A quince minutos del Arco del Triunfo se alza el palacete que el PNV siente suyo y que tres sentencias francesas dieron al Estado español.
Un libro acaba de ponerle letra a esa contradicción. Lo firma Pedro Chacón, profesor de Historia del Pensamiento Político en la Universidad del País Vasco, y sostiene algo incómodo: la donación americana con la que se justificó la propiedad del inmueble durante décadas no pagó el palacete de París. Se gastó en bacalao.
La placa del número 11 de la avenida Marceau
El edificio es un hausmaniano de tres plantas y sótano, 1.300 metros cuadrados, con varios elementos estructurales catalogados en la lista de monumentos históricos de París. La valoración teórica ronda los 15 millones de euros; en el mercado, con esa ubicación, probablemente se iría al doble. Hasta la Nochebuena de 2024 albergaba la sede del Instituto Cervantes.
Esa noche el Gobierno lo entregó en propiedad al PNV mediante un decreto-ley ratificado en el Congreso, junto a un talón de 3,7 millones por dos edificios de refugiados en Compans y Noyon. En septiembre de 2025 el partido tomó posesión: ikurriña enorme en el balcón principal y placa en francés y euskera —no en español, que fue el idioma de casi todos los discursos de aquel día— que reza: ‘Símbolo de exilio, libertad y democracia. Aquí recibió cobijo el Lehendakari Aguirre. Robado por los nazis a EAJ-PNV y recuperado en 2025’.
Desde entonces, cerrado. Y con un detalle de gestoría doméstica que nadie esperaba: les han apercibido con cortarles el agua por impago de recibos. Tela marinera para un inmueble de 15 millones.
Conviene recordar que los nazis no entraron allí por manía al nacionalismo vasco, sino porque ocuparon toda Francia entre 1940 y 1944. El primer Gobierno Vasco, presidido por José Antonio Aguirre, habitó el inmueble desde 1936 hasta 1951, con consejeros del PNV, del PSOE, republicanos, uno de ANV y otro del PCE.
La placa cuenta una historia y los archivos cuentan otra. Esta vez, además, los archivos vienen con sello notarial.
El bacalao, la auditoría y las dos mitades del documento
El libro reconstruye la compra: en octubre de 1937 la firma Luis de Zarrabeitia, delegado de Hacienda a las órdenes del consejero Eliodoro de la Torre. En febrero de 1939 se constituye Finances et Entreprises, la tapadera de la Consejería de Hacienda, que pone el palacete a su nombre y adquiere los dos edificios para refugiados.
El relato oficial del partido se apoyaba en la auditoría practicada al testaferro Marino Gamboa, el documento que sostiene el informe del secretario de Estado de Memoria Democrática. Chacón descubrió que ese informe tiene dos partes. Los asesores manejaban solo la primera, que termina en mayo de 1937. La segunda, que llega hasta diciembre, es la que cubre la compra de octubre, y ahí el dinero americano aparece destinado a una empresa de bacalao, alimento socorrido para la tropa.
Sobre la mesa hay también tres sentencias de los tribunales franceses: 1943, con los acuerdos Bérard-Jordana de febrero de 1939 como base; 1949 y 1951, ya en plena democracia francesa, ratificando la primera. Las tres daban el inmueble al Estado español.
De Aznar al decreto-ley: dos expedientes y un desenlace distinto
Aquí está el núcleo del asunto. En 2003 el PNV recurrió al Supremo cuando Aznar se negó a entregar el palacete y no logró acreditar su propiedad. En enero de 2023 se abrieron dos expedientes en Hacienda, uno por el palacete y otro por los edificios de refugiados, y se archivaron en mayo de 2024 porque el partido seguía sin demostrar la titularidad de Finances et Entreprises. Siete meses después, el decreto-ley concedió justo lo que los expedientes habían negado. El grueso de los papeles fueron a parar a la Fundación Impulso y Cooperación, que financió la edición, vía Agencia de Transparencia.
Y un dato de contexto que explica la potencia del libro: el Archivo Histórico del primer Gobierno Vasco estuvo setenta años en manos del PNV y pasó a ser público en 2009, previo pago del Gobierno de Ibarretxe de casi tres millones de euros en concepto de guardia y custodia. Quien lo tuvo todo, ahora lo ve citado en contra.
Mi lectura es que el valor de esta investigación no está en el ruido político, sino en la cadena documental: contrato de compraventa, pagos a notarios, inscripción contable, creación y financiación de la sociedad instrumental. Las escrituras no aparecen —’seguramente las tiene el PNV’, apunta el autor—, pero el resto aguanta una lectura en diagonal y tres relecturas.
Porque el detalle del bacalao no es una anécdota de mercado de abastos: es la prueba de que el dinero que supuestamente pagó un palacete se fue en alimentar a quienes estaban en el frente. Y eso, en términos de relato, es difícil de colocar en una placa.
Queda la pregunta interesante: ¿alguien en el Congreso que ratificó el decreto-ley leyó los expedientes de Hacienda antes de votar? Ahí lo dejo.
El Termómetro de Cotilleo
- 🌡️ Nivel de drama: 6/10. No hay plató ardiendo, pero un palacete con el agua cortada da titulares de época.
- 🏆 Quién gana, quién pierde: Gana el archivo y quien lo consulta; pierde el relato del partido, que se queda sin su donación milagrosa.
- 🔮 ¿Habrá réplica o exclusiva pronto?: Habrá comunicado del PNV en menos de una semana y, con suerte, alguna escritura que aparezca de la nada.







