El corte «long bob» continúa siendo tendencia aún en cuarentena

El corte long bob nos acompaña cada temporada en las tendencias de moda, no solo resulta un estilo que perfectamente evoluciona y se adapta fácilmente, sino que utilizando diferentes variantes en el método de corte, podemos crear desde estilos románticos y comerciales hasta looks rompedores y vanguardistas.

Sabemos que desde que inició la cuarentena, han sido muchas las que han decidido dar un cambio a su look y pasar por la peluquería, desde el gesto más radical con el ‘pixie’ de moda este verano. Pero si un corte sigue manteniendo el primer puesto en cuanto a deseados es, sin lugar a dudas el corte bob.

Este tipo de corte, que está cerca de convertirse en clásico atemporal, especialmente gracias a su versión lob, es decir el long bob, que es un bob algo más largo por delante que por la parte de la nuca y que es ideal para cambiar de look, sanear las puntas y dar otro aire a tu melena.

La última en apuntarse a la tendencia ha sido Chrissy Teigen que ha decidido cambiar de look y apostar por el corte más favorecedor en 2020.

El corte long bob es un corte muy versátil que, manteniendo el largo de la melena, dará una luz completamente distinta a tu rostro; pues la clave del corte reside en hacer un degradado casi imperceptible en las puntas, de este modo tendrás más volumen en la parte baja de la melena.

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Origen del corte bob

El bob es un corte recto que se extiende hasta la altura de la mandíbula, generalmente con flequillo. Se lo llama también ‘¾’ porque representa tres cuartas partes de lo que se considera un peinado de cabello largo, que surgió en tiempos de la Primera Guerra Mundial, cuando las enfermeras comenzaron a utilizar cabello más corto por cuestiones de higiene.

El corte, se le atribuye a Antoine, un peluquero francés de comienzos del siglo XX que comenzó a popularizar este estilo entre sus clientas. El boom se dio cuando le hizo el peinado a una actriz muy famosa de la época para interpretar a Juana de Arco en una película. En ese momento, usar el pelo largo era símbolo de feminidad y estatus, por lo que causó mucha controversia.

En la década de 1920 se convirtió en el peinado simbólico de las – flappers – mujeres de clase media que no se comportaban bajo las normas sociales convencionales, pues bebían, fumaban, tenían relaciones sexuales ocasionales, manejaban automóviles y asistían a clubes de jazz y shows de vaudeville; quienes además de utilizar peinados cortos, llevaban ropa atrevida, sombreros, y bandas y lazos para adornar el cabello.

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