Continúan saliendo trapos sucios de la boda de los reyes con motivo de su aniversario, y con este que ahora nos ocupa nos hemos quedado de piedra. Don Juan Carlos perdió los papeles en lo que fue una de las primeras demostraciones de su animadversión hacia Letizia. El monarca pegó un grito tremendo que aguó la fiesta de la novia… ¿Quieres saber qué pasó? Sigue leyendo, te lo contamos todo a continuación.
Una boda movidita

> El pasado 22 de mayo los reyes celebraron su 16º aniversario de boda. Con motivo de esta efeméride, se rescataron de la memoria algunos episodios de las nupcias reales que los novios habrían preferido mantener en el olvido. Mucho se ha hablado estos días sobre la vergonzosa pelea que tuvo lugar durante el almuerzo y que requirió la intervención del mismísimo rey Juan Carlos.
“¡Nunca más!”, gritó Juan Carlos tras separar a Víctor Manuel y Amadeo de Saboya, que la emprendieron a puñetazos en Palacio. Los ánimos estaban muy caldeados ese día y el monarca no estaba para más escándalos. Horas antes, fue él quien protagonizó una brutal salida de tono que dejó en shock a todos los testigos. Sus duras palabras contra Letizia amargaron el día más especial de la novia… ¿Quieres saber qué pasó? Sigue leyendo, te lo contamos en la página siguiente.
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El grito de Juan Carlos que reventó la boda de Letizia

> Aquel día llovía a cántaros sobre la ciudad de Madrid. El cielo parecía decidido a deslucir una boda real que acogió a 1600 invitados, pero la novia no estaba dispuesta a que el tiempo de la capital destrozara su gran día. Letizia decidió esperar a que amainara la tormenta, con la esperanza de poder pasear del brazo de su padre desde el Palacio Real hasta la Catedral de la Almudena. Sin embargo, el clima no daba su brazo a torcer y la llegada de la futura princesa de Asturias al templo se estaba retrasando más de la cuenta.
El rey Juan Carlos, que nunca estuvo de acuerdo con las nupcias, se estaba impacientando y terminó perdiendo los papeles. “¡Que la traigan ya!”, gritó el suegro de la novia, deseoso de acabar cuanto antes con la parafernalia. Siguiendo sus órdenes, Letizia, su padre y sus damas de honor fueron arrastrados al coche que los llevó hasta la Catedral de la Almudena, impidiendo así a Ortiz pasear del brazo con su padrino, tal y como a ella le hubiera gustado.
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Juan Carlos insulta cruelmente a Letizia

> Lo cierto es que suegro y nuera nunca se han llevado del todo bien. El monarca puso demasiadas trabas al matrimonio de su hijo con una periodista, hasta el punto de que don Felipe VI tuvo que amenazarlo con abandonar la Corona para conseguir su visto bueno. Letizia nunca perdonó su actitud y ambos están a la gresca desde que ella puso un pie en Zarzuela. “De lo que no existe la menor duda es que la consorte nunca sintió por el rey Juan Carlos la menor simpatía”, apunta Jaime Peñafiel en su columna de República.com.
Más tarde, el cronista experto en Casa Real desvela que Juan Carlos se ha llegado a referir a Letizia con palabras muy poco amables. “Cierto es que el suegro tampoco (siente simpatía) por la nuera. Lo mejor que había dicho de ella es que era ‘una chica muy lista’, con toda la carga peyorativa que la palabra tiene”, apunta el periodista. “Hábil para sacar beneficio o ventaja de cualquier situación”, describe la RAE el significado “despectivo” del término. Por desgracia para ella, no es lo peor que ha tenido que escuchar de boca de los más cercanos a Palacio.
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Los amigos de Felipe humillan a Letizia

> La reina nunca ha sido bien recibida en el núcleo más cercano de la familia real. En su mayoría, pecan de elitistas y no aprobaron que don Felipe VI se casara con una plebeya. Así, según los más cercanos a Zarzuela, algunos amigos del entonces príncipe de Asturias se referían a Letizia como “la nieta del taxista”, en un tono muy despectivo. No es lo peor que han dicho de ella, pues también la rebautizaron como “la Jolines”, por la muletilla que Ortiz usaba con frecuencia; e incluso como “la chacha”, tal y como apunta Leonardo Faccio en su libro, La reina impaciente.
Teniendo en cuenta todo lo anterior, no es de extrañar que Letizia no soporte a los amigos clasistas de su marido, a los que define como “pijos de manual”. Desde que se casó con Felipe VI, este se ha ido distanciando de su grupo de colegas y solo algunos ha sobrevivido al filtro de la reina, como Álvaro Fuster, quien todavía mantiene una estupenda relación no solo con el rey, sino también con la reina.






















































































































