Mascotas VIP: perros y gatos de famosos que desayunan mejor que tú y no pagan alquiler

Hay animales que no pagan alquiler, no fichan y viven mejor que la mayoría de los mortales. Un maltés heredó 12 millones de dólares y acabó metido en una guerra judicial por su fortuna; una gata viaja en jet privado para no compartir suelo con extraños; un pomerania de kilo y medio vestía esmóquines a medida. No son anécdotas sueltas: forman una economía paralela con abogados, chefs y peluquería a domicilio. La diferencia con el resto de mascotas no está en el cariño que reciben, sino en la infraestructura que los rodea.

El criterio de la lista no es la fama del dueño, sino la trazabilidad del privilegio. Solo entran animales cuyo nivel de vida está documentado: testamentos, sentencias, precios publicados, nóminas de personal doméstico y confesiones de los propios propietarios. Quedan fuera los lujos que únicamente existen en una foto de Instagram, y cuando la cifra procede de una estimación de terceros se advierte en el texto. De ahí que el orden lo marque la escala del privilegio y no el número de seguidores.

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Tinkerbell, la chihuahua de Paris Hilton: mansión canina de 325.000 dólares y armario de diseñador

Hay chalets en España que se venden por menos de lo que costó la caseta de Tinkerbell: 325.000 dólares por una réplica en miniatura de la mansión de Beverly Hills, levantada en el jardín, junto a la piscina, y presentada en sociedad en 2009. Dos plantas, escalera de hierro forjado, candelabro de cristal negro, muebles de Philippe Starck a escala canina, calefacción, aire acondicionado y su propia instalación eléctrica. Abajo, el salón; arriba, el dormitorio y el armario, más terraza y balcón para tomar el sol. Por fuera, blanca para no desentonar con la casa grande; por dentro, rosa. La decoró junto a la interiorista Faye Resnick y la compartía con Marilyn Monroe, Dolce, Prada, Harajuku y Prince Baby Bear, porque hasta el lujo tiene lista de espera.

El vestuario justificaba cada metro cuadrado. Tinkerbell, nacida en Atenas en 2002 y comprada por unos 3.000 euros después de que su dueña viera Una rubia muy legal, salía a la calle con conjuntos de Chanel a juego con Paris, abrigos de Ralph Lauren, prendas de Burberry, vestidos joya de Vivienne Westwood, collares de Swarovski y cuencos de Gucci. Tenía teléfono móvil, diario íntimo, un juego de maletas de Piquadro para facturar el guardarropa y hueco semanal en la manicura. En 2004 «publicó» sus memorias, The Tinkerbell Hilton Diaries, y ese mismo agosto desapareció: 5.000 dólares de recompensa y carteles por todo West Hollywood antes de reaparecer. También vetaba a pretendientes. Murió en abril de 2015 con 14 años y en 2022 resucitó como NFT.