El centenario de la Generación del 27 reivindica a Lorca y a toda la capillita de poetas olvidados

El Festival Eñe, el Teatro Español y el Centro Cultural del 27 en Málaga ya han activado un calendario que se extiende hasta el otoño de 2027. Las Sinsombrero y los exiliados salen por fin del apéndice.

La Generación del 27 cumple su centenario en 2027 y la maquinaria cultural ya se ha puesto en marcha. Lorca no va a ser el único protagonista.

El calendario ya está en marcha: del Festival Eñe al Círculo de Bellas Artes

Se ha levantado el telón, y con meses de antelación. En Moguer y Huelva se acaba de reivindicar el peso de Juan Ramón Jiménez en la formación de la Generación del 27, al que los estudiosos presentan como padre de la criatura. En Madrid, el Festival Eñe, que se celebra hasta el 25 de noviembre, despliega más de cien actividades con la poesía como bandera.

El plato fuerte llega del 13 al 15 de noviembre, con veintisiete horas seguidas con el 27 en el Círculo de Bellas Artes. Tres días de programación continua, más de sesenta voces y una nómina que mezcla generaciones: Alberto Conejero, Luis García Montero —hoy al frente del Instituto Cervantes—, el cantaor Miguel Poveda y la escritora Alana S. Portero.

Ahí está la letra pequeña que durante décadas se leyó en voz baja: ellas. María Zambrano, Maruja Mallo, Rosa Chacel, Carmen Conde, Ernestina de Champourcin y Josefina de la Torre. Las Sinsombrero, que en 1932 no entraron en la antología de Gerardo Diego y tuvieron que esperar a la segunda edición, la de 1934, para figurar en la nómina.

El teatro hace su parte. Hasta el 27 de diciembre puede verse Yerma en el Teatro Español, el mismo escenario donde se estrenó el 29 de diciembre de 1934 con Margarita Xirgu al frente. En el otoño de 2027 llegarán a esas tablas Bodas de sangre y La casa de Bernarda Alba. Y antes, en primavera, el Centro Danza Matadero estrenará Poemas para un cuerpo, inspirado en el legado de Cernuda, con dramaturgia de Conejero.

Un centenario no resucita a los muertos, pero les devuelve el sitio: primero el escaparate, luego la relectura y, si hay suerte, el lector que faltaba.

La foto que lo empezó todo (y la que lo cerró)

Conviene volver a diciembre de 1927. Las veladas poéticas del 16 y el 17, convocadas por el Ateneo de Sevilla, se celebraron en el salón de actos de la Sociedad Económica de Amigos del País y pasaron a la historia como acto fundacional. El motivo era otro centenario, el tercero de la muerte de Góngora. De centenario en centenario y en verso libre.

En la imagen aparecen Alberti, Lorca, Juan Chabás, Mauricio Bacarisse, Jorge Guillén, José Bergamín, Dámaso Alonso y Gerardo Diego. En el centro, los anfitriones. Cernuda, entre el público. Faltaron Salinas, Aleixandre, Prados y Altolaguirre. Al día siguiente, 18 de diciembre, comieron en la Real Venta de Antequera: 1.300 pesetas de viaje, 745,60 de hotel y 222 del banquete, según el libro de cuentas del Ateneo.

Hay una segunda fotografía, la del 29 de abril de 1936 en Casa Rojo, calle Botoneras 5, hoy Los Galayos. Se reunieron por la publicación de La realidad y el deseo. Fue la última vez. Meses después estallaba la guerra, Lorca era asesinado y la mayoría marchaba al exilio.

Él los llamó ‘mi capillita de poetas, quizás la mejor capillita poética de Europa’. La frase ha envejecido bien. Este 2026 se cumplen noventa años de su fusilamiento; en 2027, cien del grupo que posó en Sevilla.

Lo que un centenario puede y no puede hacer

Ya hubo un ensayo general y salió redondo. En 1927 media España se volcó con el tercer centenario de Góngora y aquello, sin pretenderlo, sirvió para presentar en sociedad a un puñado de veinteañeros que iban a cambiarlo todo. Un siglo después, el riesgo es el contrario: que el homenaje se quede en programación bonita y foto de familia.

Porque el peligro de los centenarios es la museificación. Se llenan las salas, se reeditan facsímiles, se celebran mesas redondas y al final el lector acaba comprando el mismo poemario de siempre. El centenario no resucita a nadie, solo lo vuelve a poner en circulación. Y ahí sí hay margen: la recuperación de las Sinsombrero lleva años en marcha y todavía no ha tocado techo.

Lo que hay que mirar, por tanto, no es el cartel sino la letra pequeña. Si en el otoño de 2027 las dos tragedias llenan butacas, si Málaga —donde nació todo al calor de la revista Litoral y donde se alza el Centro Cultural Generación del 27— saca músculo y si un lector de veinte años descubre que aquella ‘capillita’ era mucho más grande de lo que contaron los manuales, habrá valido la pena. De momento, la mayoría de los actos conmemorativos se ha concentrado en Madrid y en Lorca. Habrá que ver si el resto aguanta el tipo hasta 2027.

El Termómetro de Cotilleo

  • 🌡️ Nivel de drama: 4/10. Un centenario literario no levanta un plató, pero ojo con el reparto de protagonismo.
  • 🏆 Quién gana, quién pierde: Gana la Generación del 27 como marca; pierde el póster de Lorca en solitario, que ya no cuelga solo.
  • 🔮 ¿Habrá réplica o exclusiva pronto?: En 2027 habrá portadas y algún reproche por quién se queda fuera del cartel. De manual.