Sacha Baron Cohen aparece como Ali G en Wimbledon y alimenta los rumores de una nueva película

El cómico, de 54 años, lució un chándal temático con 'Official Ganja Dealer' a la espalda y una cadena de oro, mientras ofrecía 'hierbas' a los espectadores. La aparición, doce años después de su última encarnación del personaje, reaviva la expectación sobre un posible regreso ci

Sacha Baron Cohen ha esperado al pleno del All England Club para sacar a pasear a Ali G. Esta vez no venía a parodiar a la reina ni a entrevistar a políticos despistados: el rapero de Staines apareció en la final individual masculina de Wimbledon 2026 con un chándal temático verde y blanco, una cadena de oro del grosor de un dedo y el descaro intacto.

El look: ‘Da Championshipz’ y ‘Official Ganja Dealer’ a la espalda

El chándal, confeccionado a medida para la ocasión, llevaba el escudo ‘Da Championshipz’ con una hoja de marihuana bordada en el pecho. En la espalda, la leyenda ‘Official Ganja Dealer’ no dejaba lugar a dudas sobre el rol que Ali G se había autoasignado aquella tarde. Remataba el estilismo con una gorra calada hasta las cejas, las inconfundibles gafas de sol tintadas y una pesada cadena de oro que tintineaba con cada gesto exagerado. El bigote y la perilla, cuidadosamente recortados al estilo del personaje, completaban la transformación que dejó boquiabiertos a los espectadores de la pista central.

Sentado en una de las localidades más visibles de la Centre Court, Baron Cohen no se limitó a posar. Sacó su teléfono y comenzó a grabar un vídeo que minutos después colgó en Instagram. “Me encuentro en la final individual masculina de Wimbledon”, arrancó, con su característico acento fingido. “Es como el Mundial de algo llamado tenis, que es una versión cutre del ping pong”. Acto seguido, ofreció sus servicios como proveedor de hierbas medicinales: “Dicen que el tenis se juega mejor en hierba, así que aquí estoy para vender toda la hierba que pueda”.

El regreso de un personaje que llevaba doce años en el congelador

No es la primera vez que el cómico rescata a su criatura más icónica. El año pasado ya fue avistado en el parque de vida salvaje de los Cotswolds, en pleno rodaje de material nuevo. Entonces llevaba un gorro rastafari de ganchillo, la misma cadena y el mismo descaro, rodeado de un equipo de producción completo. Aquellas imágenes no pasaron desapercibidas para la prensa británica, que ya apuntaba a un regreso inminente del personaje. La confirmación oficiosa ha llegado este fin de semana, con una puesta en escena en el evento más selecto del calendario deportivo londinense.

Su indumentaria de rapero de los noventa con el chándal las gafas amarillas y la gruesa cadena de oro le confería un aire completamente anacrónico. El actor, que había pasado por Wimbledon la víspera vestido con un impecable traje blanco y camisa verde, demostró que la metamorfosis de Sacha a Ali G sigue siendo un golpe de efecto magistral. La BBC, que retransmitía la final entre Jannik Sinner y Alexander Zverev, captó durante unos segundos al personaje, y las redes sociales estallaron: “Ali G apareciendo al azar en Wimbledon no estaba en la quiniela de nadie en 2026”.

El genio de Sacha Baron Cohen no está en el disfraz, sino en elegir el lugar exacto donde el absurdo golpea con más fuerza: un palco del All England Club ante los ojos de la aristocracia y las cámaras de la BBC.

Por qué Wimbledon es el escenario perfecto para resucitar a Ali G

La elección del All England Club no es casual. Baron Cohen lleva décadas utilizando eventos de primer nivel mundial —como los Juegos Olímpicos de Londres 2012 o la convención conservadora CPAC— para infiltrar a sus personajes y hacer saltar por los aires los códigos de la solemnidad. Con Ali G, que debutó en 1998 y alcanzó el estrellato con Ali G Indahouse en 2002, la fórmula es similar: forzar la colisión entre la cultura callejera caricaturizada y los ambientes más refinados.

El precedente más claro es el regreso de Borat en 2020, cuando Sacha Baron Cohen estrenó Borat Subsequent Moviefilm en plena pandemia. Entonces, las apariciones sorpresa en actos políticos y la entrevista a Rudy Giuliani fabricaron una campaña viral que le reportó a Amazon Prime un éxito de audiencia mundial y varios Globos de Oro. Ahora, con un personaje que lleva doce años sin pisar la gran pantalla, la estrategia podría repetirse: un cebo en directo, cobertura global gratuita y una expectación que se dispara antes de que se confirme proyecto alguno.

El propio Ali G, en el vídeo de Instagram, se ofreció a vender un cargamento de DVD box sets de su serie clásica: “Tengo como 10.000. Son muy raros. Recogida gratuita en el noroeste de Surrey”. El caption, redactado con la ortografía deliberadamente caótica del personaje, rezaba: “He vuelto. Y si estáis en este aburrido Wimbledore buscando un subidón, aquí estoy con el contacto. Mandadme un mensaje, sobre todo si estáis buenorros”.

Wimbledon no es cualquier escenario: el All England Club, con su célebre pista central, acoge a la realeza y a las estrellas de Hollywood. Sentar a Ali G a escasos metros del palco real, con los príncipes de Gales y Anna Wintour mirando de reojo, es una jugada de marketing que ningún guionista podría haber escrito mejor. Mientras los rumores de una nueva película se disparan, el silencio del equipo de Baron Cohen añade más gasolina. Doce años después, parece que el traficante de hierba más gamberro de la televisión está listo para volver. Y esta vez, lo hace en el jardín más vigilado del mundo.

El Veredicto VIP

  • 📸 Imagen pública: El stunt consolida a Sacha Baron Cohen como maestro del marketing viral y reaviva el cariño del público por su personaje más emblemático.
  • 💎 El detalle de lujo: El chándal personalizado con el escudo ‘Da Championshipz’, la cadena de oro gruesa y las gafas de sol amarillas son el uniforme que convierte al actor en el traficante de hierba más célebre de Staines.
  • 🗣️ El entorno cuenta: Fuentes próximas a la producción filtran que el regreso podría materializarse en un largometraje, aunque el equipo de Baron Cohen mantiene un cauteloso silencio.