La televisión española lleva un cuarto de siglo fabricando celebridades a golpe de concurso: personas anónimas que entran en una casa, en una academia o en una isla y salen con un premio, una audiencia de millones y una fama que no siempre saben administrar. Desde el 23 de abril de 2000, cuando arrancó ‘Gran Hermano’, hasta el verano de 2021, formatos como ‘Operación Triunfo’ o ‘Supervivientes’ han convertido el anonimato en un trampolín y han dejado una estela de ganadores que, años después, siguen contando lo que les costó.
El criterio de esta selección es el contraste entre la noche de la victoria y lo que llegó después. No están todos los que ganaron, sino aquellos cuyo «después» ha pesado más que el premio: un fallecimiento, problemas económicos y anímicos que ellos mismos han relatado en público, un divorcio convertido en guerra mediática o una retirada casi total de los focos. Conviene leerlo como un retrato de la cara B del éxito televisivo, sin convertir la lista en un juicio sobre sus protagonistas.
3Sergio Rivero, ganador de ‘Operación Triunfo 2005’: el triunfo que no se tradujo en carrera musical y acabó fuera del foco
El 13 de octubre de 2005, con 19 años y después de haber trabajado como cajero de supermercado, Sergio Rivero ganó la primera edición de ‘Operación Triunfo’ emitida en Telecinco: se impuso a Soraya Arnelas con el 53% de los votos frente al 47%, ante unos siete millones de espectadores. El punto de partida parecía blindado. Su primer disco, ‘Quiero’ (RCA/Sony), superó las 150.000 copias y obtuvo el disco de platino; el segundo, ‘Contigo’, logró un disco de oro. El problema llegó justo después: el sello empezó a perfilar una línea artística que él no terminaba de compartir y que, según ha explicado, no sabía cómo discutir. En 2007 se fue al Musicians Institute de Los Ángeles a formarse en piano y composición, y desde ahí su presencia en la primera línea española se fue apagando. A ello se sumó una letra pequeña que arrastró durante años: los 300.000 euros que recibió en la final no eran un premio en metálico, sino un adelanto de la discográfica que debía recuperar en royalties y conciertos, de modo que, según su propio relato, hasta que no facturó esa cantidad, no cobró nada.
Lo que vino después es lo que lo sitúa en esta lista. En 2012 publicó el EP ‘Seguiré’, que llegó arriba en iTunes España, y en 2018 sacó ‘Quantum’ financiado por crowdfunding; entre medias volvió a Canarias, montó una productora audiovisual, pasó un año cantando en un hotel y estuvo dos años viviendo en México trabajando en un sector tecnológico, alejado por completo de la música. Nunca ha dejado de componer para otros, como Blas Cantó o María Parrado, y en 2025 vivió el golpe más duro: la muerte inesperada de su madre en marzo, que lo mantuvo bloqueado y lo apartó de los proyectos que tenía en marcha. En septiembre se hizo viral al responder a un usuario que lo incluía en una lista de concursantes heterosexuales, y en diciembre relanzó una nueva versión de ‘A escondidas’ al cumplirse 20 años de su primer disco. Sobre la supuesta maldición de los ganadores, él mismo responde con distancia: le parece curioso que la gente busque patrones, porque ganar el concurso y hacer carrera musical no tienen por qué ir de la mano.







