Anna Ferrer y Mario Cristóbal han celebrado su boda rodeados de sus familiares y amigos más cercanos. La pareja ha puesto el broche de oro a unos días muy especiales después de disfrutar el viernes de una divertida preboda y de darse el «sí, quiero» este sábado 19 de septiembre en El Palmar de Vejer, en Cádiz.
1El vestido de novia de Anna Padilla
Aunque la celebración ha tenido todos los ingredientes de una boda, los novios todavía tienen pendiente formalizar legalmente su unión. La propia Anna Ferrer había explicado antes del enlace que, por diferentes circunstancias, no iban a poder casarse por lo civil antes o durante el evento, por lo que tendrán que hacerlo posteriormente. Una particularidad que, en cualquier caso, no les ha impedido vivir esta jornada como una auténtica celebración de su amor junto a las personas que más quieren.
La pareja tenía claro desde el principio que quería una boda alejada de las grandes celebraciones multitudinarias. Anna y Mario apostaron por una ceremonia íntima, en la que pudieran compartir cada momento con sus familiares y amigos más cercanos. «Tienes que invitar a la gente que tú de verdad quieras, sin compromisos. Quiero que sea la menor gente posible, en el sentido de que quiero estar con todo el mundo; no quiero hacer una boda gigante», había explicado la influencer antes del enlace.
Uno de los momentos más emotivos de la jornada se produjo cuando Anna llegó al altar acompañada de su madre, Paz Padilla. La novia avanzó al ritmo de una versión a piano de «My Way», el mítico tema popularizado por Frank Sinatra, mientras se acercaba a Mario. El novio no pudo contener las lágrimas al verla aparecer, protagonizando una de las escenas más emocionantes de la ceremonia.
Los amigos de la pareja también tuvieron un papel destacado durante la celebración. Algunos de ellos aprovecharon el enlace para dedicarles discursos cargados de emoción y buenos deseos, acompañando a Anna y Mario en uno de los momentos más importantes de su relación.
La gastronomía fue otro de los grandes protagonistas de la boda. Los novios habían comenzado a preparar el menú meses atrás y, durante la prueba celebrada en febrero, llegaron a degustar hasta 24 propuestas diferentes antes de escoger las que formarían parte del banquete. Finalmente, seleccionaron 18 aperitivos para un extenso cóctel que dio paso a los platos principales.
La comida se sirvió en una vajilla de inspiración andaluza, con estampados en tonos azules y tierra, mientras que la decoración de las mesas mantenía una estética muy vinculada al entorno gaditano. Velas con forma de raspa de pescado, pimientos utilizados como portavelas y originales guirnaldas de patatas fueron algunos de los detalles escogidos para vestir las mesas de los jardines del Trafalgar Polo Club, donde tuvo lugar el convite.
Ya entrada la noche, Anna y Mario salieron a las puertas del recinto para posar ante los medios de comunicación y ofrecer un aperitivo a los periodistas que se encontraban allí. Sin embargo, uno de los momentos más divertidos de la cena tuvo como protagonista a Paz Padilla. La presentadora pronunció un discurso en el que combinó humor y emoción y volvió a demostrar su carácter espontáneo.
La madre de Anna no se limitó a cumplir con el tradicional discurso de una madre de la novia. Con su habitual sentido del humor, Paz Padilla consiguió arrancar las carcajadas de los invitados durante su intervención. Pero también encontró espacio para dedicar unas palabras especialmente emotivas a su hija y a Mario.
«Yo soy feliz porque quieres a Mario, estáis plenamente enamorados y todo lo que esté en tu corazón tiene un hueco en el mío. Solo deseo que seas muy feliz y como dice nuestra canción: sé que me vas a cuidar estés donde estés, igual que yo a ti, siempre», expresó Paz durante el banquete.
Otro de los grandes secretos de la celebración eran los vestidos que luciría Anna Ferrer. La influencer había adelantado que quería apostar por firmas y diseñadores españoles y finalmente confió en Inuñez para su primer estilismo y en Claudia Llagostera para el segundo.
Anna tenía claro que no quería convertirse en una novia excesivamente clásica y buscaba diseños que encajaran con su personalidad. «No quiero ir muy clásica, pero sí de novia», había señalado antes de la celebración.
Para la ceremonia escogió un diseño de líneas asimétricas elaborado en muselina de seda bambula y crêpe de chine de seda, con una cola formada por tres pañuelos al bies en muselina de seda. Un estilismo pensado para mantener la esencia nupcial sin renunciar al estilo que la influencer había buscado para uno de los días más importantes de su vida.
Paz Padilla también cuidó especialmente su imagen para la ocasión. La presentadora confió sus estilismos al diseñador Luis Berrendero, quien ya había sido el encargado de vestirla durante la preboda celebrada el día anterior.
Madre e hija compartieron además buena parte de los preparativos previos al enlace. Ambas realizaron juntas la última prueba del vestido poco antes de la ceremonia, un momento que Anna vivió con especial ilusión. «Hoy hemos hecho la última prueba juntas y estamos emocionadísimas», compartió la influencer antes de la boda.







