Ed Sheeran ha subido solo al escenario del Lincoln Financial Field de Filadelfia tras retirar a Macklemore del Loop Tour. Sin banda. Sin teloneros. Y con un estadio entero esperando explicaciones.
El concierto del sábado 19 de septiembre arrancó más tarde de lo previsto. En los días previos se habían caído de la gira los teloneros, la banda de acompañamiento, y el equipo técnico, después de que el británico sacara al rapero del cartel por sus comentarios propalestinos en la parada anterior, a primeros de mes, en el MetLife Stadium de Nueva Jersey.
El discurso de Filadelfia: ‘Estoy cometiendo errores y lo siento mucho’
Antes de la primera canción, Sheeran pidió permiso al público para decir unas palabras. El músico admitió errores y pidió perdón a la grada. ‘Estoy acostumbrado a que critiquen mi música y siempre lo acepto con gusto’, arrancó, según Just Jared. ‘Pero esta semana la crítica iba sobre algo mucho más importante. He tenido que tomar decisiones difíciles y estoy cometiendo errores, y lo siento muchísimo’. El medio que reprodujo el discurso adjuntó una publicación del propio artista en su cuenta oficial de Instagram.
El tramo más incómodo del monólogo llegó con la libertad de expresión. ‘Me preocupa profundamente la idea de que los recintos tengan que preaprobar el contenido de una actuación. Ocurre en muchos sitios donde toco, pero no debería ocurrir nunca en el mundo libre’, dijo. La frase tiene doble filo: si el contenido de un telonero pasa por aprobación ajena, la retirada deja de ser una decisión artística.
Sobre la guerra no esquivó el cuerpo a cuerpo. Calificó de catastrófica e injustificable la devastación en Gaza y habló de las víctimas civiles, del dolor judío tras el 7 de octubre y de la injusticia sistémica que, dijo, se ve en Cisjordania. ‘No puedo seguir escondiendo lo que siento’, admitió, antes de prometer que habla con interlocutores de todo el espectro para articular una contribución.
Un recinto que decide qué se dice sobre su escenario no protege al público: decide por él.
Por qué la banda y los teloneros han abandonado el Loop Tour
La cronología ayuda a entender el ruido. El rapero Macklemore se había pronunciado con claridad sobre Palestina en la parada de primeros de septiembre, en el MetLife Stadium. Sheeran lo sacó del cartel. La banda y los teloneros respondieron con la misma moneda: se marcharon de la gira. Y el rapero anunció que donaba íntegro su salario de un millón de dólares (en torno a 850.000 euros) a causas de apoyo al pueblo palestino.
Ese mismo día, Robert Kraft, propietario de los New England Patriots, contó que el propio Sheeran le había llamado para pedirle que comprometiera dos millones de dólares (alrededor de 1,7 millones de euros) con los que equiparar esa donación. Conviene matizar un detalle nada menor: la salida de Macklemore no fue decisión suya, según su propia versión, y su discurso sobre la preaprobación de contenidos tampoco aclara del todo el asunto.
Sheeran lleva dos décadas construyendo un personaje de estadio amable, ajeno a los rifirrafes. El Loop Tour lo ha colocado en el centro del debate más incendiario de la industria en años. Él mismo lo reconoció sobre las tablas: nunca quiso ser un músico activista.
El artista que no quiere ser activista: precedentes y precio de la neutralidad
Los antecedentes son elocuentes. En 2003, las Dixie Chicks vieron cómo media radio country las borraba de sus listas por una frase contra la guerra de Irak. En 2017, Radiohead actuó en Tel Aviv y arrastró desde entonces una campaña de boicot que no ha terminado; un año después, Lorde canceló su concierto en la misma ciudad. Ninguno de ellos salió intacto.
La diferencia en el caso de Sheeran es que la disputa no es con el público, sino con su propia estructura: quienes se han ido no son anónimos, sino la gente que cobra nómina de la gira. Eso convierte la neutralidad en un lujo que solo se sostiene con dinero y con silencio ajeno.
Y cuando alguien declara que no quiere ser activista mientras decide quién sube a su escenario, la neutralidad se lee como una forma de tomar partido. La próxima parada del Loop Tour dirá si la grada sostiene el discurso sin banda detrás.
El Veredicto VIP
- 📸 Imagen pública: Un artista de estadio obligado a elegir bando sobre las tablas, con la banda ya en casa.
- 💎 El detalle de lujo: El millón de dólares de Macklemore (unos 850.000 euros) y los dos millones que Sheeran pidió a Robert Kraft para igualarlo.
- 🗣️ El entorno cuenta: El propio cantante asegura que la salida del rapero no fue decisión suya, y el silencio de su banda apunta a una mesa ajena.







