Doña Letizia ha encontrado en las alpargatas de esparto un aliado para su neuroma de Morton, y ahora un podólogo lo confirma.
La Reina lleva años conviviendo con esta dolencia en la zona delantera del pie, un diagnóstico que cada elección de calzado se mire con lupa. Este verano, la revista Semana ha consultado al podólogo Rubén Baquero para analizar las sandalias y alpargatas que ha lucido en Mallorca. Y la conclusión es clara: son un acierto.
El diagnóstico que condiciona cada zapato
El neuroma de Morton provoca dolor en el antepié y convierte los zapatos estrechos en una trampa. De ahí que el experto recalque lo más importante: los modelos elegidos dejan los dedos descubiertos. ‘No los oprimen’, explica, y eso resulta decisivo para no castigar la zona afectada.
‘Se le aprecian los cuatro o cinco dedos. Hay veces que son más estrechos en la parte delantera y que no se le ven los dedos. En este caso, están muy bien elegidos los modelos, son anchos’, detalla Baquero. La amplitud, insiste, no es un capricho estético sino una cuestión podológica de primer orden. Y se nota.
El truco del tacón bajo y estable
El otro acierto del verano es la altura y la anchura de los tacones. Nada de agujas imposibles: un tacón bajo y ancho da estabilidad. ‘Se aprecia un tacón bajo y ancho. Esto hace que le dé más estabilidad. Además, al no ser muy alto, no se sobrecargan los metatarsianos’, apunta. O sea, menos presión y menos dolor.
En la maleta mallorquina tampoco faltan las alpargatas de esparto, las mismas que Leonor y Sofía llevan en versión juvenil. Son de tela, flexibles y frescas. Las alpargatas de esparto no comprimen los dedos, recuerda el podólogo. Todo ventajas.
Letizia no elige calzado solo para la foto: cada sandalia y cada alpargata esconden una estrategia para mantener a raya el neuroma de Morton.
Baquero reconoce una realidad que en palacio conocen bien: la Reina no siempre puede escoger solo por comodidad. Los actos institucionales imponen protocolo, etiqueta, y estilismo. Aun así, el especialista ve una evolución positiva desde que se conoció el diagnóstico. Antes arriesgaba más con la horma; ahora acierta de lleno.
La mirada veraniega la completa Robert Smith, fotógrafo especializado en Casa Real para Semana. Según su relato, los veranos de la Familia Real han cambiado: de las salidas más lúdicas de la infancia de Leonor y Sofía a una agenda cada vez más institucional y cultural.
Letizia y el arte de escuchar a su pie
No es la primera vez que el calzado de la Reina da titulares. Desde que se hizo público el neuroma de Morton, cada tacón, cada sandalia y cada alpargata se analiza con lupa. El cambio, sin embargo, se nota: menos tacones de aguja y más modelos anchos, bajos y estables. Tiene lógica podológica y también estilística. La reina demuestra que se puede ser rigurosa con el protocolo sin acabar con los pies destrozados.
El reto ahora es ver si el otoño le devuelve a los tacones altos o si la lección estival se consolida. Yo, si el pie manda, apuesto por lo segundo. Las alpargatas de esparto han pasado de complemento veraniego a herramienta de salud royal. Y en una Casa Real donde cada gesto se interpreta, repetir calzado ya no es una anécdota: es un mensaje.
La próxima aparición de Doña Letizia dirá si la apuesta por la comodidad se mantiene fuera de Mallorca. Si repite alpargatas o tacones anchos en los actos de septiembre, el titular está servido. Si vuelve a las alturas, también: su pie decidirá la crónica.
El Termómetro de Cotilleo
- 🌡️ Nivel de drama: 4/10. Aquí no hay traición ni plató ardiendo, pero el neuroma de la Reina ya tiene su propia sección veraniega.
- 🏆 Quién gana, quién pierde: Ganan las alpargatas de esparto, que se consolidan como el calzado oficial del verano royal; pierden los tacones de aguja de antaño.
- 🔮 ¿Habrá réplica o exclusiva pronto?: Si Letizia repite alpargatas en los próximos actos, habrá crónica de Semana o de ¡Hola! en cuestión de días.







