Hay animales que no pagan alquiler, no fichan y viven mejor que la mayoría de los mortales. Un maltés heredó 12 millones de dólares y acabó metido en una guerra judicial por su fortuna; una gata viaja en jet privado para no compartir suelo con extraños; un pomerania de kilo y medio vestía esmóquines a medida. No son anécdotas sueltas: forman una economía paralela con abogados, chefs y peluquería a domicilio. La diferencia con el resto de mascotas no está en el cariño que reciben, sino en la infraestructura que los rodea.
El criterio de la lista no es la fama del dueño, sino la trazabilidad del privilegio. Solo entran animales cuyo nivel de vida está documentado: testamentos, sentencias, precios publicados, nóminas de personal doméstico y confesiones de los propios propietarios. Quedan fuera los lujos que únicamente existen en una foto de Instagram, y cuando la cifra procede de una estimación de terceros se advierte en el texto. De ahí que el orden lo marque la escala del privilegio y no el número de seguidores.
2Choupette, la gata de Karl Lagerfeld: dos doncellas, chef privado y jet privado para no pisar el mismo suelo que tú
Choupette no madrugaba: se despertaba cuando el turno de mañana de sus dos doncellas lo consideraba oportuno. Eran las mismas que, según contaba Karl Lagerfeld, llevaban un cuaderno manuscrito con las rutinas diarias de la gata, como si fuera el parte de prensa de una estrella de Hollywood. Después llegaba el desayuno de chef privado, servido en vajilla fina, porque comer de un cuenco cualquiera es cosa de plebeyos. Y cuando tocaba desplazarse, jet privado: nada de terminales, controles de seguridad ni pasillos compartidos con alguien que no lleva un abrigo de Chanel. Llegó a su vida en 2011, cuando el modelo Baptiste Giabiconi se la dejó al cuidado durante unas vacaciones de Navidad, y la gata hizo lo que haría cualquier diva: no devolvió la llamada y se quedó con el papel protagonista. Entre semana, paseos en Rolls-Royce y un guardaespaldas por si acaso.
El personaje tenía además carrera propia: en 2014 sus campañas —entre ellas una para el Opel Corsa y la línea de maquillaje Shupette de Shu Uemura— le habrían reportado unos tres millones de dólares, y su cuenta de Instagram supera los 279.000 seguidores. Lagerfeld llegó a decir que se casaría con ella si la ley lo permitiera y le reservó alrededor de 1,5 millones de dólares para mantener el nivel. El detalle es que en Francia un animal no puede heredar, así que siete años después de la muerte del diseñador, su cuidadora, Françoise Caçote, asegura que no han recibido «absolutamente nada» y que trabaja a tiempo parcial para cubrir sus gastos. A sus 14 años, la que fuera gata más rica del mundo comparte piso en París con la familia de la antigua ama de llaves y un gato rescatado. Lo que no ha perdido es la pose.







