Enrique Ponce da una información muy importante años después de divorciarse de Paloma Cuevas

Enrique Ponce ha vuelto a hablar públicamente después de varios años marcados por importantes cambios personales y profesionales. El torero, que puso fin a su matrimonio con Paloma Cuevas y posteriormente comenzó una relación con Ana Soria, ha mantenido desde entonces un perfil mucho más discreto.

1
La nueva vida de Enrique Ponce y Ana Soria

ana soria enrique ponce relacion
Enrique Ponce con Ana Soria. (Foto: Instagram)

Su vida dio un giro considerable tras el divorcio de Paloma Cuevas y el inicio de su relación con Ana Soria, 27 años menor que él. Aquella etapa situó al valenciano en el centro de la atención mediática, pero Ponce optó por apartarse del foco y dejar que el tiempo rebajara la intensidad de las polémicas.

Paralelamente, tomó una de las decisiones más importantes de su trayectoria: retirarse de los ruedos. Enrique Ponce puso punto final a su carrera en España el 9 de octubre de 2024, en la Plaza de Toros de Valencia, aunque posteriormente protagonizó algunas apariciones de despedida en América a comienzos de 2025.

Desde entonces, sus intervenciones públicas han sido contadas. Ahora, sin embargo, el torero ha decidido abrirse algo más y hablar de su pasado, de su retirada y de la forma en la que entiende actualmente la vida. Lo ha hecho en una entrevista concedida a ‘El Correo’ con motivo de un reconocimiento muy especial recibido este miércoles 26 de agosto por parte del Excelentísimo Club Taurino de Bilbao.

La entidad ha nombrado a Enrique Ponce socio de honor y le ha entregado su insignia de oro durante un acto celebrado en el Hotel Ercilla. Se trata de un homenaje que pone en valor la enorme relación que el maestro ha mantenido durante décadas con Bilbao y, especialmente, con la plaza de Vista Alegre.

Allí hizo el paseíllo en 63 corridas y ocho festivales, unas tardes en las que llegó a cortar 36 orejas y consiguió salir seis veces por la puerta grande. Unos datos que ayudan a comprender la dimensión de su vínculo con la afición bilbaína y el lugar que ocupa en la historia reciente de la tauromaquia.

Pese a que ya no se viste de luces ni se enfrenta a un toro delante del público, Enrique Ponce tiene claro que su retirada no significa que haya dejado atrás aquello que ha definido buena parte de su existencia. «Ser torero va mucho más allá de vestirse de luces», ha explicado.

Para el valenciano, ser torero es algo que trasciende la propia profesión. «Es un sentimiento y una manera de vivir, de ser y de comportarse ante la vida. No solamente lo eres cuando estás delante del toro», ha señalado.

De hecho, Ponce ha pronunciado una de las frases más significativas de su entrevista al referirse a su identidad después de la retirada: «Me sigo sintiendo torero y me moriré torero». Una afirmación con la que deja claro que abandonar las plazas no ha supuesto renunciar a una parte esencial de sí mismo.

Eso sí, reconoce que para alcanzar esa condición resulta imprescindible haber desarrollado la profesión. «Hombre, hay que torear para serlo, lógicamente, pero traspasa el mero hecho de estar delante de un toro», ha añadido.

El homenaje recibido en Bilbao ha tenido, precisamente por eso, un significado especial para él. Ponce ha asegurado sentirse orgulloso de ser considerado «torero de Bilbao» y ha recordado el cariño que recibió durante años por parte de la afición de Vista Alegre.

Su extensa carrera tampoco ha sido fruto de la casualidad. Enrique Ponce permaneció durante décadas entre las grandes figuras del toreo, algo que él mismo reconoce que nunca llegó a imaginar cuando comenzó su trayectoria. «Es algo que yo no me esperaba. Tampoco lo busqué nunca. Fue llegando», ha confesado.

A su juicio, uno de los grandes secretos para mantenerse durante tantos años en la élite fue conservar intacta la ilusión por aprender. «Ha sido gracias a tener esa ilusión y la humildad por aprender día a día», ha explicado, antes de señalar que siempre trató de mejorar y pulir su manera de torear.

A esa capacidad de aprendizaje sumó otros dos elementos que considera fundamentales: la motivación y la ambición. También ha destacado la necesidad de saber adaptarse a los cambios y a la evolución de la propia tauromaquia para poder mantenerse durante tantos años en primera línea.

Espalda