Mascotas VIP: perros y gatos de famosos que desayunan mejor que tú y no pagan alquiler

Hay animales que no pagan alquiler, no fichan y viven mejor que la mayoría de los mortales. Un maltés heredó 12 millones de dólares y acabó metido en una guerra judicial por su fortuna; una gata viaja en jet privado para no compartir suelo con extraños; un pomerania de kilo y medio vestía esmóquines a medida. No son anécdotas sueltas: forman una economía paralela con abogados, chefs y peluquería a domicilio. La diferencia con el resto de mascotas no está en el cariño que reciben, sino en la infraestructura que los rodea.

El criterio de la lista no es la fama del dueño, sino la trazabilidad del privilegio. Solo entran animales cuyo nivel de vida está documentado: testamentos, sentencias, precios publicados, nóminas de personal doméstico y confesiones de los propios propietarios. Quedan fuera los lujos que únicamente existen en una foto de Instagram, y cuando la cifra procede de una estimación de terceros se advierte en el texto. De ahí que el orden lo marque la escala del privilegio y no el número de seguidores.

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Olivia Benson, la gata de Taylor Swift: una fortuna estimada de 97 millones y más campañas que muchos influencers

Hay dos maneras de hacerse rico: trabajar mucho o nacer gato de Taylor Swift. Olivia Benson eligió la segunda. Esta Scottish Fold, adoptada en junio de 2014 y bautizada en honor al personaje de Mariska Hargitay en *Law & Order: UVE*, figura con una fortuna estimada de 97 millones de dólares en la lista Ultimate Pet Rich List que elabora All About Cats, donde ocupa el tercer puesto mundial. Por delante solo tiene a Gunther VI, un pastor alemán con herencia de condesa valorado en 500 millones, y a la gata influencer Nala, con 100. El patrimonio no viene de la cartera de su dueña, sino de su propio currículum: apariciones en los videoclips de ‘Blank Space’ y ‘ME!’, campañas para Diet Coke, AT&T, DirecTV y Keds, y una línea de productos con su nombre. Para calibrar la escala, la prensa estadounidense compara la cifra con los 40 millones que se atribuyen a Travis Kelce, el prometido de la cantante: la gata gana más del doble que el tight end.

Su agenda tiene poco de felina. No viaja en transportín porque, según contó Swift, el cachorro se ponía histérico al meterse en él, así que cruza husos horarios en jet privado y en brazos de su dueña. Su cara es el logotipo de Taylor Swift Productions, la cantante ha lucido pendientes con su retrato y hasta un póster de la película *Argylle* se inspiró en una imagen suya dormida dentro de una mochila en el documental *Miss Americana*. En marzo de 2023 ganó el premio a mascota favorita de las celebrities en los Nickelodeon Kids’ Choice Awards, un trofeo que probablemente no le cupo en la pata. En casa comparte sofá con Meredith Grey y Benjamin Button, que no aparecen en ninguna lista de ricos. Eso sí, los analistas financieros avisan de que estas cifras son especulativas: nadie ha auditado las cuentas de una gata. Mientras se aclara, ella sigue sin pagar hipoteca, sin declarar el IRPF y con más campañas que la mitad de los influencers de Instagram.