando con Anna’, continuó. ‘Ella era Mom. La espina dorsal de la serie. Y una buena persona, de verdad’. El elogio no es menor viniendo de quien lleva tres décadas en el circuito de la comedia televisiva estadounidense.
A sus 62 años, Stewart acumula un currículum que va de Cosas de marcianos (3rd Rock from the Sun) a The Middle, con decenas de episodios como invitado en el camino. Sabe distinguir un set ordenado, de uno que no lo es. Y lo dice sin ambages: la actriz llegaba ‘graciosa, amable, preparada’.
En Hollywood, las memorias de un creador rara vez cierran heridas: casi siempre las abren, y con índice onomástico.
El hombre lobo, la salida de Faris y lo que Lorre escribió sobre el final
El mensaje no se limita a la defensa. Stewart dedica una línea al propio Lorre: ‘Cada vez que veía a Chuck, veía a un hombre esforzándose por no convertirse en hombre lobo. Esa fue mi experiencia’. Es ironía fina, de las que no admiten denuncia. Y remata: ‘No cambiaría ni un día trabajando con ella’.
Todo apunta al libro, donde el creador de Mom insinúa que la cancelación estuvo ligada a la marcha de Faris ‘por razones misteriosas que no eran misteriosas para nadie en la serie’. Faris abandonó la ficción en 2020, tras siete temporadas, y la cadena mantuvo el título una temporada más antes de bajar el telón en 2021.
Jaime Pressly, que interpretaba a Jill Kendall, también ha puesto voz al recuerdo colectivo del reparto. ‘Disfruté de verdad poder ir a trabajar con amigas cada día’, dijo a E! News. ‘Todas nosotras, con una edad determinada, lo pasamos bien. Era refrescante’.
De ‘Two and a Half Men’ a ‘Mom’: la memoria como campo de batalla
El patrón no es nuevo. Lorre ya vivió este guion con Charlie Sheen en 2011, cuando la salida del actor de Two and a Half Men se convirtió en un serial de declaraciones cruzadas, y repitió el esquema con Roseanne Barr años más tarde. El creador tiene oficio para convertir una crisis en titulares; también para contarla después, con la ventaja de quien controla el relato y el orden de los capítulos.
La diferencia, esta vez, es el tamaño del testigo. El testimonio de un compañero de reparto pesa más que un capítulo de memorias, porque no describe una impresión general sino una rutina: llegar al set, ensayar, grabar. Stewart no afirma que Faris fuera simpática; afirma que estaba preparada y que respondía en la noche del show. Eso es un dato profesional, no un adjetivo.
Hay, además, una cuestión de activo. Mom cerró con ocho temporadas y un catálogo que sigue circulando en sindicación, y cada reproche público reabre la conversación sobre un producto que Warner Bros. Television prefiere asociado a Allison Janney y a su Oscar por I, Tonya que a una guerra de despachos.
Faris no se ha pronunciado, y quizá sea la decisión más inteligente: el silencio envejece mejor que un comunicado. Queda por ver si contesta. Mientras tanto, el libro sigue su curso y el reparto, el suyo: en los próximos meses, cada entrevista de promoción será una pregunta incómoda y cada respuesta, una nueva versión del mismo final.
El Veredicto VIP
📸 Imagen pública: Stewart devuelve a Faris el control del relato y deja a Lorre en la posición incómoda de quien ajusta cuentas por escrito.
💎 El detalle de lujo: Ocho temporadas en CBS y un catálogo en sindicación convierten cada reproche en ruido sobre un activo que sigue rentando.
🗣️ El entorno cuenta: Pressly recuerda el rodaje como ‘refrescante’ y nadie del reparto ha matizado el retrato que firma Stewart.
Jenna Ortega ha decidido poner tierra de por medio con la televisión justo cuando ‘Wednesday’ la ha convertido en un fenómeno global.
El respiro que Jenna Ortega ha anunciado en ‘Happy Sad Confused’
La confesión llegó en el episodio del 22 de octubre del podcast Happy Sad Confused, el espacio donde las estrellas hablan más de lo que suelen. Allí, la actriz que da vida a Miércoles Addams fue explícita: ‘Creo que después de Wednesday estaré un rato fuera de la televisión’. Y añadió el motivo, sin adornos: ‘Llevo muchos años haciendo televisión, saltaba de serie en serie cuando era niña y quiero dejar tiempo para cosas nuevas’.
No es una decisión improvisada. Antes de ‘Wednesday’, Ortega acumuló créditos en series juveniles, comedias familiares, y algún thriller de sobremesa; después llegó el cine con la saga ‘Scream’, según recoge su ficha biográfica. Años de platós, horarios imposibles y guiones que se sucedían sin pausa. La televisión le dio oficio y también le impuso un ritmo que ahora quiere romper.
Sobre el siguiente paso, la actriz no se pone metas de franquicia. ‘No he tenido muchas conversaciones sobre franquicias’, admitió. ‘Lo que tengo que hacer vendrá a encontrarme’. Una frase que, en boca de una intérprete de 24 años con un fenómeno global a la espalda, suena a declaración de intenciones más que a modestia.
Queda el ruido. Ortega ha contado más de una vez que la explosión de atención le resultó difícil de procesar. ‘Cuando la gente empezó a volverse loca o cuando empezaron a reconocerme, fue una explosión repentina’, recordó. ‘Sentí que era un juego mental retorcido del mundo. Todavía hoy estoy un poco confundida’.
Ortega no reniega de la fama: la dosifica y la convierte en materia prima de una carrera que quiere escribir a su ritmo.
De la pequeña pantalla al cine: ‘Klara and the Sun’ y Amy Adams
El respiro televisivo tiene ya un destino: el cine. En ‘Klara and the Sun’, Ortega interpreta a una compañera de inteligencia artificial junto a Amy Adams, un registro que la sitúa lejos de la estética gótica que la ha definido. Un papel que la aleja de los personajes que la encumbraron y que llega en plena presentación neoyorquina del filme.
La química entre ambas trasciende la pantalla. Adams ha hablado públicamente del carácter de su compañera: ‘Jenna es completamente genuina, abierta, curiosa y encantadora’. En una industria donde el personaje se confunde con la persona, ese tipo de elogio vale más que un titular de taquilla.
Por qué este giro de carrera llega en el momento exacto
Hollywood lleva una década borrando la frontera entre televisión y cine, y el caso de Ortega demuestra hasta qué punto esa jerarquía se ha invertido. Durante los años noventa, saltar de la pequeña a la gran pantalla era una promoción; hoy, con el streaming repartiendo presupuestos de blockbuster, es una elección estratégica. Zendaya compaginó ‘Euphoria’ con ‘Dune’ sin soltar ninguna de las dos; Margot Robbie pasó de ‘Neighbours’ a producirse sus propios proyectos. Ninguna anunció su salida de la televisión en voz alta. Ortega sí. Ese gesto es una renegociación de su valor: menos episodios, más autores, papeles que no dependan del gancho de una plataforma.
El riesgo existe y conviene nombrarlo. La televisión es hoy el territorio donde se escriben los mejores personajes femeninos de la industria, y renunciar a ella durante una temporada deja el calendario en manos de un cine que rara vez ofrece a las actrices jóvenes algo distinto del blockbuster o el drama de prestigio. ‘No he tenido muchas conversaciones sobre franquicias’, dijo. Habrá que ver si esa frase se sostiene cuando llegue la primera oferta de ocho cifras.
De momento, la maquinaria sigue girando. La serie de la plataforma de streaming espera nueva temporada, los seguidores aguardan noticias de la cuarta entrega y ‘Klara and the Sun’ afronta su recorrido comercial con Amy Adams como aval. La temporada de premios arrancará en enero y ahí se sabrá si el cine la recibe con alfombra o con indiferencia. Ortega, mientras, se limita a esperar: ‘Lo que tengo que hacer vendrá a encontrarme’.
El Veredicto VIP
📸 Imagen pública: Ortega se desmarca del personaje que la hizo universal sin renegar de él, un equilibrismo que muy pocas estrellas jóvenes sostienen.
💎 El detalle de lujo: ‘Klara and the Sun’ la empareja con Amy Adams, una de las actrices más respetadas de su generación, en un filme de ciencia ficción de autor.
🗣️ El entorno cuenta: Adams la describe como genuina, abierta y curiosa, el tipo de elogio que en Hollywood se reserva para quien no compite por el mismo papel.
Kate Middleton vuelve a Ipswich con un traje verde oliva de Victoria Beckham y el recuerdo de Diana de Gales. La princesa de Gales ha elegido los tonos tierra para una mañana de otoño en la costa este de Inglaterra.
El traje verde oliva de Victoria Beckham: del blazer ‘the Katherine’ al cinturón caramelo
El conjunto se apoya en un traje verde oliva de Victoria Beckham: blazer largo de hombro marcado, con bolsillos y nombre propio —‘the Katherine’—, sobre pantalón de talle alto y pernera ancha. No es una elección neutra. Beckham es la firma que mejor ha traducido el poder blando británico en prenda vendible, y la princesa lo sabe.
Bajo la chaqueta, un jersey de cuello alto en gris frío que enfría la calidez del verde. Un cinturón de piel caramelo con hebilla dorada marca la cintura; botines negros de punta afilada y pendientes de diamantes de Kiki McDonough —firma de cabecera de la princesa— completan el conjunto. El cabello, castaño dorado, en ondas pulidas.
Ipswich y el regreso al escenario de su primer discurso público
El destino era The Treehouse, el hospicio infantil que East Anglia’s Children’s Hospices gestiona en Ipswich: cuidados gratuitos e integrales para niños con enfermedades limitantes para la vida, y apoyo paralelo para sus familias. Kate es patrona de la organización desde 2012 y ha recorrido el centro en varias ocasiones; ninguna, sin embargo, con este envoltorio de temporada.
La propia princesa lo resumió en su cuenta de Instagram: ‘The Treehouse ofrece un espacio donde los niños pueden ser simplemente niños, y donde las familias pueden pasar tiempo juntos, crear recuerdos y encontrar momentos de alegría’. El texto acompañaba varias fotografías del recorrido por las instalaciones con el personal, las familias, y los voluntarios.
Dos días antes, el contraste fue absoluto. Vestido amarillo limón y tiara de diamantes en Windsor para la cena de Estado en honor al sultán de Omán, Haitham bin Tariq Al Said, durante su visita oficial de tres días. De la mesa imperial al verde oliva de un hospicio pediátrico en menos de cuarenta y ocho horas.
De la tiara de Windsor al verde oliva de Ipswich: dos gramáticas del poder y, en ambas, el mensaje se lee antes de que la princesa hable.
Diana de Gales, Helen House y la herencia de una causa que no caduca
Hay un hilo que conviene tensar. Diana de Gales convirtió el hospicio infantil en causa de corona a comienzos de los ochenta, cuando se vinculó a Helen House, en Oxford, el primero de su clase en el mundo. Lo hizo con el gesto que la definió: guantes fuera, contacto físico, rodillas en el suelo. Aquel estilo —la realeza que se agacha— redefinió el modo en que la institución entiende la caridad.
Kate Middleton ha heredado el territorio, aunque no el método. Su aproximación es más calculada y más fotografiada, y también más eficaz en términos de mensaje: cada aparición llega con una paleta cromática pensada, una marca identificable y una frase medida. Donde Diana improvisaba, ella coreografía. El resultado, sin embargo, es el mismo: la causa permanece intacta.
Conviene matizar, además, el peso simbólico del anillo. El zafiro con halo de diamantes que la princesa lleva desde 2010 fue de Diana, y esa continuidad material —una joya que pasa de suegra a nuera— explica mejor que cualquier comunicado la política de gestos de la casa de Windsor. No es un detalle menor que el joyero haga el trabajo que el protocolo no permite decir en voz alta.
La lectura editorial es esta: el verde oliva no es una anécdota de vestuario, sino la pieza de un engranaje perfectamente engrasado. La monarquía del siglo XXI se sostiene sobre imágenes reproducibles, y un blazer de Victoria Beckham con bolsillos de solapa alcanza más retinas que una nota oficial de palacio. La comparación con otras casas reales europeas, que siguen confiando en la sastrería anónima y el gesto mínimo, resulta demoledora.
El calendario, como siempre en Buckingham, ya tiene próxima parada: el concierto de villancicos de la abadía de Westminster en diciembre, donde la puesta en escena volverá a medirse al milímetro. Hasta entonces quedan las fotografías de Ipswich, un cinturón caramelo y la sensación de que la princesa ha vuelto a casa por la puerta que Diana dejó abierta.
El Veredicto VIP
📸 Imagen pública: La visita consolida a Kate como la royal que mejor administra la cercanía sin renunciar al aparato escénico de la corona.
💎 El detalle de lujo: El blazer ‘the Katherine’ de Victoria Beckham y los pendientes de diamantes de Kiki McDonough son piezas de firma, no de fondo de armario.
🗣️ El entorno cuenta: Quienes trabajan con ella describen una agenda de otoño diseñada al detalle, con el hospicio como eje emocional de la temporada.
Netflix ya ha encendido los focos de su cuarta adaptación de Javier Castillo con Inma Cuesta al frente. La plataforma ha confirmado el inicio de rodaje de El susurro del fuego, una miniserie de cuatro episodios que se grabará entre Tenerife y Madrid.
Junto a Cuesta estarán Álex García, Iván Pellicer, Zoe Bonafonte y Alicia Armenteros, con Guillermo Bedward, Nico Romero y Jaime Zataraín completando el reparto. La novela la publica Suma de Letras, igual que las tres anteriores que acabaron en pantalla.
Una astrofísica muerta en el Teide y dos investigaciones en paralelo
El arranque es un cuerpo sin vida: el de Laura, una joven astrofísica hallada en el Parque Nacional del Teide. A partir de ahí, dos pesquisas que corren por caminos distintos. La de su hermano mellizo, Mario, que lleva un año peleando contra un cáncer. Y la de la sargento de la Guardia Civil Candela Oramas, que necesita saber qué ocurrió esa noche.
El Teide se convierte en el escenario central del misterio y en un personaje más de la función. Netflix lo plantea como un pulso entre la ciencia y la fe, entre la razón y el misterio: thriller, sí, pero con una carga dramática que no tenían las entregas anteriores. En la factoría Castillo esto es novedad, porque La chica de nieve vivía entre Nueva York y Madrid, El juego del alma se fue a Málaga y El cuco de cristal se encerró en un pueblo pequeño.
Castillo y Netflix: la pareja que ya ha funcionado tres veces
La relación no nace de una sola adaptación con suerte. La chica de nieve llegó al número 1 mundial de las series de habla no inglesa en su semana de estreno y aguantó en el Top 10 de 77 países durante semanas. En marzo de 2023, la plataforma de streaming anunció de golpe que adaptaría El juego del alma y El cuco de cristal.
La segunda mantuvo a Milena Smit como Miren Triggs y firmó seis episodios. La tercera se descolgó de la saga con Clara Merlo, una residente de medicina que, tras recibir un trasplante de corazón, se lanza a buscar al donante. Allí estaban Itziar Ituño e Iván Massagué. Y allí estuvo ya Álex García, que ahora repite en el universo del autor malagueño de thriller con galón de protagonista.
Cuatro adaptaciones en apenas tres años no son una apuesta editorial: son una franquicia con disfraz de catálogo de autor.
Cuatro capítulos en vez de seis: ¿menos chicha o mejor puntería?
Aquí está el detalle que separa esta entrega de las tres anteriores: El susurro del fuego se queda en cuatro episodios, frente a los seis de La chica de nieve, El juego del alma y El cuco de cristal. Puede leerse como un recorte de presupuesto o como lo contrario, como la confianza de quien sabe que una única investigación no necesita seis horas para respirar.
Yo me inclino por lo segundo, con reservas. El formato corto le ha sentado bien a media Europa y aquí evita el vicio de estirar el misterio con tramas de relleno. El riesgo es el de siempre: cuatro capítulos dejan poco margen al error y, si el giro final no sostiene, no hay temporada que lo disimule.
Falta un dato clave: no hay fecha de estreno. Con el rodaje arrancando ahora, lo sensato es pensar en 2027. Y conviene recordar que esta novela no pertenece a la trilogía de Miren Triggs —La chica de nieve, El juego del alma y La grieta del silencio—, sino al grupo de historias autoconclusivas que abrió El cuco de cristal. Traducción: quien no haya leído nada puede entrar sin deberes previos.
Inma Cuesta es el fichaje de prestigio que la saga necesitaba para dar el salto de fenómeno juvenil a serie de sobremesa comentada en la oficina. La actriz llega tras trabajos como Berlín y la dama del armiño y Si es martes, es asesinato, y aporta ese punto de actriz de cine que Netflix ha convertido en seña de identidad de sus thrillers patrios.
Habrá que ver cómo termina esto. De momento hay rodaje, reparto cerrado y un cadáver en el Teide. Suficiente para que medio sector lleve desde esta mañana contando los capítulos que faltan.
El Termómetro de Cotilleo
🌡️ Nivel de drama: 5/10. Hay misterio en pantalla y poquísimo salseo en los pasillos, que de vez en cuando se agradece.
🏆 Quién gana, quién pierde: Gana Netflix con otra franquicia lista para el algoritmo; pierde el lector que pedía a Castillo salirse del thriller de siempre.
🔮 ¿Habrá réplica o exclusiva pronto?: La habrá cuando salga el primer teaser y alguien filtre una foto del rodaje en el Teide.
Susanna Griso contó en El Hormiguero cómo una visita de Roberto Brasero terminó con 25 personas cenando en su casa.
La cena que empezó siendo cinco y terminó con 25 comensales
La presentadora de Espejo Público se sentó frente a Pablo Motos para hablar de su verano y, de paso, dejó una de esas anécdotas que se cuentan solas: la del compañero del tiempo que llamó a su puerta para saludar y acabó sentado a la mesa con toda la tropa.
Según relató ella misma en el programa de Antena 3, Brasero andaba esos días por el Empordà haciendo turismo y aprovechando la boda de la periodista en la Costa Brava. Llamó para anunciar la visita y avisó de entrada: a la hora de la cena no, que ya eran muchos.
‘Y yo: hombre, no, quédate a cenar’, recordó entre risas. El detalle es que Roberto Brasero tiene cuatro hijos. Ahí se torció la aritmética: cinco más a la mesa y la cifra final se disparó hasta las 25 personas.
En esa casa el verano ha sido de puertas abiertas: hijos, amigos de los hijos, amigos de los padres. La propia Griso contó que hubo una noche en la que durmieron alrededor de veinte personas, algunas repartidas por los sofás del salón.
En televisión, la mejor exclusiva sigue siendo la que no necesita guion: basta con poner a dos compañeros de cadena a contar lo que hicieron en agosto.
De la boda al kayak: la complicidad que viene de lejos
No es la primera vez que estos dos se cruzan delante de una cámara: su entrada en Wikipedia repasa una trayectoria larga en radio y televisión, y en 2024 la propia Griso entrevistó a Brasero en Espejo Público con motivo del Día del Padre. El meteorólogo habló entonces de sus cuatro hijos y de su padre, fallecido unos años antes, en una conversación bastante emotiva.
Este verano la cosa fue a más. Brasero fue uno de los compañeros de profesión que acompañaron a Susanna Griso en su boda en la Costa Brava, y días después se produjo otro encuentro casual: ella de vacaciones por la zona, él navegando en kayak, y la presentadora acercándose a saludarle.
Por qué esta anécdota funciona mejor que cualquier titular de crisis
El Hormiguero lleva años demostrando que su mejor munición no son los beefs de plató sino las confidencias domésticas. Una presentadora de informativos contando que se le llenó la casa de gente es, en el fondo, material que ninguna nota de prensa puede fabricar. Y hay un detalle, que casi nadie subraya: el relato no la deja mal, la deja generosa. Aquí la que sirve mesa es la reina del matinal, y eso siempre suma.
Compárese con las historias de carpetas y traiciones que suelen poblar el cotilleo televisivo. Aquí no hay perdedor, no hay zasca y no hay exclusiva vendida al mejor postor. Solo una mesa que creció sin que nadie la reservara. Eso sí, el mérito de Brasero tampoco es menor: presentarse sin avisar, con cuatro hijos de acompañamiento, y salir del relato como el amigo que todo el mundo querría tener tiene su aquel.
La duda que queda en el aire es si el formato seguirá apostando por este registro amable o volverá al ruido, que es lo que dispara las cifras. Habrá que ver qué depara la próxima semana y si algún otro compañero de cadena se anima a llamar a la puerta de Griso con el pijama bajo el brazo. De momento, la anécdota ya está servida: 25 tenedores y una sola excusa.
El Termómetro de Cotilleo
🌡️ Nivel de drama: 4/10. Cero traiciones y mucha amabilidad, pero 25 tenedores dan para más de lo que parece.
🏆 Quién gana, quién pierde: Gana Brasero, que va de visita y sale como personaje; pierde la logística de sillas de la casa.
🔮 ¿Habrá réplica o exclusiva pronto?: Probablemente Brasero devuelva la broma en su próxima conexión. El Hormiguero lo agradecerá.
Kim Kardashian y Lewis Hamilton se conocían desde 2014, y el resto de la cronología ha tardado doce años en escribirse.
La primera imagen que se conserva de ambos data de septiembre de 2014, en la gala londinense de los GQ Men of the Year. Ella seguía casada con Kanye West; él salía con Nicole Scherzinger. Posaron en grupo, cada pareja en su órbita, y nadie sospechó nada. Una amistad de doce años antes del primer beso que empezó, como casi todo en ese mundo, sobre una alfombra.
En marzo de 2015 coincidieron en en la primera fila de un desfile parisino y, esa misma semana, en una cena posterior organizada por Balmain. Aquel abril, West contó en una charla en la School of the Art Institute de Chicago que Hamilton había pasado la Semana Santa en su casa, pinchando música en el estudio mientras la familia entera almorzaba. El clan ya lo había adoptado mucho antes de que hubiera nada que adoptar.
Los años siguientes dejaron fotos sueltas y una relación consolidada con la familia: Kris Jenner lo visitó en el Gran Premio de Mónaco de 2018; Kendall Jenner apareció charlando con él en Miami en 2024; y en 2021, en los premios WSJ. Magazine Innovator Awards, Hamilton publicó una imagen junto a Kardashian diciendo que era un honor compartir grupo con la fundadora de la firma de shapewear Skims.
El salto del rumor a la evidencia ocurrió en el cambio de año. Ambos fueron vistos en la fiesta de Nochevieja de Kate Hudson en Aspen, Colorado. El 1 de febrero de 2026, las fotos de Backgrid los mostraban llegando por separado al Estelle Manor, un hotel de lujo en los Cotswolds. Al día siguiente, un vídeo los captó entrando juntos en un hotel de París.
Doce años de coincidencias en desfiles, gradas y cenas privadas necesitaban una sola imagen para convertirse en otra cosa.
Una fuente confirmó a People que aquello había sido ‘una cita romántica’. El 3 de febrero cenaron en el Aqua Kyoto, con el Sena de fondo desde la azotea. El 4 de febrero, Entertainment Tonight añadió la fórmula exacta: ‘están explorando una relación romántica’. El 8 de febrero llegó la prueba pública, el Super Bowl, donde fueron grabados conversando en la grada como quien no quiere la cosa.
Del carrusel en bicicleta al yate de Mónaco: cómo se hizo oficial
Marzo trajo las pistas domésticas. Primero, dos stories con el mismo paisaje desértico de Arizona. Después, Tokio: un vídeo de aficionado los mostraba caminando juntos por la calle, ella riéndose por encima del hombro. Según People, Hamilton se sumó a las vacaciones de Semana Santa de Kardashian junto a Khloé y sus hijos. ‘Es un tipo tranquilo, con buena energía’, resumió una fuente al medio.
Abril fue el mes de la confirmación visual. El día 6, Kardashian apareció por primera vez en el perfil de Hamilton, en un vídeo en el que él conducía un Ferrari por Tokio y ella sentenciaba: ‘That’s insane’. El 12, Coachella, del brazo durante el set de Justin Bieber. El 20, Malibú: tabla, baño en el Pacífico y un beso fotografiado. Ella eligió trikini negro bajo el neopreno y él, licra O’Neill, y la imagen habló sola.
El 1 de junio llegó el hard launch: un carrusel de fotos y vídeos en Instagram con la leyenda ‘lately’, entre ellos una selfie en bicicleta por Nueva York y un clip en el que perdía el control de la bici y gritaba. Cuatro días después aterrizaba en Mónaco con un conjunto de piel y un bustier de encaje transparente. El domingo de carrera apareció con un vestido blanco de espalda descubierta, una sola manga y gafas violeta de gran formato. Se abrazaron antes de la salida.
El 9 de junio, en la rueda de prensa posterior, Hamilton habló por primera vez: ‘Es increíble tenerla aquí este fin de semana y tener su apoyo’. Después, un beso en un yate atracado en el puerto. El 14 de junio llegó su primera victoria como piloto de Ferrari en Barcelona-Cataluña, celebrada en stories con un trofeo y un corazón rojo. El 2 de julio, en Silverstone, un aficionado le preguntó si tanta felicidad se debía a una novia. Hamilton esquivó, habló de Ferrari y cerró con un ‘y, por supuesto, sí, es Kim’.
Julio dejó la primera foto con los hijos de ella en el lago y un comentario entusiasta de Kris Jenner en la cuenta de él. El 21 de julio, Entertainment Tonight publicó la lectura del entorno: ‘Lewis va en serio con Kim y ve futuro con ella’. Y añadió la frase que en ese círculo vale más que un anillo: ‘siente que por fin ha conocido a alguien a su altura’. El 7 de agosto, él resumió el verano en tres palabras: ‘Resting, restoring, recharging’.
Lo que este romance dice del nuevo manual de la A-List
Hay un patrón. Taylor Swift y Travis Kelce tardaron meses en pasar de la grada al comunicado, y cuando lo hicieron el relato ya lo habían escrito otros. Kardashian, que en 2011 convirtió su boda con Kris Humphries en un especial de televisión de 72 días y que aprendió con el divorcio de West lo que cuesta negociar en público, ha elegido el camino inverso: ningún comunicado, ninguna portada comprada, ninguna marca conjunta. Primero el hotel de los Cotswolds con llegadas separadas; luego el Super Bowl; después un carrusel de bicicleta. La secuencia no es casual: cada paso añade un grado de exposición y comprueba cómo responde el ecosistema.
La diferencia con el romance de Kelce y Swift es de materia prima. Allí había dos marcas personales en expansión; aquí hay una empresaria con un imperio de shapewear y un piloto que sigue siendo el activo más rentable de la Fórmula 1 en imagen global, con un palmarés que lo sitúa entre los grandes de la historia. Hamilton aporta lo que el clan no fabrica: prestigio deportivo y pasaporte europeo. Kardashian aporta lo que ningún campeonato compra: alcance.
Ninguno de los dos necesita al otro para vender, y esa es exactamente la razón por la que esto puede funcionar. Quienes hablan de ‘su igual’ no hablan de dinero; hablan de peso. La integración de los hijos ha sido gradual y fotografiada solo de refilón: una selfie, una escapada al lago, un perro. En el ecosistema Kardashian, ese silencio es deliberado. El siguiente hito natural es el cierre del campeonato de Fórmula 1, que llega en las próximas semanas, y con él una nueva ocasión de comprobar si la pareja sostiene el ritmo o si el guion vuelve a cambiar de autor.
El Veredicto VIP
📸 Imagen pública: El romance reposiciona a Kardashian fuera del ecosistema Kardashian-Jenner y le concede un prestigio que ninguna campaña de belleza había logrado.
💎 El detalle de lujo: El vestido blanco de espalda descubierta y las gafas violeta en el Gran Premio de Mónaco, y el yate donde celebraron el segundo puesto.
🗣️ El entorno cuenta: Quienes rodean a la empresaria insisten en que Hamilton es ‘su igual’, la frase que en ese círculo pesa más que cualquier anillo.
Rosalía llega a los Latin Grammy 2026 con ocho nominaciones y una alfombra roja que se juega antes de pisarla.
Las candidaturas se hicieron públicas el pasado 16 de septiembre y, desde entonces, la conversación no ha dejado de crecer. La Academia Latina de la Grabación, que este año firma su 27ª edición, confirmó lo que el sector intuía: Rosalía y Karol G protagonizan el duelo con ocho y siete gramófonos respectivamente.
La cita es el 12 de noviembre en el MGM Grand Garden Arena de Las Vegas (Nevada). Roselyn Sánchez, actriz y productora, repite como maestra de ceremonias. La alfombra, ese otro escenario más fotografiado que el propio escenario, empezará a montarse mucho antes de que se enciendan las cámaras.
Ocho gramófonos, un álbum inclasificable y toda la presión sobre Rosalía
El trabajo que sostiene la candidatura es LUX (Complete Works), un título que ya anticipa la ambición del proyecto. Ocho nominaciones y una actuación asegurada colocan a la catalana en el centro de todas las quinielas, y no solo en las musicales: su paso por la alfombra será, un año más, uno de los momentos más buscados por los fotógrafos. En la lista figura también La Perla, su colaboración con Yahritza y Su Esencia.
La organización ha confirmado un cartel de actuaciones que mezcla generaciones y geografías: Rosalía, Daddy Yankee, Anitta, Juanes, Carin León, Silvana Estrada, Rawayana, Mon Laferte, Elena Rose, Kany García, Xavi, Vivir Quintana, y Banda Los Recoditos. Nada de un único bloque pop: la gala se ha diseñado como un recorrido por el catálogo reciente de la música hispanohablante.
El apartado honorífico tiene nombre propio. Daddy Yankee recibe el premio Persona del Año, un reconocimiento que La Academia justificó con estas palabras: ‘Pionero, visionario y figura clave en la expansión global del reggaetón, su legado ha transformado la música latina durante casi tres décadas’. El periodo de elegibilidad abarca las grabaciones publicadas entre el 1 de junio de 2025 y el 31 de mayo de 2026.
La alfombra roja no es aquí el aperitivo del premio: es el premio que se libra con luz, vestido y una coreografía de cámaras calculada al milímetro.
Del MGM Grand a la lista de españoles: quién más se juega la noche
En las categorías principales conviven nombres consolidados y debuts rotundos. Tropicoqueta de Karol G, FEMME FATALE de Mon Laferte, ¿Dónde Es El After? de Rawayana, La Vida Era Más Corta de Milo J y el citado LUX (Complete Works) componen un cuadro difícil de pronosticar. Siete candidaturas mantienen a Karol G en la pelea hasta el final.
El contingente español merece párrafo aparte. Pablo Alborán aspira al gramófono de Mejor Álbum Pop Contemporáneo por KM0; Bad Gyal firma doble candidatura, con Más Cara en urbana y Choque junto a Chencho Corleone en interpretación reggaeton; Leiva compite por Hasta Que Me Quede Sin Voz en canción pop/rock. Nathy Peluso se cuela en salsa con Malportada, Niña Pastori hace lo propio en tropical contemporáneo con Color Fania, y el flamenco llega por partida doble: Yerai Cortés con POPULAR y José Mercé con José Mercé Canta A Manuel Alejandro.
Hay un dato que conviene no perder de vista. La gala se emite en plena temporada de premios anglosajona, y lo que ocurre en Las Vegas condiciona después contratos, giras y presencia en festivales. De ahí que la lista de asistentes se negocie con la misma minuciosidad que el repertorio.
Lo que la alfombra del MGM Grand dice del nuevo mapa de la música latina
Conviene mirar el cartel con perspectiva. Hace una década, estos premios se leían como una fiesta regional con acento caribeño; hoy son una plataforma global donde una artista catalana con un disco inclasificable compite en múltiples categorías y donde un veterano del reggaetón recibe el homenaje institucional. La historia de estos galardones explica ese desplazamiento: la Academia ha ido ampliando el mapa hacia el Cono Sur, el flamenco y el pop de autor, y el resultado es una nómina menos previsible y bastante más interesante.
El precedente útil no es tanto quién ganará como qué se juega cada una. Karol G llega con una maquinaria de comunicación engrasada y un discurso emocional que conecta con el gran público; Rosalía, en cambio, apuesta por un relato visual y sonoro de alto riesgo, donde cada aparición pública es una pieza de colección. La noche se decide en Las Vegas el 12 de noviembre, pero la batalla estética se libra en las horas previas, en los fittings, en las joyas prestadas por las maisons y en ese gesto mínimo que después se convierte en portada.
Las Vegas ya ha acogido esta gala en otras ocasiones y conoce el ritual: una ciudad que vive de la escenografía es el marco perfecto para un premio que, en los últimos años, ha entendido que la retransmisión se gana con momentos fotografiables. Si a eso se suma el regreso de Roselyn Sánchez al frente y un cartel de actuaciones tan ancho, la edición tiene todos los ingredientes para superar en conversación a las anteriores. Falta el detalle que nadie controla: la sorpresa de la noche.
El Veredicto VIP
📸 Imagen pública: Ocho nominaciones y actuación confirmada consolidan a Rosalía como el eje mediático de la edición y disparan la expectación sobre su paso por la alfombra.
💎 El detalle de lujo: La firma del vestido sigue sin confirmarse, y esa incógnita vale ya más que cualquier joya prestada para la ocasión.
🗣️ El entorno cuenta: La Academia subraya el legado de Daddy Yankee y su compromiso humanitario como argumento de un premio que mira al reggaetón global.
La coleta alta de Ariana Grande entra en pausa. La cantante ha estrenado un bob invertido que le roza la mandíbula y que, en menos de veinticuatro horas, ha disparado las comparaciones en redes.
El bob invertido de Ariana Grande nace en el salón de Brandon Pietsch
Las imágenes las colgó ella misma en su cuenta oficial de Instagram este 22 de octubre: pared blanca, luz plana, sin artificios y un corte a la altura del cuello con las puntas ligeramente hacia fuera. Ese flip final, discreto pero deliberado, es lo que distingue un bob ortodoxo de un bob invertido. El tono, además, es más oscuro que el de sus últimas apariciones públicas.
El responsable es Brandon Pietsch, peluquero de confianza de la artista desde hace años, que firmó corte y color en una sola sesión. Lo resumió en su propia cuenta con una frase que ya circula como titular: ‘La coleta se toma un descanso’. En sus stories añadió que la cantante está, literalmente, ‘en su era bob’.
Catorce años de coleta alta y una Glinda rubia en el retrovisor
No es un detalle menor. La coleta alta ha sido su firma visual durante catorce años, ese gesto de identidad que muchas artistas construyen y casi ninguna se atreve a desmontar. Que hoy aparezca guardada en un cajón dice bastante del momento que atraviesa.
Porque el pelo, en su caso, siempre ha contado algo. En la gira de promoción de Wicked, en 2024, lució el rubio suelto de Glinda, casi como una extensión del personaje. Para la secuela, estrenada en 2025 y bastante más sombría, oscureció el tono. Lo explicó ella misma a Entertainment Tonight: ‘Es divertido jugar con la narrativa en la gira de prensa’.
Un cambio de look nunca es solo estética: es el primer tráiler de la siguiente etapa profesional.
La siguiente etapa tiene nombre: Focker-in-Law, la película que ahora toca promocionar. Varios medios han confirmado su participación en la gira de prensa pese a su anunciada retirada de la visibilidad pública. El corte, en ese contexto, funciona como declaración de intenciones: reaparecer sin parecerse a lo que se fue.
Billie Eilish se suma al club del bob y la industria mira el calendario
La coincidencia es demasiado oportuna. Harper’s Bazaar ha certificado que Billie Eilish también se ha sumado al club del bob, de modo que dos de las voces más escuchadas de su generación aparecen con el mismo tipo de corte en la misma semana. El bob, un corte con más de un siglo de historia, lleva tres temporadas funcionando en pasarela y en alfombra; ahora también en el feed. No hay improvisación en un peinado que llega antes que la prensa.
Conviene mirar atrás. El platino de Kim Kardashian en la Met Gala de 2022 fue un ejercicio de reconversión de imagen calculado al milímetro, y el cabello de Zendaya ha acompañado cada estreno como parte del relato. La lógica industrial es simple: el cambio de look es el marketing más barato que existe y el que más titulares genera por euro invertido. Un corte produce una portada; una campaña de publicidad, no siempre.
En el caso de Grande hay un matiz que lo hace más interesante: el cambio llega después de anunciar un paso atrás en visibilidad. Reescribir el físico antes de volver al circuito es una manera elegante de marcar el regreso sin necesidad de explicarlo. Cuando arranque la promoción de Focker-in-Law, ese corte ya tendrá vida propia: recogidos para la alfombra, ondas para el late night, y alguna versión detrás de la oreja. La temporada de premios, que comienza en enero, decidirá si el bob invertido resiste o se queda en anécdota de otoño.
El Veredicto VIP
📸 Imagen pública: El giro refuerza su capacidad de reinvención y desactiva la narrativa de retirada antes de volver a la promo.
💎 El detalle de lujo: El bob invertido es el corte más exigente en mantenimiento: puntas y tono piden retoque cada cuatro o seis semanas.
🗣️ El entorno cuenta: Pietsch habla de ‘era bob’ y el equipo de la artista confirma la gira de prensa sin fechas cerradas.
La mansión de Juan Gabriel en Fort Lauderdale sale por 35 millones y con una curiosidad: Pantoja nunca la vio.
De nueve a 38,9 millones: el casino inmobiliario del divo
Alberto Aguilera Valadez, el hombre que el mundo conoció como Juan Gabriel, compró esta finca en 1995, al lado de Fort Lauderdale (Florida). El divo de Juárez vendió más de 100 millones de discos, dejó una legión de fans desconsolados y un patrimonio que todavía hoy da titulares. Se la traspasó a su hijo en 2015 y murió un año después.
Su historia reciente es casi una clase de economía especulativa. Una sociedad la adquirió en 2022 por nueve millones de dólares —calderilla para lo que hay dentro— y ahora la pone en el mercado por 38,9 millones, unos 35 millones de euros al cambio actual. La cifra multiplica por más de cuatro lo pagado hace cuatro años. Y con razón: el 13.920 de Stirling Road, en Sunshine Ranches, son cuatro hectáreas de terreno con una mansión de 1.200 metros cuadrados.
Ladrillo de Chicago, dos piscinas y una cama de rayos UVA
La casa principal está forrada de ladrillo de Chicago, un material elegido por su resistencia a los huracanes. Dentro, cinco dormitorios con baño privado y otros seis repartidos por el resto de la vivienda. A eso se suman dos suites independientes que funcionan como apartamentos dentro de la residencia; la principal tiene despacho, salita de estar, barra de desayuno, nevera, baños y armarios separados, y balcón con vistas a los terrenos.
Y luego está la casa club, que es donde la cosa se desmelena: bar completo, teatro, salones de juego, sauna, sala de masaje y hasta cama de rayos UVA. Dos piscinas, un pabellón estilo polinesio, y diversas obras de arte repartidas con criterio. Fuera, casa de huéspedes, gimnasio independiente, garaje para ocho vehículos y una cancha de baloncesto que ya quisieran algunas franquicias —una asociación sin ánimo de lucro la usa y la mantiene impecable—. Entre las cuatro hectáreas hay estanques, puentes de madera, árboles y huertos frutales.
No es una casa con jardín: es un resort privado con escritura de propiedad y una hipoteca que debe de quitar el sueño.
Por qué la casa que Pantoja nunca vio vale más que nunca
Aquí llega el detalle que la prensa del corazón lleva días relamiendo. Isabel Pantoja fue íntima amiga del cantante y sí pisó sus propiedades de California y México. De esta, en cambio, no hay constancia de que llegara a conocerla. Ni una foto, ni una crónica, ni un testigo. Nada.
Treinta años después de aquel flechazo artístico y mediático, la tonadillera vuelve a colarse en una noticia de Juan Gabriel sin mover un dedo. Así funciona el salseo clásico: no hace falta estar para estar. Y el precio de salida, 38,9 millones de dólares, contribuye a la leyenda. El mercado paga la memoria del divo a precio de oro.
Hay un precedente que conviene recordar: otras propiedades del cantante se han revalorizado de forma parecida desde su muerte, y cada operación inmobiliaria se anuncia poco menos que como acontecimiento cultural. La diferencia es que esta finca tiene truco: es tan grande que se puede vivir en ella sin ver al vecino, algo que a Pantoja, con su historia de puertas abiertas y cámaras fuera, le habría venido de perlas. La casa se vende con obras de arte dentro y con la escritura limpia. Lo que no se vende es la postal que nunca existió: la de los dos amigos paseando por Sunshine Ranches.
Si aparece comprador, habrá que ver qué hace con un teatro ya construido, una cancha de baloncesto en uso y una cama de rayos UVA que nadie ha reclamado. Los próximos días dirán si la finca encuentra dueño rápido o si se queda, como otras joyas del star system, esperando while la prensa rosa sigue buscando la foto imposible.
El Termómetro de Cotilleo
🌡️ Nivel de drama: 5/10. Salseo inmobiliario con poso nostálgico: no hay gritos, pero la ausencia de Pantoja escuece.
🏆 Quién gana, quién pierde: Gana la sociedad vendedora con el margen del siglo, pierde la hemeroteca, que se queda sin la foto del reencuentro.
🔮 ¿Habrá réplica o exclusiva pronto?: Portada de revista con ‘la casa que pudo ser’ y alguna amiga de la tonadillera contando cómo era el salón. De aquí a noviembre.
Raphael ya está en España y el fan que se subió al escenario en Lima se ha quedado en anécdota. El cantante aterrizó el miércoles por la noche en Madrid y restó hierro al incidente con una carcajada.
El seguidor que burló la seguridad en Lima y duró tres segundos
Ocurrió hace unos días, en su concierto en Perú. Un seguidor sobreexcitado se saltó el cordón de seguridad del recinto, se encaramó al escenario y se plantó delante del cantante con la intención de saludarle y hacerse una foto. La escena duró apenas unos segundos antes de que los guardaespaldas lo redujeran y se lo llevaran. Raphael, que a sus 83 años ha visto de todo, se quedó sin tiempo material para reaccionar.
Ya de vuelta en Madrid, el artista quiso quitarle importancia. A su llegada al aeropuerto atendió a una reportera y lo resumió entre risas: ‘Nada, nada; hombre de buena voluntad. No lo esperábamos, pero ya que subió… Yo veo muy normal todas esas cosas’.
Traducido: ni miedo, ni reproche, ni comunicado del equipo pidiendo más seguridad en los recintos. El jienense se lo tomó con humor y hasta bromeó a pie de cinta de equipajes. Y ojo, que un escenario lleno siempre es un escenario lleno de imprevistos.
De Buenos Aires a Vitoria: la gira no se detiene
El episodio limeño llegó en la recta final de un tour latinoamericano que cerró con broche de oro en Buenos Aires. Aquí no hay retirada a la vista: vuelve a los escenarios españoles el 7 de noviembre en Vitoria y seguirá de plaza en plaza hasta el 19 de diciembre, cuando baje el telón en el Movistar Arena.
Entre medias, el estreno de ‘Aquel’, la serie de Netflix sobre su vida, ha vuelto a colocarle en el centro del mapa. Serie, gira, aeropuerto y un fan desubicado sobre las tablas: el hombre lleva más de seis décadas en el oficio y sigue generando titulares sin pretenderlo.
Un fan, un susto de tres segundos y una carcajada en el aeropuerto: la mejor forma de convertir un incidente en anécdota es no darle importancia.
La vuelta a casa no es descanso, es cambio de escenario. Quien quiera repasar la carrera de Raphael antes de la cita de Vitoria tiene hemeroteca para rato: discos, directos y alguna que otra anécdota de camerino que no sale en los papers.
El hombre al que la vida ya le ha dado tres avisos (y sigue cantando)
Conviene mirar el episodio con perspectiva. Raphael no es un artista al que la vida haya tratado con guantes: en 2003 pasó por un trasplante de hígado tras una encefalopatía hepática y en 2024 le diagnosticaron un linfoma cerebral del que habló sin dramatismo en una entrevista con Carlos Franganillo.
‘Yo soy carne de escena. Moriré en el escenario porque es la forma que yo tengo de ser feliz’, dijo entonces. Poner esa frase al lado del seguidor que se le subió encima en Lima cambia la lectura del titular: no hay tragedia, hay oficio y unas ganas enormes de seguir dándolo todo cada noche.
La comparación con otras invasiones de escenario es inevitable, pero aquí no hay debate sobre protocolos ni cachetes volando. Hay un señor de 83 años al que le han preguntado por el susto y ha contestado con una broma. Su forma de gestionar el episodio es un pequeño manual de estilo: sin escolta mediática, sin victimismo, y sin cobrarle la factura a nadie. Lo próximo que toca mirar es Vitoria, el 7 de noviembre: si el público español repite la gracia, veremos si la carcajada aguanta el ritmo de la gira.
El Termómetro de Cotilleo
🌡️ Nivel de drama: 4/10. Hubo susto de tres segundos y cero consecuencias: el drama se quedó en el aeropuerto.
🏆 Quién gana, quién pierde: Gana Raphael, que se lleva imagen de bonhomía gratis; pierde el protocolo de seguridad del recinto limeño.
🔮 ¿Habrá réplica o exclusiva pronto?: Antes del 7 de noviembre el clip circulará como meme. Exclusiva grande, de momento ninguna.
‘Tentaciones 11’ ha ganado la noche del miércoles con un 13,8% y 806.000 espectadores, tres décimas más que la semana pasada.
La decimocuarta entrega de la edición, emitida entre las 23:14 y la 1:45, no se conformó con liderar su franja. Se impuso también en estricta coincidencia a Horizonte, con un 11,9% frente al 11,3% del formato de Cuatro. Es la diferencia con el miércoles anterior, cuando el reality de Sandra Barneda tuvo que esperar a que cayera la noche para mandar.
La isla ya no necesita esperar a que caiga la noche
El dato global es de 13,8% y 806.000 espectadores, pero lo jugoso está en el minuto a minuto. Telecinco aguantó desde el arranque y lideró también hasta su final, ya de madrugada. La semana pasada, en cambio, cedió sus primeros 45 minutos frente a Horizonte. Ahora no.
Por detrás, La mesa sube 1,9 puntos en Antena 3 hasta un 10,8% y 594.000 espectadores, mientras El túnel se queda en un discreto 9,4% y 672.000 en La 1. El Chiringuito cumple en el late night de Cuatro con un 6,3% y 240.000, eso sí, sin superar, el 7% que sí firmó en sus dos miércoles anteriores con la Champions de por medio.
Patiño y Puente le firman a laSexta su mejor dato de temporada
Cara al Show firma en laSexta su mejor miércoles del curso: 6,7% y 465.000 espectadores, 2,3 puntos más que la semana anterior. El empujón tiene nombres propios. La visita de Óscar Puente y el debut como colaboradora de María Patiño han devuelto al formato a su techo de temporada, que no es altísimo, pero es su techo.
Conviene mirar la cifra con perspectiva: 465.000 espectadores a esa hora son un triunfo pequeño en términos absolutos y una señal en términos relativos. La cadena lleva semanas buscando el punto entre política y salseo, y la parrilla oficial del canal ya ha colocado este formato en el centro de su miércoles. Ahora tiene excusa para repetir la fórmula.
Ganar el miércoles con un 13,8% está bien; lo caro de verdad es que el rival no tenga excusa el miércoles siguiente.
El access sigue siendo cosa de dos (y La Revuelta aguanta el tipo)
Antes, en el access, El Hormiguero suma otra victoria con un 12,8% y 1.561.000 espectadores frente al 10,9% y 1.223.000 de Horizonte, que sigue en plena forma con su versión extendida hasta la medianoche. La Revuelta alcanza el doble dígito con un 10,1% y 1.223.000 pese a competir de frente con el Real Madrid-Leipzig, que en Movistar Plus anota un 9,4% y 1.167.000.
Completan la franja First Dates (8,2% y 1.003.000), todavía en tierra de nadie, y El Intermedio (6,5% y 812.000), descolgado pero cumplidor. Y por encima de todo, el dato del día: La ruleta de la suerte, con 2.468.480 espectadores y un 28,1% a las 14:56. Casi nadie le discute el mediodía a Antena 3. Los datos, como manda el estándar del sector, van con invitados y con segundas residencias.
Lo que este miércoles cuenta del resto de la temporada
Once ediciones después, el formato sigue siendo el mejor activo de Mediaset en la noche de los miércoles, y eso ya no se explica solo por la curiosidad del primer día. El reality ya no necesita que el rival se hunda para ganar: esta vez superó en coincidencia estricta a un Horizonte que llega crecido y con versión extendida hasta medianoche.
El precedente más cercano está en otras marcas longevas de la cadena, que sobreviven mientras alguien les discuta el tramo y se acomodan cuando no hay rival. Aquí lo hay, y el programa responde. En laSexta el hallazgo es otro: el cóctel de actualidad y salseo con invitados de perfil político ha funcionado donde otras fórmulas mixtas se quedaron a medias. No es un récord histórico ni le hace falta, pero conviene anotarlo.
La próxima semana se sabrá si el miércoles tiene dueño fijo o si este 13,8% era solo una noche buena. De momento, el formato suma otra entrega al frente y la competencia, una excusa menos: la ficha del programa sigue creciendo edición a edición.
El Termómetro de Cotilleo
🌡️ Nivel de drama: 5/10. Pelea de audiencias y récord de temporada, pero nadie se ha tirado los trastos a la cabeza.
🏆 Quién gana, quién pierde: Ganan Telecinco con la isla y laSexta con su mejor miércoles; pierde La 1, que con El túnel se queda en tierra de nadie.
🔮 ¿Habrá réplica o exclusiva pronto?: El miércoles que viene toca comprobar si Cara al Show repite invitado de cartel o si el récord se queda en anécdota.
Dieciséis años después, Sara Carbonero ha vuelto a poner palabras al beso más comentado de la televisión española. Lo ha hecho en una entrevista concedida a El País y el relato que ha construido no tiene nada de postal romántica.
Porque aquel instante en la zona mixta de la final de Sudáfrica, con la estrella recién cosida a la camiseta, se vendió como el colofón de un verano perfecto. La intrahistoria que ahora cuenta la periodista es bastante menos amable.
El beso que España jaleó y a ella le costó caro
Carbonero ha querido dejar claro que su caso no se parece al de Jenni Hermoso y Luis Rubiales. Entre otras cosas porque, subraya, no hubo abuso de poder de por medio. Ahí acaba el paralelismo y empieza el otro relato, el que llevaba dieciséis años esperando turno.
El de una periodista a la que se le atribuyó, desde tribunas, y portadas, la responsabilidad de que Iker Casillas no rindiera como debía. La derrota del debut contra Suiza, un 0-1, sirvió de munición para una hipótesis que hoy suena a chiste de mal gusto y que entonces ocupó titulares durante semanas.
Hasta The Times le dedicó una portada. Un medio británico sugiriendo, sin sonrojo, que la presencia de la enviada española interfería en el rendimiento del capitán. Machista es la palabra que ella emplea, y se queda corta.
Se puso en duda su criterio profesional por el simple hecho de enamorarse en el sitio equivocado, según el relato de quienes ahora miran para otro lado.
Lo que no contó entonces ni después
Hubo un detalle que quedó en segundo plano y que explica mejor que nada el desamparo de aquellos días: no hubo una sola voz pública que saliera a defenderla. Ni su cadena, ni el entorno deportivo, ni nadie con altavoz suficiente.
Dieciséis años más tarde, el escenario se ha movido. Carbonero reconoce que las redacciones deportivas ya no son un coto masculino y que se han dado pasos importantes hacia la igualdad, aunque añade una advertencia que conviene subrayar: «no hay que bajar la guardia».
En la misma conversación ha hablado de su salud. De la batalla contra el cáncer que ya era pública y de otros procesos duros que, según dice, nadie imagina. También del duelo por la pérdida de su madre, ese que todavía duele y que no se cierra por decreto.
Y de su presente: sus hijos, una pareja estable y la certeza de que la salud y el bienestar familiar van por delante de cualquier titular. Casi nada.
Por qué distinguir su beso del de Rubiales no es un capricho
Merece la pena detenerse en ese gesto de separar su caso del de Hermoso y Rubiales. No es una salida diplomática: es una cuestión de categorías. En un lado se discutió el juicio profesional de una periodista; en el otro se juzgó un abuso de poder con un cargo de por medio. Mezclarlos, como hicieron varias cuentas en redes cuando saltó el caso de la Federación, no solo era tramposo: era cómodo.
El machismo que ella describe, por cierto, no funcionó a base de gritos. Funcionó a base de portadas. Un diario británico, un titular sin datos y una hipótesis repetida hasta parecer verdad. Ese mecanismo sigue engrasado y se activa solo cuando conviene, con o sin Mundial de por medio. La comparación con su trayectoria posterior en los medios deja una foto incómoda: la de una profesional que tuvo que demostrar el doble para que se le perdonara lo mismo que a otros se les aplaudía.
Lo demás —los avances reales, las mujeres al frente de grandes coberturas, el cambio de conversación— es verdad y hay que contarlo. También es verdad que aquel Mundial de 2010 dejó dos estampas imborrables: un gol de Iniesta y una periodista señalada por besar a su pareja en horario de máxima audiencia emocional.
Ella ha elegido cerrar el capítulo con serenidad, mirando a los suyos y sin pedir perdón por nada. Queda la duda razonable de si algún día alguien pedirá perdón por aquella portada. Spoiler: no.
El Termómetro de Cotilleo
🌡️ Nivel de drama: 6/10. Sin portada explosiva, pero revisitar 2010 siempre remueve algo.
🏆 Quién gana, quién pierde: Gana ella al poner el relato en su sitio; pierde la hemeroteca de 2010.
🔮 ¿Habrá réplica o exclusiva pronto?: Antes del domingo aparecerá alguna columna acusándola de victimismo. De manual.
Pedro Sánchez cambió el traje de chaqueta por una camisa tejana de Carolina Herrera en La Revuelta. El plató de TVE se pasó la tarde comentando el detalle, porque el presidente del Gobierno llevaba semanas siendo el invitado imposible del programa.
La confirmación llegó 24 horas antes, con Broncano improvisando un anuncio ante su propio equipo: ‘Invitaciones a los candidatos han sido enviadas y un carro tirado por caballos nos ha devuelto las contestaciones‘. Traducido: nadie había respondido. Hasta que respondió Sánchez.
‘A ver cómo hago esa entrevista, igual tengo que consultar con Silvia Intxaurrondo’, añadió entre risas. El chiste funcionó, porque la sombra de la entrevista seria planeaba sobre el sofá.
Grison remató antes de que el invitado pisara el plató: ‘Hoy este programa es el jefe infiltrado, casi’. El jefe infiltrado fue la broma de la noche y, de paso, el resumen perfecto de lo que estaba a punto de ocurrir.
El sofá de Broncano ya tiene su primer candidato
Un detalle que conviene subrayar: con la convocatoria de las generales del 29 de noviembre ya en marcha, Sánchez se convierte en el primer aspirante a la presidencia que se sienta en La Revuelta. Los demás, de momento, siguen mirando desde la barrera. O desde el carro tirado por caballos.
En televisión, el primero que se sienta en el sofá se queda con la conversación, y los demás llegan a explicar por qué no fueron.
El presentador llevaba semanas insinuando la posibilidad de tener candidatos en plató, y en la parrilla de RTVE el movimiento se leyó como lo que es: un golpe de efecto en plena precampaña.
Del traje de chaqueta a la camisa tejana de Carolina Herrera
Lo más comentado fue el estilismo. Acostumbrados a verle con chaqueta y corbata en actos oficiales, esta vez eligió una camisa tejana de la firma Carolina Herrera, vaqueros y unos zapatos de estilo sport en la misma gama cromática. Camisa tejana, vaqueros y zapatos sport en la misma gama: un uniforme de domingo, no de despacho.
Y sí, el conjunto era sencillo y cercano, pero nadie se llama a engaño: un look así no se improvisa. Se prueba, se descarta, se vuelve a probar. La camisa tejana es el equivalente textil a decir ‘vengo a hablar de tú a tú’.
Por qué este look importa más de lo que parece
Aquí hay precedente. El traje oscuro ha sido durante años el escudo visual del poder, el uniforme que separa al gobernante del ciudadano de a pie. Cuando un político se lo quita para entrar en un late night, está comprando otra cosa: cercanía, humor, la sensación de que se ríe de sí mismo. La camisa tejana no es moda, es mensaje.
La Revuelta, por su parte, sale ganando en las dos direcciones. Si el invitado se deja, el programa consigue la entrevista; si se atasca, el programa consigue el clip. Ventaja competitiva de manual. Y con las elecciones del 29 de noviembre a la vuelta de la esquina, la autopista para que desfilen los candidatos está recién asfaltada.
Toca esperar y ver quién más se anima. El siguiente en cruzar esa puerta tendrá que traer algo más que una camisa bonita, porque el listón del carro, del caballo, y de la conversación ya está muy alto. Mientras tanto, Sánchez tiene su titular y Broncano, su primera exclusiva de campaña.
El Termómetro de Cotilleo
🌡️ Nivel de drama: 5/10. Salseo de sofá y camisa, sin sangre: entretenido, pero sin portada de urgencia.
🏆 Quién gana, quién pierde: Gana Broncano, que se apunta la primera entrevista; pierde el traje de chaqueta, jubilado por una tejana.
🔮 ¿Habrá réplica o exclusiva pronto?: En una semana hay otro candidato llamando a la puerta. Y otro look que analizar.
La blusa de Letizia para H&M se ha agotado en menos de un día. En Oviedo se vio primero y, horas después, ya no quedaba ni una.
Ocurrió en el concierto previo a los Premios Princesa de Asturias, ese acto que cada octubre convierte el Auditorio de Oviedo en pasarela sin acreditaciones. Doña Letizia llegó con una blusa capa de gasa de seda verde esmeralda de la colaboración entre Elie Saab y la casa sueca, una cápsula que salió a la venta este mismo jueves 22 de octubre en tiendas seleccionadas y en la web, y que ha seguido el guion de siempre: cartel de agotado antes de que anocheciera.
Lo que llevó exactamente la Reina al Auditorio de Oviedo
La prenda tiene su aquel. Hablamos de una blusa de escote drapeado con nudo central y una capa fluida que envuelve hombros y brazos, el tipo de pieza que en un escaparate de barrio sería un exceso y en la Alta Costura libanesa es un martes cualquiera. El color ayuda: ese verde esmeralda que ilumina la cara y que en televisión no se apaga.
La Reina la combinó con un pantalón de talle alto y corte fluido en negro y con una cartera de mano a juego en el mismo tono. El equilibrio entre la firma de lujo y la cadena sueca es exactamente lo que buscaba: nada de estridencias, todo en la línea. Y funciona, que no es lo mismo que sea fácil.
Conviene recordar el contexto comercial, porque explica la mitad del revuelo. H&M ficha cada año a una casa de renombre para acercar el lujo a la calle y cada año se repite el espectáculo: colas, web caída, y reventa a precios de escándalo. Que una Reina estrene la pieza el día del lanzamiento no es una casualidad de vestuario, es un espaldarazo que no se compra con publicidad.
Llevar una cápsula de H&M el mismo día que sale a la venta no es una elección estética: es dejar claro que una sabe dónde se cuece el interés.
Y luego está la joyería, que es donde esta casa siempre gana la partida. Doña Letizia rescató unos pendientes de esmeraldas de Tous, un modelo que la firma catalana le regaló con motivo de su 50 cumpleaños y que no estrenó hasta un año después. Desde entonces han aparecido en contadas ocasiones.
La gracia del diseño está en que se puede lucir de varias maneras: una esmeralda prende el lóbulo y de ella descienden dos líneas de distinto largo que alternan piedras grandes con otras pequeñas. Este jueves se eligió una caída. La próxima vez, otra. Según el día.
El guiño que no aparece en ningún comunicado
Hay un detalle que merece la pena: el escenario. Oviedo no es una plaza cualquiera para esta mujer. Es la tierra donde fue princesa antes de ser reina, la ciudad que da nombre al título y el sitio donde su hija mayor ejerce de anfitriona con una soltura que ya quisieran muchos profesionales.
Elegir ahí una pieza de gran consumo, y no un vestido de archivo, dice bastante. Mañana, en la ceremonia, tocará el otro registro: la gala, la joya seria y el protocolo de manual. El concierto es el momento distendido, y en ese margen la Reina juega. A veces sale mal. Esta vez, no.
De las esmeraldas al low cost: el armario como discurso
Este movimiento no es nuevo; es la evolución de una estrategia que lleva años puliendo. Hubo una época en la que su vestuario era un catálogo de firmas nacionales con alguna incursión internacional, y otra en la que las grandes marcas y los escotes dieron más titulares que los propios premios. Ahora el patrón es otro: mezcla quirúrgica de piezas de cadena con joyas de valor real, y una fiscalización del precio que se ha convertido en su seña de identidad.
Que lo haga en Oviedo añade capas. No hay mejor escenario que una Reina en su tierra, ni mejor mensaje para quien mira el bolsillo que verla con una blusa de H&M en lugar de una pieza de Alta Costura. Unos lo llamarán cercanía; otros, cálculo. Probablemente sea las dos cosas, y ambas le sirven.
Queda la pregunta de siempre: cuándo se repite. Su historial invita a pensar que volveremos a verla, y no una sola vez. Mientras tanto, la agenda oficial se puede seguir en la web de Casa Real, donde el viernes habrá otra cita y otro look que diseccionar. Ahí lo dejamos.
El Termómetro de Cotilleo
🌡️ Nivel de drama: 5/10. Sin traición ni carpeta, pero un agotado en horas siempre alegra la tarde.
🏆 Quién gana, quién pierde: Gana H&M con la mejor campaña gratuita del año; pierde quien intentó comprarla a media tarde.
🔮 ¿Habrá réplica o exclusiva pronto?: Reposición anunciada y portada de revista en menos de una semana. La blusa se repite, seguro.
Aitana ha soltado en la radio argentina eso de ‘ya me caso y todo’ y tuvo que aclararlo en directo.
La ocasión: una entrevista en Nadie Dice Nada, el programa de Luzu TV, aprovechando su gira Cuarto Azul World Tour, que este mes de octubre la lleva al Movistar Arena de Buenos Aires con tres conciertos. Entre pregunta y pregunta sobre su single ‘Superestrella’, alguien sacó el tema de los celos y se abrió la caja de los truenos.
Todo empezó con una pregunta sobre los celos
Porque Aitana, que lleva meses con el youtuber zamorano Daniel Alonso —Plex para el resto del planeta—, contestó sin filtro: ‘Antes era un poco celosa, pero con Dani no lo soy porque me da mucha tranquilidad. Es el mejor del mundo entero’.
Y de ahí al altar en cuestión de segundos. La cantante confesó que le haría ilusión casarse y tener hijos, con esa naturalidad de quien lo tiene claro y no le importa decirlo en voz alta. ‘Soy la típica persona para eso’, añadió.
El susto llegó antes, cuando soltó lo de ‘ya me caso y todo’ entre risas y se vio en la obligación de frenar el titular: ‘O sea, no me caso. Digo que ojalá sea ya para toda la vida, a eso me quería referir. No me caso ni nadie me ha pedido matrimonio ni nada’.
Entre el ‘sí quiero’ y el ‘no me caso’ hay exactamente treinta segundos de titular que ella misma se encargó de desactivar.
El contraste lo puso ella sin que nadie preguntara: ‘La última vez que vine aquí estaba sin novio y supertriste. Pero ahora ya no’. Dos frases, cero dramatismo y todo el contexto que necesita cualquier seguidor que llevase meses leyendo teorías en redes.
El día que le escribió porque le parecía ‘guapísimo’
La historia de cómo se conocieron tiene más miga de la que parece. Fue en el estreno de su documental, Aitana: Metamorfosis, en 2025, cuando desde producción le pidieron que invitara a creadores de contenido. ‘Yo no conocía a ningún youtuber. Solamente conocía a Ibai y a TheGrefg’, reconoció.
Pero a Plex sí le tenía fichado. ‘Cuando yo lo vi dije: Uy. Lo vi tan guapo, tan alto…’, contó entre risas. Le invitó a la fiesta posterior; él le respondió que se iba a dar la vuelta al mundo. Y ahí, con la copa en la mano, ella le pasó su número de teléfono. Sin rodeos y sin intermediarios.
Del primer mensaje a una cita en Japón y de ahí a media cartelera: República Dominicana, , y Nueva York, antes de volver a instalarse en España. ‘Es mi familia’, zanjó la cantante. Ahí es nada.
Un romance que se cuenta solo (y le sale bien)
Hay parejas que anuncian su amor con nota de prensa y hay parejas que lo sueltan en una radio extranjera, sin guion y con una broma mal calibrada de por medio. Este es el segundo caso, y por eso funciona. La carrera de la catalana, desde su paso por OT en 2017 hasta llenar arenas en Argentina, tiene un recorrido sobradamente documentado, pero su vida sentimental siempre había sido un terreno más opaco: hace un año, en ese mismo país, se definía como ‘supertriste’ y sin pareja.
Ahora el relato ha cambiado de tercio y lo hace sin victimismo, con la complicidad justa y con un Plex que, de momento, no necesita aparecer en pantalla para existir en la conversación. El precedente más cercano en el ecosistema patrio es el de otras creadoras e intérpretes que convirtieron su relación en contenido y acabaron con la mitad del fandom auditando cada stories: aquí, de momento, hay entrevista, anécdota y un ‘es mi familia’ que vale más que cualquier post conjunto. La clave está en la dosificación. El día que haya boda de verdad, la veremos en un plató antes que en una portada, y eso ya dice mucho de cómo ha cambiado el oficio del cotilleo.
Queda la duda razonable: ¿fue una torpeza de directo o el mejor titular posible sin confirmar absolutamente nada? En esta redacción lo tenemos claro, y las cuentas de cotilleo también, que llevan desde ayer recortando el clip por el minuto exacto del ‘ya me caso’. Habrá que ver cómo termina esto, pero el próximo movimiento no será de ellos: será de quien pregunte por la fecha.
El Termómetro de Cotilleo
🌡️ Nivel de drama: 6/10. Ni boda ni bofetada: un despiste de directo con titulares de regalo.
🏆 Quién gana, quién pierde: Gana Aitana, que se lleva el foco sin confirmar nada; pierde quien haya cortado el clip sin el aclarado posterior.
🔮 ¿Habrá réplica o exclusiva pronto?: En cuanto vuelva a España le preguntan por la fecha en el primer photocall. Ahí sí habrá respuesta o silencio incómodo.
Mar Flores vuelve del Sudeste Asiático con una traición bajo el brazo y una confesión que dejó el plató en silencio.
Quince días de playas paradisíacas, fotos de ensueño y reflexiones sobre el amor. Y detrás, una decepción que no ha conseguido disimular ni con filtro.
La mentira que Mar Flores descubrió antes de coger el avión
Todo empezó con dos mensajes en sus redes. El primero apuntaba a quien salta de una relación a otra: ‘Quien salta de una relación a otra no ama, consume personas para no enfrentar su propio vacío’. El segundo era todavía más afilado: ‘Quizás el problema no es que el amor ya no dure, sino que muchos se van justo cuando empieza el trabajo de construirlo’.
Las alarmas saltaron. La respuesta llegó en Y ahora Sonsoles, donde contó qué había detrás de tanto misterio. El viaje estaba organizado meses atrás por motivos profesionales y no era para hacerlo sola: primero pensó en una persona, luego en su hermana después en uno de sus hijos. Nada salió como esperaba y llegó a cancelarlo.
Hasta que una conversación lo cambió todo. ‘Descubro una mentira tremenda que me hace daño en el corazón y decido irme sola’, soltó. Y el plató se quedó, de repente, con la miel en los labios.
Hay confesiones que se hacen con nombre y apellidos, y otras que se dejan flotando en el plató para que el público haga el trabajo.
‘Amistades peligrosas’, añadió, sin dar nombres. Traducido: alguien de su círculo le falló y ella respondió poniendo miles de kilómetros de por medio en lugar de quedarse en casa lamentándose.
‘Descubro que una persona me traiciona, pero en vez de quedarme llorando y pasándolo mal, reactivé mi viaje’, explicó. Y remató con la frase que resume su decepción entera: ‘Cuando alguien te miente, te rompe el corazón y las ganas de confiar’.
Quince días, un curso de psicología y una frase que lo dice todo
En plena escapada aprovechó para hacer un curso de psicología avanzada. ‘Me he hecho experta en pensar muchísimo’, reconoció. Tela marinera con el currículum.
¿Amistad rota o desengaño sentimental? Por ahora no hay nombres. La modelo no ha querido relacionar esta traición con su vida amorosa, y ese silencio, en televisión, vale más que tres titulares.
Hay que reconocerle el timing. Contó lo justo para tener tema una semana entera.
Por qué esta confesión suena distinto a lo que suele verse
Mar Flores, cuya trayectoria completa puede consultarse en su ficha de Wikipedia, lleva desde los noventa saltando de portada en portada, y su biografía pública se ha contado casi siempre en clave sentimental. Por eso llama la atención que esta vez el foco no esté en una pareja, sino en una amistad. El giro no es menor: mueve el drama del amor al círculo de confianza.
El patrón, sin embargo, es conocido. La indirecta en redes, la entrevista en plató, la confesión sin nombres y el misterio servido en bandeja. Es el manual que la prensa rosa clásica lleva décadas perfeccionando, y funciona: quien siembra la duda se lleva dos semanas de titulares y deja una pregunta pendiente que puede vender más adelante. El clip ya circula por todas partes y en la web del programa siguen colgadas las declaraciones completas.
Lo más interesante es lo que no dice. Si el nombre no aparece, la historia sigue abierta, y ahí está el negocio: mientras nadie confirme, cualquiera del entorno puede ser el sospechoso. Eso sí, el desgaste existe. Las ‘amistades peligrosas’ a las que aludió tienen ahora una diana encima y lo saben.
Habrá que ver cuánto tarda en cerrarse el círculo. De momento, ella ha vuelto, ha contado lo justo y ha dejado la puerta entreabierta. Cosas que pasan en el universo Flores.
El Termómetro de Cotilleo
🌡️ Nivel de drama: 7/10. Traición sin nombre, viaje al otro lado del mundo y un plató entero picando el anzuelo.
🏆 Quién gana, quién pierde: Gana Mar Flores, que se lleva portada sin soltar un solo nombre; pierde la amistad anónima, hoy sospechosa en toda España.
🔮 ¿Habrá réplica o exclusiva pronto?: Antes de que acabe el mes hay ampliación o un nombre que se cae solo. Los teléfonos ya echan humo.
La primera serie de Carmen Machi en televisión no fue ‘Aída’: fue ‘Manos a la obra’, en 1999, con dos capítulos sueltos.
1999, el año en que la tele le abrió la puerta de servicio
Lleva casi tres décadas en el oficio, pero su primer rodaje para la pequeña pantalla fue aquel. En 1999, el mismo año en que se estrenaba en cines con ‘Lisa’ y ‘Shacky Carmine’, se dejó caer por la comedia de Antena 3 que llevaba desde 1998 haciendo reír al personal.
La ficción, emitida entre 1998 y 2001, sumó seis temporadas con Manolo y Benito en el centro de todo: Ángel de Andrés López y Carlos Iglesias daban vida a dos albañiles de obra y desastre. Por su puerta pasaron rostros que después serían otra cosa: Carmen Rossi, Fernando Cayo, Nuria González, Jorge Calvo, Silvia Marsó, o incluso Jesús Vázquez. La ficha completa de la serie sigue disponible en la entrada de Wikipedia del formato.
El invento tuvo incluso regreso: en 2006 volvió como ‘Manolo & Benito Corporeision’, una temporada, y doce episodios que sirvieron para comprobar que la nostalgia televisiva existía mucho antes de que se llamara reboot.
Dos capítulos, dos personajes y una vaca que no era de nadie
En el capítulo 33 de la segunda temporada, Carmen Machi interpretó a una mujer gitana a la que Manolo atribuye por error la propiedad de una vaca que se había colado en el almacén. El personaje respondía a un estereotipo que entonces se despachaba sin pudor y hoy se mira con otra cara; sirva como foto exacta de una época.
El segundo bocado fue mejor. Capítulo 4 de la tercera temporada, como jefa de una tienda de ropa que pone en su sitio a Benito cuando este se presenta a ligar con Romy, la dependienta a la que daba vida Silvia Espigado, la futura Clara de ‘Cuéntame’. Dos escenas, dos registros y una actriz que ya sabía perfectamente dónde poner el acento.
En 1999 nadie la fichaba por su nombre: la tele la dejó entrar por la puerta de servicio y ella acabó quedándose con el edificio entero.
Quien quiera revisitar ese arranque lo tiene fácil. La serie está completa en la plataforma de Atresmedia, también accesible con suscripción a través de Prime Video. Veintisiete años después, aquel capítulo 33 sigue funcionando como lo que es: un documento.
Por qué este rescate dice más de la tele de ahora que de la de antes
A finales de los noventa, la ficción española fichaba cómicos de la escena y los soltaba en episodios sueltos, sin tráiler ni anuncio. Se probaba. La tele de entonces probaba; la de ahora ficha, escribe a medida y firma contratos de dos temporadas antes de saber si el intérprete aguanta un plano medio. Aquel sistema rudimentario tenía una virtud enorme: dejaba que el talento se equivocara en público.
Carmen Machi no llegó a la primera fila por una puerta grande, sino por dos episodios de encargo en una comedia de albañiles. Después vino todo lo demás: Merche en ‘Ocho apellidos vascos’, Aída en ‘7 vidas’ y en ‘Aída’, el Goya, la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes de 2024 y el Premio Nacional de Cinematografía. Casi treinta años de oficio que empezaron con un papel episódico y un sueldo de un día.
Queda el detalle que casi nadie recuerda y que hoy merece relato: esa mujer que aparece dos veces en ‘Manos a la obra’ es la misma que después sostuvo media comedia española. En los próximos días toca revisar el catálogo de Atresplayer y mirar el capítulo 33 con otros ojos, los de quien ya sabe cómo acaba la historia. La próxima portada nostálgica la pone el algoritmo, casi seguro.
El Termómetro de Cotilleo
🌡️ Nivel de drama: 4/10. Salseo de hemeroteca: cero gritos, pero una vaca y dos episodios dan para comentar.
🏆 Quién gana, quién pierde: Gana Atresplayer con el catálogo resucitado; pierde la memoria colectiva, que solo recuerda ‘Aída’.
🔮 ¿Habrá réplica o exclusiva pronto?: Sin respuesta oficial, pero el revival de ficciones noventeras va a seguir dando titulares.
Susanna Griso ha zanjado en El Hormiguero la polémica que rodeó su boda: la guayabera de Luis Enríquez Nistal.
La presentadora de Espejo Público se sentó frente a Pablo Motos y, entre repaso de carrera y titulares de actualidad, sacó el tema que llevaba meses colgando del armario. Por qué medio país habló más del atuendo del novio que del vestido de la novia.
El look que convirtió al novio en protagonista involuntario
La boda se celebró el 25 de julio en la playa de S’Agaró, en Girona, con alrededor de 200 invitados. Era el segundo ‘sí, quiero’ de Griso, que pasó más de veinte años casada con Carles Torras y que, después de la ruptura de 2020, encontró en Luis Enríquez Nistal algo parecido a la calma: años de amistad, noviazgo desde 2025 y una pedida que no se hizo esperar.
Y entonces, la guayabera. ‘En la boda no se habló de la guayabera, todo el mundo la llevaba’, explicó la periodista. El matiz es que Luis eligió una de un color distinto, más llamativo, y desde fuera aquello se leyó como un desafío al protocolo playero.
‘La gente que no conocía el protocolo lo vio muy informal, pero para los invitados era lo más normal’, añadió. Traducido: en una boda en la costa gerundense, la guayabera no es rebeldía, es uniforme. El problema fue el color.
Es la única boda en la que se ha hablado más del novio que de la novia, sentenció ella, y no le falta razón. El vestido de la presentadora pasó casi desapercibido frente a un debate de redes que duró semanas.
La guayabera no fue rebeldía: era la norma de la casa y el único que se saltó el manual fue él, al elegir otro color.
Lo que de verdad le molestó al novio
Porque el asunto no se quedó en el estilismo. ‘Empezaron a hacer muchos memes con el tema de que él está muy serio. A él no le gustan las fotos, él está normalmente serio. En todas las fotos a lo largo de la historia, y puedo demostrarlo, siempre está serio’, contó. Hasta ahí, anécdota.
El daño estaba en la segunda lectura: que la gente pensara que iba arrastrado a su propia boda. Ahí se le acabó la gracia al novio, y con razón. Una cosa es que te conviertan en meme por la cara y otra que te acusen de no querer estar. La mayoría de los comentarios apuntaba en esa dirección.
Ella lo contó sin dramatismo, con esa media sonrisa de quien lleva años entrevistando a otros y sabe cuándo conviene bajar el tono. Pero el mensaje quedó clarísimo: el hombre serio de las fotos no estaba incómodo, estaba siendo él.
De S’Agaró a los memes: lo que esta boda dice de nosotros
No es la primera vez que una boda con invitados conocidos acaba convertida en juicio popular sobre el estilismo de alguien que no es la protagonista. Ha pasado con invitadas que se saltaron el dress code, con madrinas que se comieron la escena y con novios que eligieron mal el color del traje. La mecánica es siempre la misma: una foto, un recorte, un meme y una sentencia en menos de veinticuatro horas. El contexto —el protocolo, la hora, el calor de julio en la Costa Brava— nunca viaja con la imagen.
Lo interesante es quién gestiona el relato. Susanna Griso no necesitaba defenderse: necesitaba defender a su marido. Y eligió hacerlo en el plató de mayor alcance de la televisión en abierto, ese late night de Antena 3 que se ha convertido en confesionario de guardia para todo lo que antes se arreglaba en una revista. Lleva media vida contando la actualidad y, cuando tocó contar algo suyo, aplicó el oficio: dato, contexto y una frase con gancho. Ojo, que el gesto tampoco es inocente: quien se sienta ahí a aclarar algo está eligiendo el altavoz, no la discreción. Su trayectoria, de los informativos a la mesa de Espejo Público, está resumida en su ficha de Wikipedia.
Queda lo de siempre: la próxima boda con guayabera tendrá su propio juicio en redes y el novio será el último en enterarse de que su camisa era noticia. De momento, la pareja ha hecho lo que estaba en su mano: poner contexto donde solo había chiste. Y eso, en el ecosistema del salseo, ya es un pequeño milagro.
El Termómetro de Cotilleo
🌡️ Nivel de drama: 6/10. Ni crisis ni portada de ruptura: meme veraniego, aclaración otoñal y a otra cosa.
🏆 Quién gana, quién pierde: Gana Susanna, que controla el relato; pierde el anonimato del novio, que ya es personaje sin quererlo.
🔮 ¿Habrá réplica o exclusiva pronto?: La próxima boda playera con invitados famosos reabrirá el debate. Y el aniversario, en julio, volverá a portada.
Paloma González ha sentenciado el estilo de la reina Letizia con seis palabras: ‘Me aburre soberanamente’.
La estilista no buscaba titular. Estaba en la celebración del quinto aniversario del tablao La Carmela, entre rostros conocidos —Alejandra Rubio, Carlo Costanzia, Eugenia Martínez de Irujo, Ortega Cano con Gloria Camila— y con la conversación derivando hacia el armario de la Familia Real, con los Premios Princesa de Asturias como telón de fondo. La frase quedó dicha y ya corre por los grupos de WhatsApp de media Zarzuela.
Y no se quedó ahí. La experta añadió el matiz que convierte la opinión en sentencia: ‘me parece que va muy elegante, pero con lo guapísima y el estilazo que tiene, podría sacarse muchísimo más partido’.
Elegante sí, pero sin el ‘rollo’ que ella pide
El argumento de González no es que Letizia vista mal. Es que viste por debajo de sus posibilidades. Puso ejemplos concretos: Rania de Jordania y las mujeres de Mónaco, ‘que van mucho más cool, de Chanel y tal, con más rollo’. Traducido: menos traje chaqueta de manual y más riesgo asumido.
La crítica tiene gracia porque llega de alguien que vive del look ajeno y que ya había comentado el estilo de Georgina Rodríguez sin que se le moviera un músculo. No es una voz de foro. Es criterio profesional dicho sin anestesia.
El problema de Letizia no es el gusto: es que lleva años firmando el mismo gesto impecable y previsible.
El Rey se libra del examen, y con nota
Felipe VI salió indemne. ‘Me encanta. El rey, don Felipe, lleva una sastrería siempre impecable, muy clásico, pero va siempre que te cagas, perdona la expresión’, contó la estilista. La sastrería del Rey sale celebrada y no cuestionada.
El detalle no es menor. Quien despelleja el armario femenino de la institución suele tener manga ancha con el masculino, y aquí ocurre justo lo contrario: el hombre aprueba, las mujeres suspenden. Algo dice eso del listón que la opinión pública coloca a cada lado.
Leonor y Sofía: ‘parece que tienen 50 años’
El tramo más incómodo llegó con las infantas. González fue directa: ‘me parece que son tan jóvenes, que están tan asesoradas, que las pobrecillas todavía no han encontrado su identidad’. Y remató con una imagen que va a repetirse en portada: ‘va mi abuela, que tiene 90, más moderna’.
Su consejo al equipo de estilismo es explícito: ‘no las vista tan señoronas, no las vista tan mayores’. Puso el espejo en Carolina de Mónaco y Carlota Casiraghi, capaces de ir con vaqueros y tacón sin perder elegancia.
De Rania a Casiraghi: el espejo en el que Zarzuela no quiere mirarse
Conviene poner esto en perspectiva. Hace veinte años, Letizia era la promesa que rompía el molde: falda de tubo, blazer entallado y una complicidad con la moda española que dio alas a medio sector. Aquel relato funcionó. El de ahora es otro: uniformidad, repetición de armario, cero riesgo. Y ahí el diagnóstico de González se convierte en análisis.
El contraargumento existe. La Corona no vende tendencias: vende continuidad, y un armario previsible, es un armario que no genera titulares incómodos. El problema es que ese cálculo tiene un coste visible, sobre todo en la generación joven de la institución, donde ir ‘de señora’ no es una elección estética sino una decisión de comunicación heredada.
Lo llamativo es que el espejo que propone la estilista no es un espejo cualquiera: son casas reales que llevan décadas convirtiendo el protocolo en estilo propio, con firma de sello incluida. Si ellas pueden, la pregunta es por qué aquí se ha decidido que no. La próxima aparición oficial de peso, con la agenda de Casa Real como termómetro, dará la respuesta.
El Termómetro de Cotilleo
🌡️ Nivel de drama: 5/10. Una estilista suelta la frase, se viraliza y Zarzuela hace como que no ha leído nada.
🏆 Quién gana, quién pierde: Gana Paloma González, que se lleva el titular del mes; pierde el equipo de estilismo de la Reina, señalado sin nombrarlo.
🔮 ¿Habrá réplica o exclusiva pronto?: Casa Real no contestará nunca; la respuesta llegará en forma de look distinto en la próxima cita.
La Familia Real aterriza hoy en Oviedo y la agenda de los Premios Princesa de Asturias 2026 tiene un nombre propio: Leonor.
Felipe VI, Letizia y sus dos hijas llegan este jueves 22 de octubre al Principado, un día antes de la gala del Teatro Campoamor. Asturias es tierra natal de la reina y eso, en palacio, siempre se nota en el relato.
La cita arrancó el pasado 14 de octubre y se prolonga durante diez jornadas; la Familia Real se incorpora a los actos a partir de su llegada, con el concierto como primer gran escaparate.
Jueves 22: Mendelssohn, dos sopranos y un tenor para abrir la semana
A las 19:00 horas, el Auditorio Príncipe Felipe acoge el tradicional Concierto Premios Princesa de Asturias, un programa íntegramente dedicado a Félix Mendelssohn. Sobre el escenario, la Orquesta Sinfónica del Principado de Asturias y el Coro de la Fundación, dirigidos por el maestro Nuno Coelho, con las sopranos Sylvia Schwartz y Pilar Alva-Martín y el tenor Santiago Ballerini. La programación completa de estos días, con sedes y horarios, está disponible en la web de la Fundación Princesa de Asturias.
Viernes por la mañana: el día en que Leonor despacha sola
Las audiencias del viernes son el termómetro real de la semana. A las 11:20, en el Salón de Consejos del Hotel de la Reconquista, pasan por delante de Leonor y Sofía los galardonados con los Premios Fin de Grado 2025 de la Universidad de Oviedo; veinte minutos después, a las 11:40, el turno es de las Medallas de Asturias, Hijos Predilectos e Hijos Adoptivos 2026.
A las 12:30 llega el momento que en la Casa llevan meses preparando con discreción: en el Salón Covadonga, la Princesa recibe por primera vez en solitario a los galardonados de esta edición. Sin padre, sin madre y sin hermana. Solo ella y los premiados.
Una audiencia en solitario no es un cambio de agenda: es el primer borrador de una jefatura de Estado.
Media hora después, a las 12:50, los monarcas y la infanta se reincorporan para la audiencia con los presidentes de los jurados, los patronatos de la Fundación y los patronos eméritos.
Viernes por la tarde: Campoamor, discursos y Patti Smith
A las 18:30 arranca la ceremonia en el Teatro Campoamor, presidida por Felipe y Letizia y con sus dos hijas presentes; Doña Sofía suele ser también una presencia habitual. Habrá discursos del rey y de la princesa, además de los de Julian Barnes en Letras, Christina Koch en Concordia, Timothy Garton Ash en Ciencias Sociales y Patti Smith, en Artes.
Aquí no hay sorpresas de guion: himno, gala y palabras medidas. Cosas del protocolo.
Sábado en Llanes: el acto donde el protocolo se relaja
El sábado, a las 12:30, la Cofradía de Pescadores Santa Ana de Llanes recibe el Premio al Pueblo Ejemplar 2026. Es el acto que deja las escenas más espontáneas de toda la semana: menos moqueta, más calle y algún saludo improvisado que otro.
Lo que de verdad se cuece en Oviedo
En 2019, una Leonor de trece años subió al escenario del Campoamor para pronunciar su primer discurso. Siete años más tarde, esa misma niña despacha audiencias sin que nadie le sujete el guion. Ahí está el salto: la Casa ha dejado de presentarla como heredera en formación para empezar a tratarla como institución que ya funciona sola. La cita de las 12:30 del viernes no es un gesto simpático de agenda; es un ensayo general con público.
Conviene mirarlo con la perspectiva de las ediciones anteriores. Hasta ahora ese tipo de encuentros se celebraban en bloque, con los reyes delante y las dos hermanas a la par. El cambio llega el mismo año en que se prueba el formato y, si las imágenes funcionan, se repite sin aspavientos. La lectura es clara: palacio dosifica y mide.
También habrá que estar atento al sábado. Llanes es, históricamente, el día más rentable en términos de imagen: menos protocolo, más vecinos y esa foto de la Familia Real mezclada con el pueblo que tanto rédito deja. Si el contraste con la solemnidad del Campoamor funciona, la próxima temporada traerá más actos de ese tipo.
Queda la duda de siempre: qué dice Leonor en su discurso. Ahí se mide el fondo, no la coreografía.
El Termómetro de Cotilleo
🌡️ Nivel de drama: 5/10. Protocolo impecable y cero estridencias, pero la audiencia en solitario da material para días.
🏆 Quién gana, quién pierde: Gana Leonor, que se queda con los focos; pierde el resto de premiados, eclipsados por la coreografía.
🔮 ¿Habrá réplica o exclusiva pronto?: El sábado en Llanes llega la foto relajada y el lunes, las comparativas de gestos. Seguro.
El libro sobre Leonor ya está en las librerías y su autora ha soltado la frase que incomoda en Zarzuela.
Angie Calero Belenguer, corresponsal de Casa Real de La Vanguardia, firma Leonor de Borbón Ortiz. Una reina para el futuro. En la entrevista de lanzamiento, concedida a Vanity Fair, defendió que veremos a la Princesa de Asturias fuera del control de Zarzuela: ‘Claro que se la verá tomando cervezas en la universidad en algún momento. Seguro. Si su padre lo hacía, ella también’.
Cuesta imaginarlo, y eso es justo la noticia. Acostumbrados a verla con uniforme militar, en actos oficiales y con el gesto de circunstancia, la heredera aparece casi siempre en un marco que palacio controla al milímetro. Trasladar esa figura a una terraza con cañas exige un ejercicio de imaginación que la autora hace sin pestañear. Para quien quiera situarse, su entrada de Wikipedia resume la formación oficial, pero no lo que aquí se discute.
La revelación que su autora defiende en público
La periodista no habla de oídas. Antes de recalar en La Vanguardia cubrió la actualidad de la Familia Real en ABC y, en el libro, recoge testimonios inéditos: un antiguo profesor de Leonor y el científico Carlos López-Otín, que mantuvo contacto regular con la familia durante años. Con ese material encima de la mesa, sus opiniones pesan más que una quiniela de barra de bar.
También explica el mecanismo de la discreción. Desde la web oficial de la Casa del Rey se dan recomendaciones para evitar que se filtren fotografías de Leonor y de Sofía en sus actividades privadas. Es respeto hacia las dos hermanas, sí, y también sentido práctico: cada imagen privada de la heredera tiene capacidad de convertirse en portada en cuestión de minutos.
El ejemplo clásico son las fotos en bikini durante su formación a bordo del Juan Sebastián Elcano. No sentaron bien en Zarzuela y, según ESdiario, el malestar fue sobre todo por seguridad, no por estética. Ahí está el nudo: lo que para una veinteañera es una tarde cualquiera, para la institución es un problema de gestión.
La Zarzuela no teme que Leonor se tome una caña; teme el teléfono que la graba desde la mesa de al lado.
El precedente de su padre y el matiz que nadie quiere escuchar
La comparación con Felipe VI es inevitable y Calero la usa a su favor. El entonces Príncipe tuvo juventud, amigos, salidas, y relaciones personales más allá de la agenda. Nada hace pensar que su hija vaya a renunciar a ese territorio.
Pero la autora pone el freno donde toca: Leonor no es una universitaria corriente y su vida no se puede equiparar sin matices a la de cualquier compañera de clase. Su destino viene con una responsabilidad constitucional que no se aparca al salir del campus.
Para Calero, uno de los grandes retos de la heredera será conservar la empatía desde una posición de privilegio absoluto. La educación que, según su relato, han querido darle Felipe VI y Letizia apunta en esa dirección: que sus hijas conozcan realidades que no son la suya. Visto así, la caña universitaria no es frivolidad, es entrenamiento.
Análisis: por qué este libro incomoda más de lo que parece
Conviene separar dos cosas. Una periodista especializada opina sobre el futuro de la Princesa y un titular se convierte en terremoto. Hasta ahí, rutina. Lo interesante es el momento: el volumen llega cuando Leonor encadena formación militar y académica, y cualquier frase que la acerque a la vida normal pasa factura al relato de contención que palacio ha construido con mimo.
Mi lectura es que en Zarzuela no molesta la predicción, molesta el precedente. Si se instala la idea de que las fotos informales de la heredera son inevitables, la institución pierde la única baza que le queda en ese terreno: decidir cuándo y cómo. En comunicación eso se llama ceder la iniciativa, y la historia reciente de la Corona se ha escrito precisamente sobre ese control. Entregarlo a cuenta de una terraza no se hace en una tarde. Tampoco se improvisa la respuesta: el silencio de palacio, en estas lides, suele ser la primera frase de un comunicado que llega semanas después. Habrá que ver si el libro se queda en anécdota de entrevista o se convierte en el nuevo manual de estilo de la heredera. La próxima portada lo dirá.
El Termómetro de Cotilleo
🌡️ Nivel de drama: 6/10. Libro, frase incómoda y palacio en silencio: salseo de guante blanco, pero salseo.
🏆 Quién gana, quién pierde: Gana la autora, que vende tesis y ejemplares; pierde el equipo de comunicación que ahora tendrá que responder sin decir nada.
🔮 ¿Habrá réplica o exclusiva pronto?: Portada en dos semanas, seguro. Y una foto de Leonor en una terraza antes de lo que creen en Zarzuela.
Julia Janeiro atraviesa una etapa muy diferente a la que vivió cuando cumplió 18 años y comenzó a recibir una atención mediática que, según se ha contado, le resultó difícil de gestionar. La hija de Jesulín de Ubrique y María José Campanario ha cambiado su manera de relacionarse y ahora se muestra mucho más desenvuelta ante el público. Sin embargo, su nueva exposición también ha despertado comentarios y advertencias sobre los riesgos de la fama, un escenario en el que su enfrentamiento con Belén Esteban continúa ocupando titulares.
El cambio radical de Julia Janeiro
Julia Janeiro posando. (Foto: Instagram)
La transformación de Julia Janeiro es uno de los aspectos que más ha llamado la atención en los últimos meses. La joven, conocida también como Juls, ha pasado de mantener un perfil discreto a protagonizar apariciones públicas en las que se muestra más espontánea y directa. Su participación en un nuevo programa de televisión ha permitido conocer otra faceta de su personalidad, aunque no todos los que han compartido esa experiencia con ella parecen reconocer a la mujer que ahora ven ante las cámaras.
Una de las personas que ha hablado sobre este cambio es Marta Pombo, que ha coincidido con Julia en ‘La caja amarilla’, el formato de Antena 3 presentado por Manel Fuentes. El espacio reúne a doce famosos que se enfrentan a diferentes retos mientras conviven durante el desarrollo del concurso. Entre sus participantes figuran nombres como Tamara Gorro, Eduardo Navarrete, Ana Guerra, Adrián Lastra y Colate Vallejo-Nágera, además de la propia influencer.
La experiencia ha permitido a Marta Pombo hacerse una idea de cómo es Julia fuera de los focos. Sin embargo, la imagen que conserva de aquella convivencia contrasta con la actitud que ha observado posteriormente en sus apariciones públicas. La influencer ha reconocido que le ha sorprendido la evolución de la hija del torero, especialmente por la diferencia entre su comportamiento durante el programa y la seguridad que transmite ahora.
«Me ha sorprendido un poco la Juls que conocí en el programa y luego quién he visto en las cámaras. Fue mucho más tímida con nosotros», ha explicado Marta Pombo al hablar de su compañera. Sus palabras apuntan a un cambio de actitud que podría estar relacionado con la adaptación progresiva al entorno televisivo y a la atención pública que conlleva participar en este tipo de formatos.
El lado más desconocido de Julia Janeiro
Julia Janeiro posando. (Foto: Instagram)
La influencer también ha planteado una posible explicación para esa diferencia. A su juicio, la falta de familiaridad con el medio pudo influir en la manera de comportarse de Julia durante aquella primera experiencia. «Creo que igual al ser un primer programa, pues todavía igual no estaba tan… o no conocía el entorno, ¿sabes? Al final te cierras un poco, te proteges», ha señalado.
La advertencia de Marta Pombo sobre los peligros de la fama constituye otro de los puntos destacados de sus declaraciones. La creadora de contenido, que conoce de primera mano la exposición que implica desarrollar una carrera pública, ha querido recordar a Julia que la popularidad puede cambiar rápidamente y que el reconocimiento no siempre se mantiene en el tiempo.
«Si tienes actitud, puedes ser quien quieras. Ahora, hay que tener cuidado con el doble filo de los medios, porque te puedes creer una súper estrella que, de repente, te viene el aire por un lado y también te hacen caer desde lo más alto en un segundito. O sea, que hay que tener cuidado», ha aconsejado.
El mensaje llega en un momento en el que Julia parece más cómoda con su nueva faceta pública. La joven ha ganado protagonismo y se muestra más dispuesta a responder a las críticas, una actitud que contrasta con la discreción que mantuvo durante años. Su creciente presencia mediática también ha coincidido con sus enfrentamientos públicos con Belén Esteban, una figura con la que mantiene una relación marcada por las diferencias familiares en torno a Jesulín de Ubrique.
No obstante, las palabras de Marta Pombo no se centran en ese conflicto, sino en la impresión que le ha causado el cambio de Julia y en la importancia de gestionar con prudencia la popularidad. La influencer también ha aclarado que la relación entre ambas es prácticamente inexistente fuera del contexto del programa. «Nula. Sí. Creo que se verá en el programa», ha afirmado cuando le han preguntado por su vínculo actual.
Marta ha explicado que la convivencia televisiva no siempre genera amistades y que, aunque algunas personas terminan estrechando lazos durante la experiencia, con otras no surge la misma conexión. «Hubo personas que convivimos un montón, que hicimos también el esfuerzo de convivir y de conocernos, y al final el roce hace el cariño», ha comentado. También ha puntualizado que no mantener una relación cercana no implica necesariamente que exista un problema personal.
Las declaraciones vuelven a situar a Julia Janeiro en el centro de la conversación pública, aunque esta vez por la percepción que otras personas tienen de su evolución. Su nueva actitud, el interés que despierta su vida y su exposición ante las cámaras forman parte de una etapa en la que todavía está definiendo cómo quiere desenvolverse en los medios.
Para Belén Esteban y el resto de la familia, el protagonismo creciente de Julia mantiene abierto un escenario de interés mediático alrededor de los Janeiro. Sin embargo, las declaraciones de Marta Pombo no anuncian ninguna nueva revelación familiar ni confirman un cambio en el conflicto entre ambas partes. Lo que sí ponen sobre la mesa es una cuestión que acompaña a la trayectoria pública de Julia: cómo gestionar una popularidad creciente sin quedar atrapada por las expectativas que genera.
María Patiño vuelve a tener un proyecto televisivo entre manos. Después de varios meses alejada de la pequeña pantalla tras el final de ‘No somos nadie’, la periodista gallega prepara su regreso a TEN con un nuevo reto profesional. Será la encargada de ponerse al frente de ‘El sótano queen’ a partir del lunes 26 de octubre, tomando el relevo de Alba Carrillo, que abandonó el espacio para centrarse en su nueva etapa profesional en La Séptima.
María Patiño recupera su trono en TEN
María Patiño en su programa. (Foto: YouTube)
La noticia supone un nuevo capítulo en la trayectoria de una de las caras más reconocibles del universo ‘Sálvame’. Tras la desaparición de aquel formato y los sucesivos intentos por mantener vivo su espíritu, María Patiño vuelve a encontrar un lugar desde el que desarrollar su faceta como presentadora. TEN apuesta de nuevo por ella para renovar uno de sus espacios, que conservará su tono desenfadado, ácido y provocador, aunque con una nueva identidad.
El anuncio llega después de que la periodista reapareciera este miércoles en televisión como colaboradora de ‘Cara al show’, el programa de Marc Giró. Su participación tendrá carácter semanal, pero este regreso era solo el primer paso de una semana especialmente importante para la gallega. Su incorporación a ‘El sótano queen’ confirma que su vuelta a la televisión no se limitará a intervenciones puntuales, sino que tendrá continuidad con un proyecto propio.
El cambio de nombre del programa acompaña a la llegada de su nueva presentadora. ‘El sótano club’ pasa a convertirse en ‘El sótano queen’, una reformulación con la que TEN busca abrir una nueva etapa tras la inesperada marcha de Alba Carrillo. La modelo había estado al frente del espacio hasta hace apenas unos días, pero decidió abandonar el proyecto para concentrarse en su nuevo trabajo en La Séptima, donde presentará un programa para las tardes del fin de semana.
La salida de Alba Carrillo estuvo rodeada de incertidumbre. El pasado jueves, la televisiva abandonó el plató entre lágrimas, una escena que generó dudas sobre su continuidad y sobre el futuro inmediato del formato. Poco después se conoció que había optado por dejar el programa, poniendo fin a una etapa que ahora da paso a la llegada de María Patiño.
La elección de la periodista supone también una nueva oportunidad para recuperar la estabilidad profesional después de unos meses complicados. El final de ‘No somos nadie’, a finales de enero, marcó un punto de inflexión para quienes habían intentado prolongar la fórmula que convirtió a ‘Sálvame’ en uno de los programas más comentados de la televisión española. La cancelación dejó a sus principales rostros ante la necesidad de buscar nuevas oportunidades y replantearse su futuro.
En el caso de María Patiño, el periodo posterior al cierre del formato no resultó sencillo. La presentadora reconoció recientemente que había vivido una etapa especialmente difícil, hasta el punto de describirla como «una travesía en el desierto». La falta de continuidad profesional y la incertidumbre sobre sus próximos pasos le hicieron afrontar unos meses muy distintos a los que había vivido durante años, cuando su presencia en televisión formaba parte de su rutina habitual.
«No lo he sabido gestionar», confesó al recordar cómo se había sentido durante ese tiempo. La periodista explicó que encontró refugio en el deporte, la alimentación y la lectura, actividades que le ayudaron a sobrellevar una situación que no esperaba experimentar de esa manera. Sin embargo, mantenerse alejada de los focos terminó llevándola a considerar otras alternativas laborales.
Entre esas posibilidades llegó a plantearse la apertura de un negocio, aunque todavía no tenía claro en qué sector podría invertir sus esfuerzos. «Mi plan B era poner un negocio. No sé de qué, estaba viendo que funciona muy bien lo de las uñas, pero no sé hacerlas», comentó durante su intervención en ‘Cara al show’. Una confesión que refleja hasta qué punto había llegado a contemplar un futuro alejado de la televisión.
Pese a las dudas, María Patiño también dejó claro que estaba dispuesta a seguir adelante. «Hay un momento en el que te tienes que levantar y decir: quiero continuar», afirmó, en una declaración que cobra un significado especial ante el anuncio de su nuevo proyecto. La llegada a ‘El sótano queen’ le permitirá recuperar el protagonismo televisivo y afrontar una etapa diferente, después de varios meses sin un espacio propio.
El proyecto estrella de María Patiño
María Patiño en su reparición. (Foto: YouTube)
Además, la nueva presentadora contará con margen para intervenir en la evolución del formato. Según la información publicada por ‘El País’, TEN le permitirá proponer nuevos colaboradores, una posibilidad que podría influir en la composición del equipo durante esta nueva etapa. Por el momento, no se han concretado posibles incorporaciones ni se ha confirmado qué rostros acompañarán a la periodista en el plató.
Su regreso también invita a recordar el recorrido reciente del grupo de profesionales vinculados a ‘Sálvame’. Tras el final del programa en Telecinco, algunos de sus integrantes probaron suerte en otros formatos y cadenas, con resultados desiguales. ‘La familia de la tele’, en La 1, y posteriormente ‘No somos nadie’ fueron intentos de prolongar aquella fórmula, pero ninguno consiguió consolidar una continuidad duradera.
Ahora, María Patiño vuelve a TEN con un proyecto que lleva su sello y una nueva oportunidad profesional. El lunes 26 de octubre comenzará su etapa al frente de ‘El sótano queen’, un espacio que pretende conservar la personalidad de su antecesor y adaptarse a la llegada de la periodista. Después de meses de incertidumbre, la gallega vuelve a tener un lugar destacado en la programación y la posibilidad de demostrar cómo funciona su propuesta al frente del formato.
Alejandra Rubio y Carlo Costanzia han vuelto a dejarse ver en público después de varias semanas centrados en su familia. La pareja, que dio la bienvenida a su segunda hija el pasado 29 de agosto, ha reaparecido ante las cámaras con motivo de un evento celebrado en Madrid. Una salida que marca el regreso de ambos a su agenda social tras el nacimiento de la pequeña Tessa y que ha permitido conocer cómo están viviendo esta nueva etapa en casa.
Alejandra Rubio y su novio afianzan la relación
Carlo Costanzia con Alejandra Rubio. (Foto: Instagram)
La hija de Terelu Campos y el hijo de Mar Flores han mantenido un perfil más discreto desde la llegada de la recién nacida. Durante este tiempo, sus prioridades han estado centradas en la crianza de la pequeña y en la adaptación a la nueva dinámica familiar. Ahora, cuando están a punto de cumplirse dos meses desde el nacimiento de la niña, han decidido retomar poco a poco sus compromisos públicos.
El escenario elegido para esta primera aparición ha sido la fiesta del quinto aniversario del Tablao La Carmela, celebrada en el Teatro Calderón de Madrid. El acto reunió a diferentes rostros conocidos, entre ellos Eugenia Martínez de Irujo y José Ortega Cano, en una cita que congregó a representantes del mundo de la televisión y de la crónica social. Para Alejandra y Carlo, sin embargo, la velada tenía un significado especial: suponía su primera salida pública desde que ampliaron la familia.
«Esta es la primera salida que hacemos desde que nació Tessa«, reconoció Alejandra Rubio ante los micrófonos de Europa Press. Con estas palabras, la colaboradora confirmó que habían mantenido su actividad social en un segundo plano durante las primeras semanas de vida de su hija. Una etapa en la que, como sucede en muchas familias tras la llegada de un bebé, la organización cotidiana ha tenido que adaptarse a las necesidades de la recién nacida.
La reaparición también ha servido para conocer cómo se encuentra la joven en estos primeros meses de su segunda maternidad. Lejos de presentar una imagen idealizada de la experiencia, Alejandra ha hablado con naturalidad de las dificultades que implica compaginar los cuidados de sus hijos con el descanso y las demás obligaciones. Dormir se ha convertido en uno de los principales retos de esta etapa, tal y como ella misma ha explicado ante la prensa.
«Duermo poco», admitió al ser preguntada por cómo está llevando estos primeros días con la pequeña en casa. Una respuesta breve que refleja los cambios que supone incorporar a un recién nacido a la rutina familiar. Los horarios, las noches interrumpidas y la atención constante que requiere un bebé forman parte de una dinámica a la que los padres tienen que acostumbrarse de nuevo.
Alejandra Rubio confiesa cómo se encuentra
Alejandra Rubio en ‘¡De Viernes!’. (Foto: YouTube)
La propia Alejandra ha resumido su situación con una frase que no pasó desapercibida: «Es un caos ahora mismo la casa, la verdad«. La colaboradora no ocultó que la organización doméstica atraviesa un periodo de reajuste, en el que cada jornada puede plantear nuevas necesidades. La llegada de Tessa ha obligado a reorganizar las rutinas y a encontrar un equilibrio entre el cuidado de la pequeña y la atención a su otro hijo.
Pese a ese ritmo exigente, la hija de Terelu Campos se mostró satisfecha con el momento personal que atraviesa. «Tengo mucha suerte», aseguró durante su conversación con los reporteros. Después, quiso dejar claro que, más allá del cansancio y de las dificultades propias de las primeras semanas, se encuentra en una etapa positiva, con la atención puesta en sus hijos y en la vida familiar.
«Estoy en un momento súper bueno, cuidando de mis hijos y ya está«, explicó con una sonrisa. Sus palabras reflejan la prioridad que ha adquirido la maternidad en su día a día, al menos durante este periodo inicial de adaptación. La vuelta a los actos públicos no significa, por tanto, que la pareja vaya a recuperar de inmediato el ritmo de actividad anterior al nacimiento de la niña, sino que comienza a compaginar sus responsabilidades familiares con algunas apariciones puntuales.
En este sentido, la asistencia a la celebración del aniversario del Tablao La Carmela ha supuesto una primera oportunidad para regresar a la vida social sin que ello implique dejar atrás la etapa de dedicación a la recién nacida. Alejandra y Carlo afrontan ahora el reto de ser padres de dos niños, una experiencia que trae consigo nuevas responsabilidades y una reorganización de los tiempos en casa.
La pareja no ha ofrecido grandes detalles sobre cómo se reparten las tareas o sobre la evolución de sus rutinas, pero las declaraciones de Alejandra han permitido hacerse una idea de la situación que atraviesan. El cansancio convive con la satisfacción de disfrutar de la pequeña, mientras ambos se acostumbran a las exigencias de esta nueva etapa familiar.
Por ahora, además, no entra en sus planes ampliar de nuevo la familia. Alejandra ha descartado esa posibilidad, dejando claro que su atención está centrada en sus dos hijos y en la adaptación a las circunstancias actuales. Con Tessa todavía en sus primeras semanas de vida, la prioridad es consolidar la nueva rutina y disfrutar de este periodo.
Así, la reaparición de Alejandra Rubio y Carlo Costanzia deja una imagen de su vida actual marcada por los cambios que trae consigo la llegada de un bebé. Entre el regreso gradual a los compromisos sociales, las noches de poco descanso y el esfuerzo por organizar el día a día, la pareja comienza a recuperar parte de su presencia pública. Una vuelta que Alejandra ha acompañado con una descripción sincera de lo que ocurre puertas adentro: una casa llena de movimiento y una familia que todavía está encontrando su nuevo ritmo.
La doble vida tiene en España un patrón bastante estable: una figura pública sostiene durante años una relación o una segunda familia mientras su imagen oficial permanece intacta, y casi nunca la tumba una investigación periodística, sino un instante concreto —una fotografía, una denuncia, una filtración interesada— que convierte el rumor en material publicable. A partir de ahí, lo que era un secreto a voces pasa a ser un problema legal, contractual y, casi siempre, una mercancía informativa con precio.
El criterio de esta selección no es el escándalo, sino la constancia documental: solo entran casos en los que la prensa publicó pruebas y en los que todavía se puede reconstruir qué mecanismo sostuvo el engaño, cómo se produjo el in fraganti y qué vino después. De ahí que el recorrido vaya de la prueba gráfica al negocio del secreto —exclusivas, contraexclusivas y quién paga— y de ahí a la estructura que lo hizo posible: segundas familias, domicilios paralelos y agendas profesionales usadas como coartada.
El ‘in fraganti’ que lo cambió todo: la foto que cerró años de rumores
Durante casi dos décadas fue un secreto a voces: la relación entre Juan Carlos I y Bárbara Rey, que arrancó a mediados de los setenta, se interrumpió mientras la vedette estuvo casada con el domador Ángel Cristo y se retomó tras el divorcio de 1989, sin que ningún medio español publicara una sola imagen que la acreditase. La prueba existía desde el 22 de junio de 1994: cinco instantáneas tomadas en el porche del chalé de la artista en Boadilla del Monte, con paella de fondo, abrazos y un beso en la boca. Las disparó su hijo, Ángel Cristo Jr., entonces un chaval de 13 años que, según su propio relato, faltó al colegio aquel día y ensayó los planos con una cámara comprada poco antes por unas 100.000 pesetas (unos 600 euros). Tardaron tres décadas en ver la luz: las publicó el 25 de septiembre de 2024 la revista neerlandesa Privé, del grupo De Telegraaf, firmadas por el propio hijo.
El efecto fue inmediato porque la foto no destapaba una infidelidad desconocida, sino que convertía treinta años de especulación en documento. Bárbara Rey sostuvo que las imágenes eran suyas y que su hijo «nunca hizo esas fotos», y anunció acciones legales; en octubre de 2024 se admitía a trámite en el Juzgado de Primera Instancia número 4 de Marbella una demanda por honor, intimidad y revelación de secretos. Ángel Cristo Jr. defendió en televisión que aquel material sirvió para dos «chantajes» al monarca y cifró en 600 millones de pesetas el dinero que, según él, entró en casa. A los pocos días se difundieron audios de conversaciones entre ambos, y Felipe VI trasladó a su padre su «decepción» en un encuentro en Marín, según la prensa. Ni el emérito ni Zarzuela han confirmado nunca la relación: aquí habló la foto.
La segunda familia: hijos y domicilio paralelo durante años
El caso que mejor ilustra este punto es el de José Luis Martín Berrocal, empresario taurino, ganadero y expresidente del Recreativo de Huelva, padre de la diseñadoraVicky Martín Berrocal. Casado desde 1966 con Marisa del Molino, con quien tuvo tres hijos —Marisa, José Luis y David— y con quien fijó su residencia en La Moraleja, sostuvo en paralelo otro hogar en Huelva, un ático en Las Colonias, junto a Victoria Martín Serrano, que había sido Miss Huelva y trabajaba en una boutique de la ciudad. De esa segunda relación nacieron Vicky (1973) y Rocío (1982), de modo que los partos de ambas casas se fueron encadenando durante años. El de Vicky se gestionó en secreto: su madre dijo en casa que se iba unos días con una prima y dio a luz sola en el hospital Virgen del Rocío de Sevilla. Las dos niñas onubenses llevaron en primer lugar el apellido materno, y él solo se hizo cargo de sus estudios, sin figurar en el día a día del domicilio.
La estructura se sostuvo casi tres décadas porque los viajes de negocios y las distancias lo permitían: como resumió la propia Victoria, en aquella época no había teléfono. Vicky no supo que tenía hermanos hasta los veinte años. De niña vio en la piscina de un hotel de Punta Umbría a un chico clavado a ella y la cuidadora se la llevó de inmediato; años más tarde volvió a cruzarse con él en una discoteca y entonces su padre le confirmó que tenía tres hijos más. Los madrileños lo descubrieron cuando el hijo mayor rondaba la veintena y viajó a Huelva a comprobar qué ocurría. La historia había saltado a la prensa ya en 1981, con un reportaje de Pilar Eyre titulado «Soy la otra y a nada tengo derecho». En 1994 se instaló definitivamente en Huelva; murió en Sevilla en 2008 y los cinco hijos coincidieron en el entierro. El asunto reapareció en 2020 y de nuevo en 2025 con el docureality Las Berrocal (Movistar Plus+, 20 de mayo), ante el malestar de la rama madrileña: «no doy un minuto de gloria a la querida de mi padre», llegó a decir Marisa.
La tapadera perfecta: rodajes, giras y promociones como coartada
La mejor coartada no es una mentira, sino un calendario. Un rodaje de cuatro meses en otra ciudad, una gira de treinta conciertos o una promoción que encadena aeropuertos, hoteles y platós justifican por sí solos lo que ninguna pareja aceptaría sin preguntas: noches fuera de casa, llamadas a deshoras, horarios imposibles y un móvil siempre boca abajo. El patrón se repite en casi todos los casos que acabaron en portada, y tiene un precedente de manual. En los años setenta, las tournées por Hispanoamérica mantenían a Julio Iglesias meses fuera de España mientras Isabel Preysler esperaba en casa. Según el relato de Alfredo Fraile, su representante durante quince años, ella dejó de acompañarle en los viajes tras el segundo embarazo y fue un romance con una modelo argentina lo que colmó su paciencia: le esperó en Barajas a la vuelta de Argentina y allí, en la sala de equipajes, cortó la relación. Se habían casado en Illescas en 1971 y el matrimonio se rompió en 1978.
Cuando la agenda es pública, basta con cruzarla. A la prensa le sobra con cotejar fechas, vuelos, hoteles y el mismo decorado repetido en dos fotos distintas, y a veces el rastro lo deja la propia ficción. En 2019, Kiko Matamoros aseguró en ‘Sálvame’ que el detonante del divorcio de Paula Echevarría y David Bustamante había sido un affaire con Miguel Ángel Silvestre durante el rodaje de la serie que compartieron; Silvestre lo negó con una frase que se hizo viral —«el único beso que le he dado a Paula ha sido con 50 personas delante y un guion»— y ella tildó los rumores de «ridículos y a destiempo». La pareja, en cambio, sí dominaba la escenografía: llevaba separada desde 2013 y mantuvo la ruptura oculta cuatro años, hasta abril de 2017, sosteniendo la estampa de familia feliz en estrenos, galas y entrevistas. La foto que lo rompe todo casi nunca llega en el plató: llega en una terraza o en la puerta de un hotel, cuando la coartada ya no cubre la hora exacta.
Después de la exclusiva: demandas por honor, medidas cautelares y sentencias
La exclusiva es solo el primer capítulo; después llega el juzgado. En España el cauce habitual es una demanda civil por intromisión ilegítima en el honor y la intimidad al amparo de la Ley Orgánica 1/1982, que permite pedir indemnización, difusión de la sentencia y el cese de la publicación. El Supremo dejó doctrina en el caso de José María Aznar y Ana Botella: una información no veraz sobre una infidelidad conyugal lesiona el honor de los dos, del que aparece como infiel y del que «la estaría soportando». Telecinco pagó 180.000 euros por el ‘Aquí hay tomate’ de 2008. Carmen Martínez-Bordiú cobró 50.000 de la misma cadena por los comentarios de ‘Hormigas blancas’, y la sentencia subrayó que haber aireado su vida en revistas del corazón no anula su derecho a decidir qué parcela de la intimidad queda reservada.
Casi nadie cobra lo que reclama. Alfonso Merlos pidió más de 3,5 millones por el ‘Merlos Place’; el juzgado de Móstoles le concedió 800.000 en 2022 —más 385.000 a su empresa, luego anulados— y el Supremo rebajó la cifra a 150.000 en mayo de 2025, advirtiendo de que la anterior «excede con mucho» los baremos habituales. Cayetano Rivera obtuvo 309.390,44 euros en primera instancia (15 de febrero de 2022) por el ‘caso Karelys’, pero la Audiencia Provincial de Madrid rebajó el daño moral de 300.000 a 100.000 y, sobre todo, levantó la prohibición de seguir informando sobre su vida sentimental: un veto preventivo e indefinido se parece demasiado a la censura. Las medidas cautelares son excepcionales; en 2008 Telma Ortiz las pidió para frenar la cobertura de su embarazo y una veintena de letrados las calificaron de censura previa.
El negocio del secreto: exclusivas, contraexclusivas y quién pagó por contarlo
Un secreto bien administrado es un activo, y el mercado español lleva medio siglo poniéndole precio. La primera exclusiva pagada del país fue la boda de Francis Franco y Merry Martínez Bordiú en agosto de 1977: ¡Hola! desembolsó seis millones de pesetas, aunque a los novios solo les llegó uno. Desde entonces, la cabecera de Eduardo Sánchez Junco se ha consolidado como la que mejor paga, con permiso de Lecturas, Diez Minutos y Semana. En los últimos años se han atribuido unos 65.000 euros a la portada de Bertín Osborne con su hijo —hasta casi 100.000 contando marcas—, se especularon 85.000 por el embarazo de Alejandra Rubio y Carlo Costanzia y, en el extremo alto, el reportero Antonio Montero sitúa reportajes de 250.000, 300.000 y hasta 600.000 euros. Pero el dinero no siempre compra una publicación: también compra su ausencia. Es el célebre «cajón de ¡Hola!», reportajes pagados para no ver la luz.
Cuando dos relatos compiten, gana el que antes llega al kiosco. De ahí la contraexclusiva: el retratado paga por contar su versión —o por escenificar una normalidad— antes de que lo haga el otro, y a veces el pago no es dinero. En la boda de Cayetano Martínez de Irujo y Bárbara Mirjan, la pareja cedió las imágenes «de forma desinteresada», aunque en Zapeando se señaló que la revista costeó flores y fotógrafo: la llamada exclusiva en especie. El tercero en discordia también cobra. La Audiencia Provincial de Madrid absolvió a Amina Cherrid y a Qué me dices y Diez Minutos por revelar su relación con Cayetano, que reclamaba 100.000 euros: la infidelidad «podrá estimarse reprobable pero no es deshonrosa», razonó el tribunal. En septiembre de 2024, Ángel Cristo Jr. vendió a la revista holandesa Privé fotos del rey Juan Carlos con Bárbara Rey.