Kiko Rivera rompe su silencio y señala a su novia, Lola García: «Es mentira»

El silencio de Kiko Rivera se ha roto en el momento más inesperado. Cuando todo apuntaba a una separación tranquila con Irene Rosales, la situación ha dado un giro que nadie anticipaba. Y en medio del ruido, el DJ ha decidido hablar para defender a su actual pareja, Lola García, con una frase tajante: “Es mentira”.

Kiko Rivera ha roto su silencio

Kiko Rivera posando. (Foto: Instagram)
Kiko Rivera posando. (Foto: Instagram)

Durante meses, la intención pública de la expareja fue transmitir serenidad y respeto. Ambos insistían en que su prioridad absoluta eran sus hijas, Ana y Carlota, y que cualquier decisión estaría guiada por su bienestar. Sin embargo, lo que parecía un divorcio ejemplar ha comenzado a tensarse cuando han tenido que concretar los términos legales de su separación.

Según publicó la revista Lecturas, el proceso habría derivado en un divorcio contencioso tras no alcanzar un acuerdo sobre la custodia. En un principio, la expareja trabajaba con un único abogado para cerrar los detalles de manera amistosa. La entrada de un segundo letrado habría confirmado que las diferencias son más profundas de lo que parecía.

El punto más delicado es, sin duda, el relacionado con las menores. Al parecer, existía un acuerdo verbal por el que Irene asumiría la custodia y Kiko mantendría un régimen de visitas flexible. Pero la decisión del hijo de Isabel Pantoja de solicitar la custodia compartida habría cambiado por completo el escenario.

Este movimiento fue interpretado como un giro inesperado. Desde entonces, la relación entre ambos habría dejado de ser tan cordial como intentaban aparentar. De hecho, hace unas semanas fueron vistos a las puertas del colegio de sus hijas y la frialdad entre ellos resultaba evidente: no se miraron ni intercambiaron palabra.

En este contexto, comenzó a señalarse a Lola García, actual pareja del DJ, como posible elemento de fricción. Algunos comentarios apuntaban a que Irene no estaría cómoda con que ella recogiera a las niñas del colegio. También se deslizó la posibilidad de que su influencia hubiera sido determinante en la petición de custodia compartida.

Irene Rosales ha dado su versión

Irene Rosales en un programa. (Foto: YouTube)
Irene Rosales en un programa. (Foto: YouTube)

La primera en reaccionar públicamente fue Irene Rosales. Ante los micrófonos de Europa Press, fue rotunda: “Es mentira. La noticia es mentira y los detalles que se están dando son más falsos todavía”. Negó que exista una guerra abierta y defendió que la relación con su exmarido es buena.

Lejos de alimentar la polémica, Irene también tuvo palabras conciliadoras hacia Lola. “No la conozco, pero seguro que es una chica estupenda. Mis hijas están encantadas con ella, así que maravilloso”, aseguró. Con estas declaraciones intentó rebajar la tensión y cortar de raíz cualquier insinuación de conflicto personal.

Durante días, Kiko Rivera optó por el silencio absoluto. No quiso entrar en la discusión sobre la custodia ni desmentir públicamente la supuesta batalla judicial. Sin embargo, hubo un detalle que sí le hizo reaccionar.

En medio de las especulaciones, comenzó a circular el rumor de que Lola García podría estar aprovechándose económicamente de él. Se llegó a comentar que le habría pedido ayuda para financiar una nueva escuela de baile, poniendo en duda su independencia profesional. Ese fue el límite para el DJ.

Fue entonces cuando decidió romper su silencio. No lo hizo para hablar del divorcio ni para responder a Irene, sino para defender a su pareja. “Es mentira”, sentenció con claridad, dejando claro que no tolera que se cuestione la trayectoria de Lola.

Kiko subrayó que su novia lleva años trabajando y formándose en el mundo de la danza. “Creo que más años, más años ¿eh?”, añadió, reivindicando su experiencia y profesionalidad. Con esas palabras quiso desactivar cualquier sospecha sobre una supuesta dependencia económica.

El problema del exmatrimonio

Kiko Rivera con Irene Rosales. (Foto: Instagram)
Kiko Rivera con Irene Rosales. (Foto: Instagram)

El contraste entre el silencio sobre la custodia y la firmeza en la defensa de Lola no ha pasado desapercibido. Algunos interpretan que intenta blindar su nueva relación frente al desgaste mediático. Otros consideran que simplemente está priorizando aquello que considera más urgente desmentir.

Lo cierto es que el proceso de divorcio sigue su curso. Si finalmente no alcanzan un acuerdo, será un juez quien determine el régimen de custodia y visitas. Una decisión que marcará el futuro de la organización familiar y que obligará a ambos a mantener una comunicación constante por el bien de sus hijas.

Mientras tanto, la imagen pública de cordialidad se ha visto inevitablemente erosionada. Aunque Irene insiste en que la relación es buena, la entrada en escena de abogados distintos y la posibilidad de un contencioso reflejan que las negociaciones no están siendo sencillas. La prioridad declarada sigue siendo el bienestar de Ana y Carlota, pero las posturas parecen haberse endurecido.

En este escenario, Kiko Rivera ha optado por medir cada palabra. Solo ha hablado para proteger a Lola García, dejando claro que no permitirá que se siembre la duda sobre su integridad. El resto, por ahora, permanece en el ámbito judicial y en conversaciones privadas que, previsiblemente, seguirán dando que hablar.

Así, lo que comenzó como una separación ejemplar se ha transformado en un proceso más complejo. Entre desmentidos, rumores y declaraciones cruzadas, la historia continúa evolucionando. Y en medio del ruido, una frase resuena con fuerza: “Es mentira”.