Tita Cervera revela el grave problema de salud que ocultó tras su neumonía

La baronesa sufrió una hipoxia severa que le provocó desorientación y dificultades para hablar. Su entorno cercano se movilizó y, semanas después, ella misma se plantea romper el silencio con una exclusiva de las suyas.

La baronesa Thyssen ha decidido ponerle el cascabel al gato y revelar, con cuentagotas, el calvario real que escondió tras su mediático ingreso. Tita Cervera sufrió una hipoxia severa, una falta de oxígeno que le provocó desorientación y le dejó sin habla durante días. El susto fue mayúsculo, aunque ella lo maquilló con un «no es nada» en las páginas de ¡Hola!.

La hipoxia que la dejó sin palabras (literalmente)

El pasado mayo, el traslado en helicóptero de la aristócrata a la clínica Teknon de Barcelona disparó todas las alarmas. La reunión de sus tres hijos en el centro médico olía a drama y, aunque el entorno pedía calma, las imágenes que publicó la revista Semana hablaban por sí solas. «Nada de lo que dicen es cierto», soltó entonces a ¡Hola!, pero la realidad era más cruda: la neumonía había derivado en una hipoxia que comprometió el habla y la orientación de la baronesa.

Fue Aurelio Manzano quien puso las cartas sobre la mesa este domingo en Fiesta. Explicó que la falta de oxígeno en los tejidos —propia de la hipoxia— afectó a Tita Cervera hasta el punto de requerir un especialista. La baronesa pasó largos días en su casa de la Costa Brava recuperando el aliento, pero el colaborador quiso dejar claro que ya está «tranquila» y dispuesta a «disfrutar de la vida».

Borja y Guillermo, los pilares de la baronesa

Si hay una lectura luminosa de este susto es la piña familiar. Borja Thyssen dejó atrás cualquier rencilla para plantarse en Barcelona y no separarse de su madre. Los tres hermanos, captados por Semana a las puertas de la clínica, ofrecieron una estampa de unidad que hacía años que no se veía. Y no solo ellos: su sobrino Guillermo Cervera, a quien algunos daban por distanciado, se ha convertido en un apoyo indispensable.

Tita Cervera no se ha separado de su entorno cercano, incluido su hijo Borja. La imagen de una familia cerrando filas encaja a la perfección con el relato que la baronesa siempre ha querido vender. Casualidades, las justas.

Tita Cervera pasó largos días en la Costa Brava recuperándose, y cuando el silencio ya era demasiado ruidoso, soltó la verdad a través de un colaborador de Fiesta.

El silencio de Tita: una estrategia con solera

Con la salud ya encarrilada, la baronesa vuelve a demostrar que maneja los tiempos como nadie. Primero, la negación en ¡Hola!; después, la filtración controlada en televisión; y, para finales de verano —según Manzano—, su versión oficial directamente al medio que mejor pague. A sus 83 años, Tita Cervera sigue siendo la gran maestra del suspense mediático, una mujer que sabe que un buen drama familiar vale más que cualquier cuadro.

No es la primera vez que convierte un episodio privado en una copa de champán con los periodistas. Desde la venta de su palacete de La Moraleja hasta las idas y venidas con sus hijos, Carmen Cervera siempre ha alternado «no voy a hablar» con portadas que se agotan en el quiosco. Esta hipoxia es el último capítulo, pero no será el último titular.

La incógnita ahora es cuándo romperá el silencio. Las fuentes apuntan a otoño, con una exclusiva de las que dejan al personal con la boca abierta. Mientras tanto, en su entrada de Wikipedia ya puede añadirse un nuevo epígrafe: «el susto de 2026».

El Termómetro de Cotilleo

  • 🌡️ Nivel de drama: 7/10. No es una herencia ni un juicio, pero la hipoxia y el secretismo le dan al asunto el puntito justo de culebrón.
  • 🏆 Quién gana, quién pierde: Gana la revista que se lleve la exclusiva del verano y gana la baronesa, que sigue en el candelero. Pierde la intimidad, que hace meses que no pisa la Costa Brava.
  • 🔮 ¿Habrá réplica o exclusiva pronto?: Apostamos a que en septiembre Tita rompe el silencio con un reportaje fotográfico en ¡Hola! o en Lecturas. Y si no, siempre quedará Fiesta.