Alejandra Rubio afronta la recta final de su embarazo con la ilusión puesta en la llegada de su segunda hija, pero también con la sensación de que estos meses no han sido tan tranquilos como esperaba. La hija de Terelu Campos ha reconocido que la situación familiar que la rodea y otros asuntos personales han terminado condicionando una etapa que imaginaba de una manera muy diferente.
1Alejandra Rubio está en la recta final de su embarazo
La colaboradora está a pocas semanas de convertirse de nuevo en madre junto a Carlo Costanzia. En esta ocasión, la pareja espera una niña, una noticia especialmente significativa dentro de la familia Costanzia, donde hasta ahora habían predominado los nacimientos de varones. La llegada de la pequeña supondrá, por tanto, una novedad para el clan y también un nuevo capítulo en la vida de Alejandra.
Sin embargo, a medida que se acerca el momento del parto, la joven ha reconocido que no ha podido disfrutar del embarazo como le habría gustado. La exposición mediática, las polémicas familiares y los problemas que han ido surgiendo a su alrededor han hecho que estos meses hayan estado muy lejos de ser idílicos.
«¿Qué opináis vosotros de cómo ha sido todo? Dímelo tú. No ha sido un embarazo perfecto, perfecto no, la verdad. Me hubiera gustado tener un poco más de tranquilidad, pero bueno, la vida es así, tampoco vamos a hacer un drama de nada», ha explicado Alejandra Rubio.
Sus palabras reflejan una realidad que ya había dejado entrever en otras ocasiones. La joven quería vivir esta segunda maternidad con más calma que la primera, con menos incertidumbres y con la experiencia que aporta haber sido madre anteriormente. Sin embargo, el contexto familiar ha terminado complicando sus planes.
En los últimos meses, el clan Campos ha vuelto a estar en el centro de numerosas polémicas. La situación alrededor de la vivienda familiar de Málaga, los enfrentamientos protagonizados por algunos miembros de la familia y la tensión entre Terelu Campos y Carmen Borrego han generado un escenario que tampoco ha ayudado a Alejandra a desconectar.
A ello se suma la complicada relación que mantiene con su primo José María Almoguera, cuyos desencuentros públicos con otros miembros de la familia han provocado nuevas tensiones. Alejandra ha intentado mantenerse al margen de algunos de estos conflictos y ha querido dejar claro que no puede ser responsabilizada de las decisiones o problemas del resto de sus familiares.
«Ay, pero escúchame, yo soy un ser independiente. No se nos puede meter a todos en el mismo saco siempre», ha señalado. Con estas palabras, la hija de Terelu trata de marcar distancias y reivindicar que su vida y su embarazo no tienen por qué estar condicionados por los problemas de los demás.
Pese a ello, la propia Alejandra reconoce que todo lo ocurrido le ha afectado. Su madre ya había explicado en anteriores ocasiones que su hija lo estaba pasando mal durante el embarazo debido a la situación que atraviesa el clan familiar, una percepción que ahora parece confirmar la propia protagonista.
A esta presión se han unido además cuestiones mucho más personales. Alejandra ha decidido aprovechar la recta final del embarazo para transformar por completo la vivienda en la que reside de alquiler. El conocido como síndrome del nido ha llevado a la joven a querer preparar cada detalle de su hogar antes de que llegue la pequeña.
«Estoy con la casa a tope, que se me ha ido la pinza y he querido cambiarlo todo», ha confesado. La reforma ha provocado incluso que Alejandra haya tenido que abandonar temporalmente la vivienda, debido a los trabajos de pintura y acondicionamiento que se están realizando.







