El reencuentro de Felipe VI en Lakefield: el apodo ‘Flip’ que sus compañeros guardaron 30 años

El Rey regresó al internado canadiense donde cursó COU y recuperó con sus viejos compañeros el apodo 'Flip' que aún le guardan. Duchas compartidas, castigos por levantarse tarde y una foto que humaniza a la Corona como pocas en 2026.

Felipe VI ha vuelto a ponerse el uniforme. No exactamente, pero casi: su visita al colegio Lakefield (Canadá) ha sido el viaje en el tiempo más bonito que la Casa Real nos ha regalado en lo que va de 2026. Treinta y cinco años después de ser un interno más, el Rey ha regresado a las aulas que le vieron compartir ducha y recibir algún que otro castigo por dormilón. Y, atención, sus antiguos compañeros todavía le llaman por el mismo apodo que le ponían entonces: Flip.

Un internado canadiense, un apodo de tres letras y 35 años después

Lakefield College es ese tipo de lugar en el que los nombres propios pesan menos que las zapatillas de deporte y donde, al parecer, el heredero de la Corona española fue simplemente un chico más. Tanto es así que cuando Felipe de Borbón —perdón, Flip— aterrizó en el campus esta semana, los reencuentros fueron de los que reconfortan: abrazos sinceros, anécdotas de las de «¿te acuerdas de aquella vez que…?» y ese tono cómplice que solo se consigue cuando has compartido litera, aula y duchas con la misma pandilla.

La Casa Real no ha emitido un comunicado grandilocuente: ha dejado que las fotos hablen. Y la imagen del monarca rodeado de profesores ya jubilados y excompañeros con canas es, sin duda, la mejor nota de prensa posible. El recorrido por los pasillos del internado recupera un relato de normalidad que Zarzuela necesita cuando los focos suelen ser más ásperos.

Duchas compartidas, castigos y la normalidad de ‘Flip’ el interno

Aquí es donde la crónica se vuelve casi una película de los ochenta. Según coinciden medios como El Mundo, en Lakefield no hubo habitación privada ni mayordomo: Felipe VI compartía baños, se levantaba tarde y recibía castigos como cualquiera. Una de las confidencias que ha vuelto a aflorar durante la visita es que el entonces príncipe se ganó alguna reprimenda por no madrugar a la hora del desayuno. Cosas de la edad, claro, pero tratándose de quien hoy es jefe del Estado, el detalle sabe a caramelo RTVE de domingo.

«Flip» era el mote que le endilgaron, y que a día de hoy sus viejos camaradas siguen usando sin reparo. Que un Rey acepte que le llamen así tres décadas después dice mucho más de su carácter que cualquier posado oficial. Al fin y al cabo, pocas cosas humanizan tanto un uniforme de gala como un apodo de colegio.

Por qué esta visita le sienta mejor a la Corona que diez discursos

La jugada es redonda desde el punto de vista de la comunicación institucional. En un año en el que los libros sobre el Emérito y los gestos medidos de Doña Letizia copan titulares, la agenda de Felipe VI ha encontrado en la nostalgia un aliado inesperado. Lakefield es el escenario perfecto para recordar que la monarquía no siempre fue un reality show de portadas: hubo un tiempo en que un estudiante alto y tímido simplemente hacía COU en Canadá porque tocaba.

Y miren qué curioso: la misma semana que la prensa rosa bucea en las cuentas pendientes de palacio, el Rey se deja fotografiar en un comedor escolar con un plato de espaguetis delante. No hay mejor contragolpe que la autenticidad, y en esta redacción creemos que en Zarzuela lo saben perfectamente. La imagen de un monarca que vuelve a las raíces —y sin un solo asesor de etiqueta a la vista— es un disparo certero en la batalla por el relato.

El Termómetro de Cotilleo

  • 🌡️ Nivel de drama: 4/10. Aquí no hay traición ni portada incendiaria, solo una dosis bien medida de nostalgia monárquica que entra sola, como un capítulo reposado de ‘Cuéntame’.
  • 🏆 Quién gana, quién pierde: Gana Felipe VI y su equipo de comunicación, que demuestran que un apodo y un plato de pasta pueden más que una rueda de prensa. Pierde la rigidez del protocolo, que esta vez se ha quedado en la puerta del internado.
  • 🔮 ¿Habrá réplica o exclusiva pronto?: No la esperen. Este reencuentro es autoconclusivo, pero las revistas del corazón llenarán sus páginas con la foto de grupo durante los próximos siete días. Y, por una vez, sin polémica de por medio.