Irene Rosales ha decidido mantenerse al margen de las últimas informaciones que rodean a Kiko Rivera y a su entorno. La sevillana atraviesa un momento personal diferente junto a Guillermo, con quien está a punto de celebrar su primer aniversario, y parece no tener intención de volver a entrar en las polémicas que afectan a su exmarido y a la familia Pantoja.
1Nueva guerra en la familia Pantoja
La situación llega en un momento especialmente delicado para Kiko Rivera, que continúa centrado en su recuperación tras el problema de salud que sufrió el pasado 20 de julio. Mientras el DJ permanece alejado de buena parte de sus compromisos habituales, diferentes informaciones han ido poniendo el foco en su entorno más cercano y, especialmente, en su relación con Lola García.
Irene, sin embargo, ha escogido el silencio como respuesta. La que fuera mujer de Kiko Rivera ha sido preguntada en los últimos días por algunas de las cuestiones que han trascendido y que podrían afectar directamente a su entorno familiar. Entre ellas, la posibilidad de que el propio DJ haya sospechado que ella era la persona que facilitaba información privada a la prensa.
Una situación que, de confirmarse, añadiría todavía más tensión a una relación que terminó hace ya tiempo. Irene y Kiko estuvieron casados durante años y tienen dos hijas en común, por lo que, pese a su separación, mantienen un vínculo familiar que hace inevitable que sus caminos continúen cruzándose.
Pero Irene parece haber tomado una decisión clara: no alimentar ningún enfrentamiento público. Su actitud durante sus últimas apariciones ha sido especialmente discreta y, ante las preguntas de los reporteros, ha preferido no entrar en detalles sobre asuntos que afectan a su exmarido.
Tampoco quiso pronunciarse sobre las declaraciones realizadas recientemente por Jessica Bueno, quien aseguró que desconocía que Francisco, el hijo que tiene en común con Kiko Rivera, estuviera pasando parte de sus vacaciones en Gran Canaria junto a Isabel Pantoja durante los días que correspondían al DJ.
La cuestión generó interés porque Kiko se encuentra actualmente concentrado en su recuperación. Ante la posibilidad de que sus hijas, Ana y Carlota, hubieran viajado también con la cantante mientras su padre continúa con su proceso de rehabilitación, Irene volvió a optar por la prudencia.







